La salud en la pandemia - Nicolás Noriega, médico psiconeuroinmunólogo, y María Sofía Pedraza, psicóloga, hablan de la encuesta que realizaron sobre la depresión y sus trastornos

“Toda enfermedad está relacionada con distintos aspectos emocionales”

Dos profesionales de la salud destacaron cómo la ansiedad, el estrés y la depresión influyen en la aparición de diversos trastornos de la salud. Revelaron también resultados de una encuesta realizada en plena pandemia
jueves, 3 de septiembre de 2020 · 08:00

Las emociones están directamente asociadas a la aparición o profundización de enfermedades. Y en este contexto de cuarentena/pandemia, las consultas con respecto a esto aumentaron en el Centro de Enfermedades Alérgicas, Psicosomáticas y por Stress, donde atienden los profesionales locales Nicolás Noriega y María Sofía Pedraza. Ellos realizaron una encuesta -cuyas conclusiones repasaron con El Diario- sobre el grado de conocimiento que tiene la población acerca de la depresión y cómo esto puede favorecer la aparición de distintos trastornos.

“El término depresión está estigmatizado, la gente le tiene miedo. Ese fue uno de los resultados de la encuesta, más del 50% dijo que es un término que asusta. Encontramos lo que a pequeña escala vemos en el consultorio”, introdujo Noriega, quien es médico, magíster en Psiconeuroinmunología y alergista.

En relación a cuánto afectó todo lo que implicó la cuarentena, Pedraza, quien es psicóloga, destacó que “en los pacientes que ya estaban en tratamiento se ha visto que se han exacerbado los síntomas, y también han aparecido otros pacientes que, justamente por esta situación, se han visto impactados”.

“Notamos mucha irritabilidad, angustia, ansiedad, por la incertidumbre que estamos atravesando. El no saber qué va a pasar con cuestiones cotidianas, no saber si se va a poder trabajar, todo eso afectó a mucha gente”, agregó.

 

Relacionar las emociones con la salud

“En mi caso particular, los pacientes vienen por alergias, y al ser enfermedades crónicas, por lo general están muy relacionadas con los trastornos en los estados de ánimo. También recibo pacientes con sufrimientos psíquicos, sin enfermedades alérgicas, que están angustiados, no comen, tienen alteraciones en sus trabajos, en el rendimiento escolar. Lo que uno hace es tratar de relacionar esos problemas con la presencia de enfermedades, y en ese trabajo son pocos los pacientes que aceptan que se les nombre la palabra depresión”, puntualizó Noriega, quien planteó que, además de brindar el tratamiento y la medicación tradicional para abordar las cuestiones mencionadas, “los médicos hoy deben involucrarse más con el manejo de la ansiedad y de la depresión, pues son herramientas actuales y necesarias”.

En la mayoría de los casos, afirmó, cuando un paciente abre la puerta a la palabra depresión, es ahí cuando realmente acepta el diagnóstico, de lo contrario, “no todos lo toman bien”.

“Toda enfermedad está relacionada con aspectos emocionales. Por eso hace falta un cambio de paradigma en salud. El reduccionista, el de causa-efecto, está tratando de dejarse atrás. Porque en todas las enfermedades hay una multiplicidad de variables o factores, no solo uno o dos”, insistió Noriega.

“Por ejemplo, con la pandemia que estamos viviendo, estamos todos esperando la vacuna, pero la vacuna no es solo el problema para contrarrestar los efectos de la pandemia. Tenés factores socioambientales, genéticos, es muy interdisciplinario hoy el concepto de salud”, apuntó.

“Los diversos actores del sector salud y las instituciones que nos nuclean, podríamos involucrarnos en la difusión de las alteraciones en el estado de ánimo, como ansiedad, depresión, estrés, intentando desmitificarlos y que puedan ser vistos o aceptados de la misma manera que otros problemas o afecciones de salud, tal como enfermedades respiratorias, gripes, gastritis, hipertensión, diabetes, etcétera”, plantearon ambos profesionales.

“Si se tuviera en cuenta el tema de la ansiedad y depresión en cualquier enfermedad, cambiarían profunda y drásticamente las propuestas y resultados de los tratamientos. Uno no descarta el tratamiento tradicional, pero le brinda al paciente la posibilidad de manejar sus emociones, para que la enfermedad pueda mejorar”, insistió.

Al respecto, ejemplificó: “Llegan a la consulta con un cuadro de inflamación bronquial, y como parte de la cercanía que uno tiene con el paciente empieza a indagar si duerme poco, no hace actividad física, si tiene problema con la pareja, y empezás a relacionar y ahí empiezan las propuestas diferentes para abordar la enfermedad”.

 

Respuestas

Pedraza, quien se especializó en Psicoterapias Psicoanalíticas de niños, adultos y adolescentes, relevó que en la encuesta que realizaron -y que estuvo a cargo de una consultora profesional- se consultó sobre si la incertidumbre agrava los cuadros depresivos “y el 77% estuvo totalmente de acuerdo”.

A su vez, destacó que los síntomas o las emociones predominantes que aparecieron en este contexto “están relacionadas al enojo, la bronca, la impotencia, el miedo a la muerte y la irritabilidad”.

“La gente es consiente de que las emociones impactan y más en este momento”, confesó la profesional.

A quienes respondieron la encuesta les ofrecieron la posibilidad, como obsequio, de tener una consulta sin cargo, lo cual le permitió conocer datos interesantes: “De las personas que accedieron a las consultas conmigo, un 40% no había consultado antes a un psicólogo y un 60% de esas personas manifestaron irritabilidad, malestar, angustia, enojo por el momento que estamos atravesando por el tema del COVID-19 y la cuarentena”.

“Nos contaban que se les hacía difícil sostener la armonía familiar durante la cuarentena. Todos hicieron hincapié en lo difícil que les era manejar las situaciones cotidianas, sobre todo con los chicos, sobre las peleas entre los hermanos que aumentaron o discusiones de pareja, todo eso generó emociones negativas”, indicó, al tiempo que asintió que “no todo el que se acerca a la consulta viene ya pensando que está afectado con un cuadro depresivo”.

También informó: “El 60% de las personas que entrevisté trabaja dentro de lo que es el área de la salud y me relataban que todavía observan la presencia del prejuicio en lo que implica acceder a una consulta al psicólogo, y que no observan que los profesionales en general tengan en cuenta el componente emocional en el proceso de salud de una enfermedad”.

“Más del 60% de los encuestados manifestó haber tenido síntomas de depresión en esta época”, sostuvo Pedraza como uno de los resultados más destacados del estudio que realizaron del 10 de julio al 1 de agosto.

Noriega agregó sobre esto que “lo que llama la atención de eso es que cuando asisten al médico clínico o de atención primaria, no les nombra la palabra depresión o no lo relaciona con las emociones, no vinculan las emociones con lo que les está pasando en relación a cualquier enfermedad que pueda aparecer o reaparecer”.

 

El diagnóstico le provocó angustia a un 77%

A la encuesta la respondieron 162 personas, de las cuales el 85% tiene entre 20 y 50 años. En primera medida, ante la consulta sobre si conocían qué es la depresión, más de 50% dijo tener poco conocimiento al respecto.

A su vez, para el 40,1% el propio término “depresión” está estigmatizado o desacreditado, lo cual Noriega refleja que es algo notable en cada una de sus consultas con diferentes pacientes.

Por otra parte, ante la pregunta sobre qué síntomas nos dan el diagnóstico de depresión, entre los más citados estuvo “angustia”, con el 94,4% de las respuestas, y la inhibición del apetito sexual, con el 86,4%.

Para el 82,7% de los que respondieron la encuesta, los problemas económicos son un factor que puede desencadenar esta problemática. La cual, indicaron en las respuestas, los profesionales que deben tratarla son psicólogos o psiquiatras (un 84% coincidió) y solo los médicos clínicos o pediatras alcanzó apenas el 2,5% de las respuestas.

Finalmente, entre otros datos destacados, los consultados confiaron que una vez recibido el diagnóstico de “depresión” la emoción que les provocó fue en un 77,2% ansiedad o angustia, en un 53,7% miedo, desesperación (39,5%), ganas de huir (34%), sensación de muerte en un 24,1% y enojo en un 28,4%.

Más de
5
1
64%
Satisfacción
23%
Esperanza
5%
Bronca
5%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia