Tragamonedas - Se respetaron las medidas de bioseguridad

Los jugadores volvieron al ruedo

Después de unos 10 meses de cierre por la pandemia de coronavirus, a las 2 de la tarde estaba prevista la apertura. Desde ese momento, unas 30 personas, la mayoría de más de 40 años, ya esperaban para ingresar con DNI y la aplicación Cuidar en sus celulares
sábado, 9 de enero de 2021 · 07:31

“Estoy de incógnito”, dijo una mujer. Otro hombre pidió que no lo moleste. Uno dijo que no quería hablar porque su religión no se lo permite. Los demás hicieron lo mismo: no aceptaron hablar ni fotografiase. Y bastaron gestos: el movimiento de una mano para mantenerme lejos o un rictus de disgusto.

Ayer a las dos de la tarde, después de diez meses de no abrir por la pandemia de coronavirus, comenzaron a funcionar las tragamonedas de Villa María. Ayer, a esa hora, desde la entrada del Casino, por avenida Hipólito Yrigoyen, hasta la esquina de calle Mendoza, unas treinta personas, la mayoría de más de 40 años, esperaban para entrar mientras el sol se desplomaba sobre los hombros de los que no podían encontrar un poco de sombra, por ejemplo, bajo el alero del Teatro Verdi.

A medida que avanzaba la fila, algunos comenzaron a hacer preguntas porque, para entrar, había que tener sí o sí el DNI y la aplicación Cuidar -se puede descargar de la plataforma Google Play- en el teléfono que, según la información disponible la página del Gobierno nacional, “posibilita el autodiagnóstico de síntomas, brinda asistencia y recomendaciones en el caso de compatibilidad con coronavirus y proporciona herramientas de contacto de esos casos a las autoridades sanitarias”.

A un costado hay un puesto donde se ofrecen comida: un sándwich de jamón y queso más una gaseosa, $190; un café, $50; un café con dos medialunas, $100; una cerveza de 330cc con maní, $120; un agua saborizada o gaseosa, $80; un café y un alfajor de maicena, $120; un tostado más algo para tomar sin alcohol, $240.

De todo un poco.

Los que tienen teléfonos viejos -digo, por ejemplo, sin sistema operativo Android- buscaron alternativas: pidieron que otros, después de ingresar, les dejaran el teléfono para que carguen sus datos y, luego, dentro, se los devolvieron.

El distanciamiento se cumplió: en la vereda se colocaron pequeñas señales de colores para que todos aguarden su turno. Además, una mujer, con todas las medidas de bioseguridad, recibió a los jugadores y les tomó la temperatura.

 

“Después de tanto tiempo”

Daniel Quiles es el encargado de uno de los dos turnos en los que se dividió el personal para trabajar y dijo que se encuentran “realmente muy felices de poder volver al trabajo después de tanto tiempo con las salas cerradas y con la empresa haciendo un esfuerzo muy grande por mantener los sueldos”.

Por otra parte, señaló que el protocolo aprobado por el COE Central “es muy completo” y se pudo cumplir “en su totalidad con las exigencias”. En este sentido, contó que aplican medidas de sanitización internas y que el aforo es del 50%: de las 380 máquinas tragamonedas, funcionan unas 190 (planta baja y primer piso). La sala, antes de la pandemia, albergaba a 935.

Quiles comentó que hay máquinas fuera de servicio y que los jugadores se sientan una de por medio para mantener el distanciamiento. En esta dirección, no puede haber dos personas juntas: si se trata de un matrimonio, cada uno debe estar en una máquina.

“Hay una señalética horizontal en toda la sala para evitar que la gente se cruce en los pasillos y, también, en las cajas de cambio de ticket no puede haber cola”, añadió.

En la planta superior, donde se encuentran los de paño (administrados por la Lotería de la Provincia de Córdoba), todavía no se registra movimiento y no se sabe hasta cuándo. “No hay fecha todavía de retorno, es más complicada la situación del sector”, porque se maneja dinero, fichas y se dificulta el distanciamiento.

 

Turnos de trabajo

En el lugar, de acuerdo con lo que comentó Quiles, desempeñan sus labores aproximadamente 84 personas. “Tenemos dos turnos de trabajo. Estamos rotando cada quince días para tener un grupo de respaldo ante cualquier circunstancia que pueda ocurrir. Nadie está exento. Si bien las medidas que estamos tomando para el personal de protección son extremas, siempre está el riesgo de que uno venga contagiado de la casa”, explicó.

Por último, dijo que esperaba que, a lo largo del día el movimiento fuera el mismo y resaltó que, durante los meses que estuvieron cerrados, las consultas por teléfono y a través de las redes fueron permanentes. “Estaban ansiosos por volver a jugar”, dijo.

 

Restaurant

En el restaurant que pertenece al Hotel Howard Johnson, que cuenta con 15 empleados y está abierto desde el 23 de diciembre, Luciana Vega contó que, todavía, “el movimiento es muy poco”.

Y añadió: “Las expectativas serían generar un poco más de consumo, que la gente venga y conozca el restaurant, que sea más para el público, que se reactive toda la economía porque los gastronómicos estamos destruidos”.

Seguidamente, ella dijo que fue “muy difícil” sobrellevar el año pasado sin actividad y lograr mantener a todo el personal en blanco. Finalmente, apuntó que pudieron sobrevivir gracias a reservas propias y que la idea es poder recuperarlas.

 

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