Caritas Felices y las asfixiantes facturas de EPEC
Está en peligro de cierre el lugar donde comen 150 chicos
Por segundo mes consecutivo llegó al espacio solidario una factura de más de 14 mil pesos. La referente del espacio, Marisa Sánchez, contó que no encuentra una solución y que no puede afrontarloTodos los días, 150 niños, jóvenes y adultos comen en Caritas Felices. De La Calera, y de varios barrios más, llegan a buscar un plato de comida porque no pueden comprarlo. ¿Adónde van a ir, qué va a pasar si ese lugar cierra sus puertas?
Hay que empezar a pensarlo, porque por segundo mes consecutivo llegó al espacio solidario una factura de EPEC que no pueden afrontar. Marisa Sánchez, referente del comedor, habló con la voz quebrada de la impotencia, del cansancio. “Tengo una amargura”, resumió.
“Me duele que nadie te escuche, que nadie te dé una solución”, planteó. El mes pasado llegó al espacio comunitario de Juárez Celman 842 una factura de luz que superó los 14 mil pesos. En ese momento, Marisa sintió desesperación porque sabía que no iba a poder pagarla. La solidaridad de la sociedad villamariense en general permitió que, mediante una venta de empanadas, pudiera hacer frente a ese monto. El problema es que, apenas un puñado de días después, llegó la factura nueva: $14.140.
Marisa reconoce que se le hace cuesta arriba poder seguir con la iniciativa solidaria. “Me duele que nadie te escuche, que nadie te dé una solución. Esto es un comedor, comen 150 pibes acá de lunes a sábado, no puede ser que desde la empresa no puedan subsidiarlo, me desespera porque el mes pasado se hizo muy difícil pagarlo y ahora, de nuevo”, contó.
También reveló que lo único que pudo gestionar fue una charla con Diego Bencivenga, referente del gremio de Luz y Fuerza y trabajador de EPEC, quien logró que vayan a ver el medidor. “Me dijeron que estaba bien y se fueron”.
A su vez, relató que la Municipalidad aporta 20 mil pesos todos los meses. “Con eso tengo que pagar luz, agua, gas y comprar muchas cosas, como aceite y demás”, ilustró. Si bien Marisa agradece permanentemente el apoyo y la solidaridad de la sociedad, que aporta alimentos en general, también plantea que ese monto de dinero no alcanza, teniendo en cuenta que prepara 750 porciones de comida por semana.
“Son 150 bocas por día. Y si un día no estamos se nota mucho, las mamás te escriben y te preguntan cuándo damos la comida. Hay que ser realistas, hay gente que si no come acá, no come”, lamentó.
Advirtió que “no sé hasta cuándo lo voy a poder manejar”, y pidió que “la gente de EPEC se dé cuenta de que acá comen chicos, no somos un negocio ni una casa de familia, es un comedor para pibes del barrio”.
“Alguien me tiene que escuchar, es una vergüenza. No sé adónde ir, no sé con quién hablar. Gracias a Dios, la gente ayuda mucho, pero no puedo ir a pagar la luz, el gas, el agua, con fideos, que es lo que tengo acá para los chicos y lo que recibo, eso es lo que quiero que escuchen”, insistió.
También dijo que la solución que necesitan “tiene que ser definitiva, porque pagamos una factura de 14 mil pesos y llegó otra, y la del mes que viene será igual y la gente no puede ayudar todos los meses para esto porque ya aporta muchos alimentos, que es tan necesario”.
“Me desespera y si no lo puedo pagar, tendré que cerrar el comedor”, cerró Marisa.
Si pensás que el trabajo social que realiza es fundamental y si considerás que es necesario que siga dando de comer a 150 niños todos los días, quizás puedas darle una mano.
Su teléfono es (0353) 154114971.
