Esclarecieron un grave hecho de amenazas contra el director de una escuela
“La Justicia me devolvió la paz”, expresó Coppari
Está detenida una mujer como supuesta autora del delito de amenazas y desobediencia a la autoridad. Es una trabajadora de la educación“Es un infierno el que estoy viviendo”, dijo Marcelo Coppari, docente y director del IPEM 147 a El Diario, en una nota publicada el último 12 de agosto, en la que relató la situación por la que atravesaba a raíz de una seguidilla de amenazas dirigidas tanto a él como a su familia.
Ayer, en cambio, pudo decir aliviado: “La Justicia me devolvió la paz”, dado que con un arduo trabajo de investigación pudieron detectar las celdas utilizadas por los teléfonos desde donde salieron las amenazas y detener a la supuesta autora.
Según el mismo informó, elogiando la labor de la fiscal Silvia Maldonado y del equipo de la Fiscalía de Primer Turno, lograron detener a una mujer que ahora está a disposición de la Justicia.
“A partir de la identificación de las celdas, lograron llegar al domicilio de una mujer en Villa Nueva y, según supe, les costó bastante entrar a la vivienda, pero lo lograron”, indicó. En esa oportunidad le secuestraron tres teléfonos celulares y una computadora.
La propietaria de esos equipos tecnológicos fue imputada por el delito de amenazas, pero quedó en libertad. Además, dispusieron prohibirle el acercamiento y todo tipo de comunicación con el docente Marcelo Coppari. “Esto fue el jueves de la semana pasada”, dijo, en alusión al 27 de agosto. “El viernes voy a Tribunales y me comunican el avance de la investigación y, además, me pusieron una ronda policial para estar protegido”, agregó.
“Pese a esa restricción, el último fin de semana se repitió el infierno. No te puedo decir todo lo que viví por los mensajes que me llegaban vía mensaje de Facebook de esta mujer”, señaló. “Fue así que me volví a comunicar con la Fiscalía, presentando las capturas de todo lo que me había mandado y el lunes la detuvieron”, informó.
“Se que en el momento de detención le secuestraron dos teléfonos más”, dijo.
“La denuncia la hice el 7 de agosto y el 14 me toman declaración en la Fiscalía y ya se sumaron unos 300 folios con la documentación que yo aporté como prueba”, relató Coppari.
No podía salir de su sorpresa cuando se enteró que la ahora detenida y principal sospechosa de las amenazas que lo hicieron transitar por un infierno, es una trabajadora de la educación, aunque no relacionada con el IPEM 147.
“Además, según se estima, esta mujer no actuó sola. Tuvo que tener a otras personas que le aportaron información sobre mi vida y fundamentalmente sobre mi trabajo, pero sé que eso es difícil de probar”, planteó.
“Ahora es el devenir de todo el proceso judicial, pero no tengo idea cómo se va a ir dando, pero quiero agradecer lo bien que actuaron en la Justicia, la fiscal Juliana Companys primero y luego la doctora Maldonado, que en tan poco tiempo pudieron detectar los teléfonos de donde partían las amenazas, devolviéndome la tranquilidad”, señaló.
Las redes
Como docente que es, no puede dejar de pensar en el aprendizaje que representa esta situación. Sabe que mucha gente está expuesta a este tipo de acciones de inescrupulosos e inescrupulosas a través de elementos tecnológicos. “Nosotros enseñamos a los chicos a protegerse de estas situaciones de ciberacoso y nunca pensás que te puede pasar a vos. Pienso en esas mujeres amenazadas, que viven una tortura con estas cosas”, dijo Coppari. “Espero que esto sirva como enseñanza, para que estemos atentos a estos engaños”, dijo.
Al parecer, una vez identificada a la persona, se supo que hay al menos cinco personas afectadas por la misma mujer, pero que en su momento no se animaron a denunciar.
Las amenazas
En la nota publicada en agosto, donde relatamos la situación por la que atravesaba Coppari, el docente dijo que “son amenazas anónimas a través de perfiles truchos que tienen que ver con mi vida profesional”, describió y agregó que “también lo están haciendo con mis hijos y con las personas que me rodean”.
Coppari, absolutamente consternado por la situación, dijo que está siendo sometido a “un desprestigio profesional” en donde se lo está acusando de violento, entre otras cosas más graves aún. “Me aducen hijos que no tengo, hablan con muchos detalles de cosas mías dentro de la escuela, entonces se sospecha de alguien del entorno laboral”, sospechó.
Como contrapartida, recibió una catarata de solidaridad que ante tanta angustia fueron un remanso para el alma.
