Una lucha diaria - Otra de las opciones es una operación, pero sería “riesgosa”
Sueña con poder acceder a un audífono para su pequeña hija
Camila es la madre de Nahiara, una niña de 4 años con problemas auditivos. El costo del dispositivo ronda los cien mil pesos y para la mujer es imposible reunirlos. Por otro lado, si solicita uno gratuito, la demora es de aproximadamente un añoHace algunos días llegó una hoja doblada en tres pliegues y, en uno, tenía escrito: “Para El Diario, urgente”. Entre otras cosas, el texto decía: “El sueño de esta mamá es que su hija pueda oír y hable como se lo merece. Hago esta nota con todo mi corazón. Soy mamá también y veo cómo ella lucha todos los días por sus hijos y me conmueve el alma”. Está firmada por Valeria. Ella es una vecina y amiga de Camila, madre de Nahiara, una pequeña con problemas auditivos.
Una oportunidad
Cuando Nahiara tenía 2 años, en la guardería notaron que no escuchaba bien. Ahora tiene 4 y su madre, Camila, durante 2020, intentó sacar un turno para que le hicieran una audiometría: para que evaluaran cuál era la capacidad de sus oídos para percibir las vibraciones del espectro audible. Renegó por la pandemia de coronavirus. “Los profesionales, con el Covid-19, no estaban atendiendo”, recordó y mencionó que debió esperar hasta tres meses para poder obtener el turno. Y cuando por fin lo consiguió, no le pudieron hacer el examen porque Nahiara “tenía los oídos enfermos”: sufrió una otitis. Le ocurre con frecuencia. “A ella el oído sano se le enferma seguido por el tema de que lo esfuerza mucho para escuchar”, contó su madre. Ahora, todavía espera que la puedan atender y, finalmente, hacerle el estudio en el Hospital Regional Pasteur. “Después van a definir si tiene cierto grado de audición o si es cero. Y hay dos opciones, una operación o los audífonos”, comentó.
Las alternativas se las propuso el doctor que sigue el caso de Nahiara, en la Asistencia Pública. “La operación es muy riesgosa”, afirmó la mujer y detalló que los peligros se vinculan con que la operación es “abierta” porque se debe hacer una reconstrucción. “No me arriesgaría a una cirugía así si no me dan alguna seguridad”, aseveró. El audífono, si tuviera que comprarlo, cuesta alrededor de cien mil pesos.
Camila es madre de cuatro chicos más -de 14, 11, 6 y de un bebé de 1 año y 5 meses- y hace lo que puede porque no tiene un trabajo fijo ni cobra ninguna asignación. “Todas las mañanas salgo a limpiar vidrios. Hoy (por ayer), como estuvo el tiempo, no pude salir. Ya dependo de pedir algo para darle de comer a los chicos”, relató.
Sin embargo, existe otra posibilidad: debe presentar análisis, una serie de informes, esperar la intervención de trabajadoras sociales. Lo que se dice burocracia. Y la demora, en esta ocasión, en la que no tendría que abonar, es de aproximadamente un año para que la pequeña pueda tener su audífono. “Se solicita en Villa María, va a un sector de Córdoba donde estudian la situación y, si lo aprueban, pasa a Buenos Aires. Si lo aprueba la ciudad vuelve con una respuesta positiva o negativa”, explicó Camila. Y precisó que, de acuerdo con lo referido por su médico, es probable que una vez que se realice la audiometría e inicie el trámite, a pesar de que el contexto es complejo por la pandemia y porque como el caso de Nahiara hay tantos, la contestación sea favorable.
Por lo pronto, todos los días utiliza aerosoles que se colocan vía nasal y, de esta manera, “se despeja todo tipo de mucosidad para que no esfuerce tanto al oído sano”. Y, cuando contrae alguna enfermedad en sus oídos, con frecuencias las otitis, como se dijo anteriormente, usa gotas. “Se lastima. El otro día hasta le sangraba”, aseguró la madre.
Por otra parte, las circunstancias son difíciles también porque Camila no puede pagar otro tipo de tratamientos, como sesiones de estimulación temprana o de fonoaudiología, por los costos y, esa imposibilidad, no solo incide en la forma de comunicarse que tiene la pequeña -lo hace mediante señas-, sino y principalmente, en su aprendizaje. Si bien el año pasado hizo jardín, virtualmente, le costó trabajo comprender. En esta dirección, su madre dijo: “A mí me explicó el médico: 'El niño que no oye bien, no habla bien'”. Y añadió: “Para eso necesita un acompañamiento”.
“Quisiera hacerle el tratamiento completo, pero no está a mi alcance. Me esfuerzo y esfuerzo. Somos muchos los que vivimos en esta casa y pago un alquiler”, resaltó y dijo que hace poco, además, llevó a su madre (que es grande y tampoco tiene trabajo) a vivir a la casa, ubicada en barrio San Justo. En esta línea, describió que antes habitaban una “piecita muy precaria”, en barrio Carlos Pellegrini pero que afortunadamente y vendiendo, entre otras cosas, muebles, pudo mudarse. “Vamos viviendo el día a día”, apuntó. Por último, sostuvo que, para abonar el alquiler y distintos servicios, gastos que suman un total de 10 mil pesos según detalló, se encuentra vendiendo comida -empanadas, pollos, tortas- porque no cuenta con otros recursos.
Camila pidió que aquellos que puedan colaborar para que se “abra un camino para Nahiara”, se comunique a los siguientes números.
-Camila: 3534228348
-Valeria: 3534205129
