SADOP - Edgardo Blangetti habló de la situación y de las gestiones que realizan para acompañar a las cesantes

Despidieron a docentes en un jardín maternal y en una escuela privada

En SADOP viven con preocupación el inicio del año, dado que se produjeron dos despidos sin causa y un tercero en San Francisco. Además, en un caso, la docente cesanteada denuncia maltrato
jueves, 28 de enero de 2021 · 09:30

“En el telegrama dice que el despido es sin causa, y cuando vamos a hablar con las autoridades de la escuela, siempre dicen lo mismo: no dan el perfil”, dijo Edgardo Blangetti a El Diario, al referirse a la situación de las docentes cesanteadas en centros educativos privados de la jurisdicción de SADOP (Sindicato de Docentes Privados) de Villa María.

“Así empezamos el año”, agregó. “En otros períodos, diciembre era el mes en que se producían estas situaciones. Ahora parece que para enviar telegramas no se están tomando vacaciones”, agregó.

Indicó que tienen un despido en una escuela privada de San Francisco -que también está en la jurisdicción de SADOP Villa María- y dos en esta ciudad. “Uno es en el jardín maternal ubicado sobre la calle Catamarca, Mis Primeros Pasitos, y el otro en la Escuela Dante Alighieri”, informó.

“En el primer caso, no hay posibilidad de arreglo por lo que directamente irá a juicio, y en el segundo, estamos esperando una fecha para audiencia en el Ministerio de Trabajo para tratar de llegar a un acuerdo. Lo primero que pedimos, por supuesto, es la reincorporación”, expresó.

“Lamentablemente, hicieron oídos sordos a las disposiciones que prohíben las cesantías en pandemia y encima, en el caso de San Francisco no quieren pagar la doble indemnización prevista para estos casos”.

Finalmente, habló de que las docentes que quedaron sin trabajo en este mes, tienen varios años de antigüedad acreditando su capacidad frente al aula.

 

Maltrato

A través de una nota, la docente despedida del Jardín Maternal Mis Primeros Pasitos expresó que no solo ella, sino además sus compañeras sufrieron maltrato por parte de la directora.

Este es el texto enviado por Paulina Ferrari:

“El maltrato laboral verbal y psicológico que ejerce Sofía Becerra, dueña del Jardín Maternal Mis Primeros Pasitos,  es injusto y desmedido.

Quiero contarles que me encontré como empleada por cinco años como maestra de sala, trabajando con niños desde 45 días hasta 4 años de edad, de este jardín maternal, siempre apostando a lo mejor, y pensando que las cosas algún día mejorarían.

Quiero aclarar que fui la única empleada que estuve en blanco, recibí durante todos estos años muchas irregularidades: con el recibo de sueldo, con los derechos que me pertenecían, y no recibí ninguno. Tales como el aguinaldo, los aumentos correspondientes por ley, los días por enfermedad, etc. (no falté nunca en cinco años de trabajo, y no nos dejaba faltar. Ibamos hasta enfermas a trabajar).

Vale resaltar que muchas compañeras se han ido (más de nueve empleadas), y nadie recibió indemnización, porque no acepta que nadie se vaya y la que se va, no respeta el derecho de cada empleado. Hasta el momento no recibí ninguna indemnización por los años trabajados, y por defenderme recibí el despido. El derecho de cada empleado es recibir lo que le corresponde por el tiempo trabajado, hayan renunciado o las haya dejado sin trabajo. 

Hemos tenido que soportar maltratos psicológicos, gritos y humillaciones en reuniones laborales y encuentros, y en distintas situaciones en las cuales nos encontrábamos trabajando. La empleada que no acepta sus reglas debe irse, no te da opción”, indicó.

“No solo no ha cumplido nunca con lo que corresponde, sino que, además, hemos escuchado barbaridades acerca de las empleadas que se fueron, siempre mintiendo y tapando la verdad. Llegó a decirles a los padres que asisten al jardín que sus exempleadas eran ladronas, difamándolas sin piedad, siendo ellas las que asistían a sus hijos”.

Y sigue: “Durante la pandemia realizamos combos de comida para vender en el jardín, al cual asistíamos para armar y entregar los combos (cabe aclarar que siempre éramos las mismas las que íbamos). Cada empleada se encargaba de vender, siendo que no se llevaba su porcentaje de venta, y no se cumplía con el sueldo que le correspondía por mes desde que comenzó el COVID-19.  Ni aún así recibí ningún beneficio como el IFE, por estar como empleada en blanco”, agrega.

“Quiero agradecer a los padres, que han participado y ayudado, desde su voluntad, y por su confianza para conmigo, y con lo que han podido colaborar.  He tenido que escuchar que les decía a los padres que cobrábamos los sueldos completos, mintiéndoles delante de todas las empleadas (incluyéndome)”, expresó.

La carta finaliza diciendo: “Solo pido justicia, y que esta gente no siga al mando de una Institución educativa privada... Hablo por mí, por todas las personas que se fueron y no se animaron, por todas las que soportan maltratos por miedo a perder el trabajo...”.

 

Directora del jardín

Respuesta

El Diario consultó también a Sofía Becerra, directora del jardín donde se produjo uno de los despidos. La mujer dijo que lo que tenía que decir es que la empleada “se portó muy mal”, sin especificar qué falta había cometido para encuadrar en esa figura de “mal comportamiento”.

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