En la Biblioteca Municipal Mariano Moreno
Se prestaron más de 8.500 libros
Durante la pandemia el espacio pasó tres meses sin actividad y luego de buscarle la vuelta, lograron volver a ofrecer el servicio desde mediados de junio. Fue una de las pocas de la provincia que logró estar activaPese a la pandemia, pese a la imposibilidad de recibir gente, pese a muchas cosas que podrían significar un obstáculo, la Biblioteca y Medioteca Municipal Mariano Moreno prestó 8.532 libros desde el 22 de junio hasta el 31 de diciembre.
Fue justamente el 22 de junio cuando, tras tres meses sin ningún tipo de actividad, lograron volver a darle vida a este espacio ubicado en el predio ferrourbanístico. No fue sencillo, y esto lo refleja el hecho de que fue una de las pocas bibliotecas en la provincia que pudo, en ese contexto y en plena pandemia, articular lo necesario para volver a prestar libros.
“La metodología de trabajo que implementamos fue una invención nuestra, una novedad que sirvió. Fue una metodología que la Biblioteca diseño, experimentó y resultó. A punto tal que luego me pidieron que presentara nuestro método en varios lugares”, destacó con orgullo Anabella Gill, directora de la Biblioteca y Medioteca Municipal Mariano Moreno.
De hecho, apuntó al esfuerzo de quienes allí se desempeñan y que, con pasión y voluntad, consiguieron hallar la fórmula para volver a trabajar mucho antes de que se aprobara, por ejemplo, a través del Concejo Deliberante (“recién el 30 de diciembre aprobó la reapertura de bibliotecas en base a lo que lanzó el Gobierno de la Provincia de Córdoba”).
Buenos números
Desde que la Biblioteca pudo volver a prestar libros, con un estricto protocolo, sin ingreso de gente y con cuarentena de cada material que era devuelto, fueron 1.702 personas las que hicieron uso del servicio hasta el 31 de diciembre. Solo en el último mes de 2020 fueron 749, lo que evidencia un incremento notable del movimiento para finales del año pasado.
En relación a los nuevos carnets de socios que se realizaron en ese período, fueron 149 en total.
Desde el 22 de junio al 31 de diciembre el total de libros que se prestaron fue 8.532, siendo el 25% en el último mes del año pasado. Anabella explicó que “como se sabía que se cerraba la Biblioteca, tuvimos la particularidad de prestar más libros en diciembre, por eso creció mucho ese mes”.
Las estadísticas se completan con los 4.804 libros que fueron devueltos mediante el buzón, las 22 veces que salió el Bibliomóvil y las 30.619 consultas que se hicieron en el catálogo digital.
En relación al Bibliomóvil, que estuvo a disposición para alcanzarles libros a sus hogares a las personas adultas mayores y en grupos de riesgo, destacó que “pensamos que el Bibliomóvil iba a ser mucho más requerido y no lo fue tanto, y esto tiene que ver con que la gente grande que pudo vino, y la que no, mandó alguien a buscarlo”.
Los números son por demás positivos para un contexto como el que se vivió el año pasado. Pero, de todas formas, la bibliotecaria mayor recordó que en condiciones normales eran 900 personas lo que se manejaba por día, con las puertas abiertas 14 horas por jornada.
Mientras estuvo cerrada
“Al no tener digitalizada la colección, cuando estuvo cerrada la Biblioteca lo que se pudo hacer fueron las renovaciones de obras prestadas, quedó habilitado el buzón. Logramos el 100% de recuperación de todos los libros que estaban prestados al momento que se estableció la cuarentena, que eran más de 1.500”, ponderó Anabella.
También, por las redes sociales y medios digitales “lo que se hizo fue recomendar sitios donde se podía bajar libros gratuitos, y a nivel de actividad, la escuela de ajedrez siguió con la totalidad de las clases”.
La directora de la Biblioteca no tiene problemas en reconocer que “nunca quisimos apostar a la virtualidad”, es decir, “evitando espectáculos virtuales, narraciones virtuales, no quisimos nada de eso; marcamos una resistencia bastante grande”.
“Nos han criticado, claro... pero fue a propósito porque lo que queríamos era apuntalar la vuelta, el regreso, de alguna manera”, remarcó, más allá de que sí colaboraron con algunas escuelas que requirieron actividades como lectura de cuentos, por ejemplo.
Además, adelantó que en febrero seguirían con la misma modalidad de préstamos y devoluciones, aún sin permitir el ingreso al lugar y con cuarentena de cinco días para cada libro que regresa luego de un préstamo. “Calculo que para marzo se podrá volver a entrar a la Biblioteca”, auguró y contó que “la gente hoy sigue reclamando mucho la posibilidad de ingresar, en la medida en que se pueda se va a hacer, pero va a ser muy lenta la posibilidad; había mucha gente que se pasaba todo el día en la Biblioteca, para algunos era la oficina, para otros el lugar de reunión y para otros el lugar de estudio”.
Ajedrez, compras y club de lectura
Anabella destacó un hecho que llamó la atención de todos en relación al ajedrez, que tiene lugar habitualmente en la Biblioteca, pero que durante la pandemia siguió con clases y actividades virtuales.
Se hicieron 54 torneos online de los cuales participaron 5.941 personas. “El problema concreto es que eran de todo el mundo menos de Villa María. Apuntábamos a nuestro público local, pero al hacer un torneo así abierto, gratuito, no se podía limitar. Participaron de todos lados, pero muy poquitos de acá”, confió.
Por otra parte, destacó que en plena cuarentena pudieron participar de la Feria del Libro que se llevó a cabo en forma virtual, y donde se adquirieron unos 150 libros. “El valor de los libros se fue muy alto, altísimo”, dijo al respecto.
Además, el Club de Lectura también continuó pese a la pandemia, en forma virtual, y hasta se empezó a desarrollar un podcast que será presentado en breve.
