De La Playosa y Villa María - Una pareja en dos ruedas por Europa

Leonardo, Carla y la perra Piri se recorren Italia en bicicleta

Viajaron al Viejo Continente para conocer nuevos lugares y adquirir nuevas experiencias. Además, deseaban tramitar la ciudadanía. Pero en el mientras tanto comenzaron a viajar y completar, hasta el momento, el 60% de la península junto a su canina compañera
martes, 8 de septiembre de 2020 · 08:00

Escribe: Juan R. Seia
De nuestra Redacción

Leonardo Santi, oriundo de La Playosa y trabajador en una fábrica de quesos, y Carla Vales, de Villa María y dedicada a la fotografía, se conocieron estudiando Ingeniería en Alimentos en nuestra ciudad.

Dicha relación, que hoy lleva casi 13 años de vigencia y hasta ha sido sellada en el Registro Civil, sigue marchando sobre ruedas, literalmente.

Luego de concretar su luna de miel por el norte argentino, Bolivia y Perú en moto, en estos momentos están recorriendo la península italiana en sus sendas bicicletas y con una integrante más en su periplo europeo: su perra Piri.

-¿Los dos eran amantes de la bici o uno le transmitió el amor por las dos ruedas al otro?

Carla: -Cuando nos conocimos. ninguno de los dos usaba la bicicleta más que para ir a la universidad cada tanto. No hacíamos deporte y normalmente íbamos en moto a todos lados por más cerca que fuera. Leo siempre fue un gran amante de las motos y me contagió la pasión, aunque siempre nos gustaron las dos ruedas... ¡pero con motor!

-En una nota televisiva que les han hecho recientemente en el Canal 9 de Buenos Aires, comentaron que viajaron a Italia para sacarse la ciudadanía. ¿Pero ya se les había ocurrido recorrer aquel país en bici?

-Nos vinimos a Italia con la idea de cambiar de vida, queríamos conocer nuevos lugares, nuevas personas, aprender idiomas. Como nuestros abuelos eran italianos, nos vinimos a Europa sabiendo que podíamos tramitar la ciudadanía y así quedarnos el tiempo que quisiéramos aquí. Luego de un par de meses instalados en Italia, mientras esperábamos nuestros papeles, decidimos que ya no teníamos nada para perder ni nada que dejar atrás, que el momento de viajar era ahora; y como teníamos poco dinero elegimos las bicicletas. Así que digamos que la bicicleta fue una elección ligada a nuestra situación económica y jamás nos imaginamos las puertas que se nos abrirían y las posibilidades que se podían llegar a presentar.

Actualmente, vendemos fotografías que tomamos durante el viaje para cubrir nuestros gastos. Nos hemos convertido en “artistas callejeros”, lo cual fue todo un desafío para nosotros. Nuestros principales gastos son: comida (compramos en supermercados y cocinamos, jamás compramos cosas hechas) y mantenimiento de las bicicletas (cambio de gomas, cámaras, frenos, cadenas, etcétera). Desde el inicio nos hemos propuesto no pagar por agua ni por un lugar para dormir. ¿Entonces cómo hacemos? El agua la conseguimos de las fuentes públicas o pidiendo a las personas en sus casas, mientras que para dormir tenemos la carpa y acampamos libre o también utilizamos las plataformas virtuales Couchsurfing y Warmshowers, que sirven para encontrar gente que hospeda a viajeros gratuitamente solo con el objetivo de hacer un intercambio de cultura y experiencias de vida.

-¿Cómo y cuándo llega Piri a sus vidas? ¿Ya los había acompañado en otros viajes anteriores? ¿Fue muy complicado trasladarla a Italia con ustedes?

-Apenas nos fuimos a vivir juntos, vinieron unos amigos a visitarnos y con ellos trajeron una pequeña caja llena de agujeritos. Y nos dijeron: “Si no la quieren, nos la llevamos de vuelta”, y allí estaba ella. Piri en diciembre cumplirá 10 años, y es lo más lindo que nos pasó. Es la primera vez que hacemos un viaje así y la primera vez que Piri nos acompaña; nunca tuvimos auto y, en consecuencia, cuando íbamos unos días de vacaciones siempre íbamos solos. Traer a Piri en avión fue bastante sencillo en cuanto a la documentación. En Internet se encuentran todos los pasos a seguir. Obviamente lo difícil era el hecho de ponerla en una jaulita y dejarla sola por 15 horas. Fue mucho tiempo de incertidumbre, pero que valióla pena. Viajar con mascotas en avión es posible, sencillo y tiene un costo; y no se debe escuchar esas personas que dicen de no hacerlo porque las mascotas mueren, porque no es verdad.

 

“Un país lleno de cosas para ver y conocer”

-¿Cuánto hace que están viajando por la península? ¿Y qué llevan en sus mochilas y petates?

-En viaje sobre las bicicletas ya son 19 meses y hemos recorrido aproximadamente el 60% de Italia; nuestro objetivo es recorrerla toda. Italia es un país lleno de cosas para ver y conocer, su cultura se parece muchísimo a la nuestra y su modo de ser también. Y su geografía e historia son tan grandes y variadas que no se termina nunca de aprender. Terminada Italia queremos continuar con las bicis, pero no tenemos definida una meta aún; el camino dirá.

En nuestras alforjas traemos todo lo que necesitamos para acampar, para vivir ya sea en invierno o verano. En nuestras valijas se puede encontrar: una cocinita que funciona a combustible y todo el material que se necesita para cocinar y condimentar los alimentos; cámaras de foto y video y todo lo necesario para editar y gestionar los archivos generados, un montón de cables y adaptadores; luces para acampar, soga multiuso, una bolsa para lavar ropa, una máquina para cortar el pelo, material de higiene personal, el mate, objetos de Piri, colchonetas, bolsas de dormir, parlantes para música, bolsa de agua caliente, un libro cada uno, fotos impresas para vender, ducha solar (bolsa de 10 litros) y ropa de invierno y verano, entre otras. Cuando incorporamos algo nuevo dejamos algo “viejo”.

-¿Qué anécdotas o experiencias pueden valorar o rescatar de este periplo?

-Las anécdotas son infinitas porque no paramos de recibir afecto. Nosotros siempre decimos que nuestro viaje no es de cantidad (ni cantidad de kilómetros ni cantidad de países), sino de calidad, y para nosotros eso significa compartir y conocer personas. Sin duda, considerando el momento que todos estamos atravesando, una de las anécdotas más recientes y fuertes fue haber sido hospedados durante el lockdown (cierre de emergencia o cuarentena) por 78 días en casa de una familia que no conocíamos. Pero llegamos a ellos, sabían que no teníamos adónde ir y eligieron cuidarnos y acogernos hasta que pasara la peor parte.

-¿Se han encontrado con villamarienses o cordobeses por allá?

-Villamarienses no hemos encontrado aún, pero sí gente que conoce la ciudad o tiene parientes allí. Cordobeses sí, unos cuantos, y la verdad es que a nosotros en particular nos emociona, porque sabemos que no es fácil ser un “inmigrante” y que siempre hay cosas de tu tierra que te faltan. Aparte, el hecho de tener el mismo idioma y la misma cultura hace que la amistad se cree inmediatamente, y podés hacer chistes y hablar del fernet con la misma pasión.

Cada día vas aprendiendo y te vas transformando, vas cambiando y te vas convirtiendo en una persona más agradecida y humilde. Recibimos cantidades inmensurables de amor. Nos sentimos en modo esponja, lo mejor que podemos hacer con la cantidad de tiempo que tenemos es absorber los aprendizajes que nos van dejando las cosas que vamos viviendo.

-¿Cuál es el destino final del viaje?

-Destino final la verdad que no hay. El objetivo más a largo plazo que tenemos es terminar de recorrer Italia. Sabemos que vamos a seguir por Europa, pero no sabemos para dónde, aunque nuestro gran sueño y mayor deseo es hacer toda la Argentina en bicicleta y poder llegar a casa pedaleando, allí donde todo empezó.

Pueden seguir a Carla y a Leo en Instagram y en Facebook en happyhours_biketravel.

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