Villamarienses contaron a El Diario cuáles son las expectativas para 2021 en lo laboral y personal

Salud y trabajo, los anhelos para este nuevo año

Después de un 2020 que produjo severas consecuencias en lo sanitario, lo anímico y lo económico, algunos hicieron un balance y renovaron sus esperanzas para lo que vendrá. Valoraron la importancia que adquirieron la familia y los seres queridos a quienes no pudieron ver por largo tiempo
domingo, 3 de enero de 2021 · 07:32

Las cifras no son únicamente eso. Durante 2020, sobre todo, los números adquirieron otros sentidos: hubo que aprender a narrarlos. Porque con la pandemia de coronavirus, los diagnósticos positivos y negativos, las muertes, incluso la incertidumbre, comenzaron a contarse como historias: se les otorgó una voz, una cara, un espacio, un tiempo.

Hasta ayer, en el mundo las cantidades eran, aproximadamente, estas: alrededor de 84 millones de casos, más de 47 millones de personas recuperadas, poco menos de dos millones de muertes. En la Argentina, por su parte, el total de casos es de 1.629.594, y 43.319 los muertos.

Entonces, cuando se habló de los valores aparecieron, arrolladoras también, las palabras para nombrar -para intentar gobernar lo que por momentos era ingobernable- lo desconocido, aquel virus del que apenas se comenzaba a saber algo en diciembre de 2019, con un primer brote en Wuhan, China: las autoridades chinas declararon 41 casos, detectados entre el 8 de diciembre y el 2 de enero de 2020. Hasta el 19 de enero no se informó más: mientras, ya había dos en Tailandia y uno en Japón.

El 11 de marzo, ya era preocupante: la enfermedad se encontraba en 100 países y a la Organización Mundial de la Salud no le quedó otra: dijo pandemia. Quince días después se registraron 500 mil casos a nivel mundial. En la Argentina, el 19 de ese mes, el presidente Alberto Fernández, mediante Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) hizo lo mismo: exigió aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Y las palabras hicieron lo suyo porque, es costumbre, se etiqueta. Y las personas enfermas son portadoras y sospechosas, por lo tanto, hay que confinarlas, denunciarlas: el cuerpo peligroso del otro. Se habló, inclusive, de irresponsabilidad. Hubo algunos, principalmente médicos, enfermeros y demás personal de la salud, agredidos.

La réplica de esas palabras: el miedo.

Después se diferenció a los esenciales de los que no. Se impusieron restricciones: hasta esta hora para prevenir. Los intentos, los ensayos de los gobiernos, mientras se prorrogaba el aislamiento, por encontrar un norte porque el encierro sumergía a una gran parte en un estado de incertidumbre continuo.

Los meses, las horas se deslizaron en un presente impreciso, sostenido por preguntas que a veces no alcanzaban respuestas, pero que servían de sustento para avanzar. Y en el medio, las conspiraciones de aquellos que no creían en el virus, y del otro lado, los laboratorios y la necesidad de crear una vacuna: el trabajo inagotable, que tantas veces lleva décadas, para lograr hacerlo en menos de un año.

En Villa María, como en tantas otras ciudades de la provincia, el martes 29 de diciembre inició la campaña de vacunación en el Hospital Regional Pasteur: se inyectó una dosis de ánimo.

Así llegó 2021, y ayer, a través de un recorrido por distintas zonas de la ciudad, trabajadores hicieron un balance de un año que se pareció a otra cosa, a una interrupción, a un paréntesis de una normalidad de la que aún no se puede decir nada, porque vaya uno a saber cuándo los días volverán a ser los días, aquellos a los que nos aferramos porque el olvido, siempre, hace su trabajo implacable, impecable.

Pero además, cada uno de los que forma parte de la escena villamariense contó cuáles son las expectativas para este año que comienza no sólo desde lo laboral, sino también desde lo personal.

Y entre tantas cosas, ellos y ellas pidieron, ante todo, salud, pero también trabajo. Se miraron a sí mismos y compartieron sus anhelos, sus ambiciones, sus ganas. Ejercieron, de alguna manera, la crítica y hablaron de lo que pasó y de cómo lo pasaron, de la espera, de la forma en que sobrellevaron cada uno de esos días de un calendario impregnado de desasosiego.

Ahora recuerdo a Ricardo Piglia, el escritor argentino que murió en enero de 2017. En uno de los tomos de “Los diarios de Emilio Renzi”, entre tantas cosas, él escribió: “El almanaque es una prisión insensata sobre la experiencia porque impone un orden cronológico a una duración que fluye sin ningún criterio. El calendario encarcela los días y es probable que esa manía clasificatoria haya influido en la moral de los hombres”.

Con el comienzo de un nuevo año es habitual que intentemos desprendernos no del pasado, sino de todo lo que convirtió a la rutina en una afección agobiante.

La pandemia sigue.

Quedan, quizás, aquellos días en los que, por ejemplo, la cara no era esto, la nostalgia del gesto.

Queda, tal vez y solamente, lo que recordamos. Pero, ¿qué recordamos?

Valeria

“Tengo 49 años y un almacén saludable. Hace dos años y medio que estoy con esto. Pido que 2021 sea mejor, que esté un poco más tranquilo y, basado en la alimentación sana creo que vamos a estar un poco mejor. Veo un cambio en la gente joven de cuidarse y de alimentarse bien.

Con la pandemia hizo como un clic: cuando pararon, empezaron a tener conciencia de que alimentándote mejor vas a aumentar tus defensas y vas a estar bien.

En cuanto a lo laboral, obviamente pido un poco más de prosperidad, de ventas. Y en cuanto a la familia y a todo el entorno,  un poco más de normalidad.

Yo tengo a mi familia en capital, en Buenos Aires. Hace desde que empezó todo esto que no veo a mi mamá ni a mis hermanos. Todo es videollamada, todo es por Internet. No veo a mis suegros, y como son grandes tratamos de cuidarlos, entonces no viajamos. Y sí, en eso nos vimos afectados y mucho”.

Valeria, dueña de Almacén Saludable

 

Santiago Emanuel

“Tengo 31 años. De la pandemia el balance es totalmente negativo. Si bien pudimos abrir presentando protocolos y con la habilitación municipal, no tuvimos clientela. Recién después del primer fin de semana largo del 8 de diciembre empezó como a activar un poquito el tema del turismo y la gente que está viajando hacia las sierras o hacia la costa.

Enero tiene buena pinta, en el sentido de que sí se está viendo que hay gente viajando. Igualmente, no hay muchas reservas, pero sí se nota levemente tanto en las consultas como en la gente que anda de a pie que pareciera que va a mejorar un poquito aunque sea en la temporada de enero.

Con el tema del Festival, uno más o menos ya sabía que iba a ser complicado, por más que se hiciera en la fecha. Hay mucha gente todavía con miedo y los protocolos hacen que no se pueda ocupar la capacidad al 100% de todo, de lo que sea.

Y no podés aglomerar a tanta gente. Entonces es entendible que se haya llegado a ciertas decisiones. Pero lamentablemente el Festival siempre ha sido, todos los años, para nosotros un buen impulso para arrancar el año, y a esta altura del año ya hubiéramos tenido aunque sea todas las habitaciones vendidas para esos días. 

Dentro de lo personal, siempre me fijo en lo personal a nivel global. No me gusta ver a la gente mal, no me gusta que esté dividida por temas que no puede manejar, como es la política o la enfermedad. La gente se enfrenta porque algunos piensan una cosa, otros otra. Todo es entendible, pero eso no nos tiene que cruzar. Entonces la única esperanza para mí es que en la sociedad aprendamos a escuchar y a entender al otro.

Deseo que se active este negocio y que pueda tomar gente que he perdido, como empleados porque son de riesgo, o que han tenido que tomar otro rumbo por decisión propia. Yo no he tenido que echar a nadie, pero sí se ha visto muy comprometido el trabajo de otras personas. Uno de los objetivos personales es volver a levantar el negocio”.

Santiago Emanuel, propietario del Hotel Colón

 

Rosana

“Tengo 56 años y me dedico a la venta de diarios y revistas desde hace 40 años, más o menos.

El impacto de la pandemia se notó significativamente como para todo el mundo. Las ventas, lógicamente, han caído bastante y estamos trabajando día a día para ver si esto mejora. Esperamos y tenemos fe de que va a mejorar este año. Seguimos trabajando como todo el mundo, esperando que nos sea lo más leve posible.

Deseo que todos podamos mejorar las ventas y, principalmente, tener salud: eso nos ayuda a poder seguir trabajando tranquilos.

Lo sobrellevamos como todos. Sí, se extraña a algunos familiares que por ahí no están acá, pero conscientes de que había que cuidarse y esperando podernos ver, aunque con algunos ya nos vimos para estas fiestas”.

Rosana, trabajadora de un quiosco de venta de diarios y revistas

 

Bárbara

“Tengo 39 años y soy comerciante, hace dos años que es mío el local. El año 2020 fue terrible porque no nos dejaron trabajar, pero nos siguieron cobrando todos los impuestos como si trabajáramos. Tuve cerrado de marzo a junio y me cobraron el monotributo, el impuesto municipal, Rentas.

Lo sobrellevé por ingresos, ayuda de mi familia y por algunos clientes que tenían cuenta corriente y que pudieron seguir trabajando.

Las expectativas no son muy buenas por cómo pinta todo. Aparentemente, en cualquier momento volvemos. Ya desde el año pasado estamos siempre con incertidumbre todos, tanto las fábricas como los comerciantes: no sabés qué cantidad de mercadería comprar porque no sabés si de un día para otro dan marcha atrás y te hacen cerrar. Entonces, incertidumbre es lo que tenemos, calculo, todos los comerciantes.

Uno está acostumbrado a trabajar y a ponerle el pecho siempre. O sea, nunca nadie nos regaló nada. Entonces, siempre seguir para adelante, poniéndole ganas y trabajando todas las horas que se pueda. Obviamente, uno cree que en algún momento va a cambiar esto, pero seguimos poniéndole el pecho a las balas.

En mi caso tengo a mi papá y a una tía, que es mi madrina, en Oliva. A mi tía desde enero no la veía y la vi recién para Navidad, que fui a comer a su casa. Y a mi papá también: lo vi tres veces, creo, que vino a Villa María por cuestiones de salud. Pero sí, también fue duro eso. Es más, yo no tengo movilidad, entonces tampoco tenía colectivo para ir a verlos.

Y tengo dos hijas, que no tuvieron colegio. Tengo una que cumplió 5 años, hizo sala de 4 en 2020 y fue terrible porque, si bien durante los meses que estuvimos en cuarentena tenía la disponibilidad para sentarme a hacer las tareas, después yo estaba trabajando. Llegaba a las 8, 8.15 de la noche y me ponía a hacer las tareas. Fue terrible.

Y además, los chicos encerrados que no quemaban energías. El tema del colegio fue complicado también, no tenían dónde descargar energías”.

Bárbara, propietaria de un local de venta de indumentaria

 

Gastón

“Soy comerciante y estudio negociación de bienes. Fue un año duro para todos, pero para el tema comercio, mucho más, creo yo. Fueron uno de los peores sectores a nivel económico, ¿no? Más allá del sector salud, fue uno de los que peor lo pasó. Pero ha remontado bastante ahora desde que se liberó un poco. Igual no alcanza para llenar el año, pero se empieza con otras expectativas 2021.

No vamos a poder esquivar esta realidad porque la pandemia sigue, pero hace falta más libertad para trabajar o para que la gente pueda salir un poco más sin tantas restricciones, y siempre con los cuidados.

Yo no tengo mi familia acá, pero he estado seis meses sin verlos. Tengo a mi hermana en Córdoba. Y soy de Calchín, donde tengo a mi mamá y mi hermano. Quiero que se pueda actuar con cierta libertad, salud y trabajo. Nada más”.

Gastón, trabajador en una despensa

 

Noemí

“Tengo 56 años y trabajo en Expolibro desde hace más de 25. La verdad que fue un año muy duro, pero nuestro rubro, por lo menos en la librería, nos fue bastante bien porque la gente tenía más tiempo para leer. Nos manejamos mucho con delivery y después con presencial.

A mi familia la pude ver: no tengo adultos mayores en mi familia, mis hijos jóvenes, gracias a Dios, todos bien, así que no tuve mayores problemas.

La verdad que las esperanzas siempre están renovadas. Esperemos que sea un año de trabajo, que es lo principal junto a la salud. Esperemos que los chicos puedan volver a las escuelas así seguimos en este rubro más o menos bien.

espero que sea un año de repunte para todos los argentinos, que todos puedan tener trabajo y volver a la normalidad”.

Noemí, empleada de la librería Expolibro

 

Agustina

“Tengo 22 años. Hace cuatro que estoy trabajando acá. Para nosotros, en sí, fue como un año perdido porque no tuvimos progreso de ningún tipo. A lo mejor sí sentimental porque cada uno se quedó en su casa, compartió más tiempo con su familia, sus allegados, pero en el tema económico fue bastante complicado para todos.

Gracias a Dios, el dueño no echó a nadie. Todos seguimos trabajando igual. Fue duro al comienzo, pero bueno, gracias a la ayuda del Gobierno, el ATP (Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción), nosotros, los que estamos en blanco, pudimos cobrar. Entonces fue menos del sueldo, pero nos manejamos de otra manera; o sea, no gastamos en lo que no deberíamos gastar.

Queremos que esto siga funcionando porque somos 20 acá y los 20 necesitamos el trabajo. Esperemos que no pase más nada como la vez anterior, porque creo que si pasa, ¿cuánto tiempo más vamos a poder aguantar todos? Todos los rubros, no solamente este.

El año 2020 creo que a todos nos ha hecho pensar en la familia, los amigos, los seres queridos. Yo tengo un caso muy cercano de una compañera que falleció su mamá y fue medio complicado el tema del velorio, de verla, de llegarse. No deseo que vuelva a pasar a lo mismo”.

Agustina, moza en el bar Cristóbal de la Cruz

 

Más de
0%
Satisfacción
100%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia