Primera vez que realizan una intervención de este tipo en el Pasteur

Le implantaron a un paciente un estimulador para mitigar dolor crónico

Llevaba ocho años soportando un fuerte dolor como consecuencia de una operación. Ahora tendrá hormigueos o una sensación que distará de la actual, que le impedía tener una buena calidad de vida
jueves, 3 de septiembre de 2020 · 09:00

Con el fin de tratar un dolor crónico que viene soportando un hombre desde hace ocho años, realizaron en el Hospital Regional Pasteur la primera intervención de implantación de un estimulador medular.

Al paciente, de 50 años, se le colocó un dispositivo electrónico con microelectrodos sobre la médula espinal, para la emisión de estímulos eléctricos que son regulados desde un monitor externo.

La persona a la que se le practicó esta técnica quirúrgica de alta complejidad presentaba un fuerte dolor como consecuencia de una intervención por la presencia de un angioma cavernoso. Una malformación cavernosa es un vaso sanguíneo que se produce anormalmente, con forma de mora o irregular.

Lo realizado por médicos en el nosocomio público provincial de Villa María “se utiliza para tratar el dolor crónico y se constituye como la última alternativa luego de agotar todos los tratamientos terapéuticos posibles; médicos, farmacológicos o kinésicos”, según indicaron ayer desde Prensa del centro asistencial.

Heraldo Pares, jefe del servicio de Neurocirugía del Hospital, subrayó la importancia de esta intervención efectuada por primera vez en el Pasteur. “Es una técnica innovadora y brinda la posibilidad de mejorar la calidad de vida de un paciente que transitó durante mucho tiempo instancias de dolor extremo”, señaló.

Consultado por El Diario, el médico Marcelo Olivero precisó que la técnica se denomina neuromodulación espinal, y a través de la misma “el paciente cambia el dolor por una sensación menos dolorosa, que es más aceptable”. “Ante un dolor muy invalidante, severo, se pasa a tener hormigueos o sensaciones como cuando a uno se le está yendo la anestesia de la boca cuando está en el dentista”, graficó el profesional de la salud.

En diálogo con este matutino, especificó que luego de 20 o 30 días de realizada la operación “se chequea que todo esté funcionando bien, y cuando pasa el proceso inflamatorio posquirúrgico se empieza a trabajar con un software técnico que regula la intensidad de la estimulación eléctrica”.

“Se hace un programa personalizado en el tiempo, lo que dependerá de cada paciente y de la patología”, advirtió, comentando que todo está vinculado a la enfermedad o a la situación que ameritó esta práctica.

“Existen distintos tipos de dispositivos, incluso algunos hasta vienen con control remoto. A pacientes con una buena instrucción se les da ese control para que puedan manejarse subiendo o bajando la intensidad en un rango que nosotros limitamos para que no le provoque ningún daño”, detalló.

Olivero aclaró que el plan de neuromodulación puede no ser el mismo para toda la vida, “a lo mejor funciona determinado plan por meses o años y después hay que cambiarlo a otra frecuencia o a otra intensidad”.

El facultativo comentó que esto no sirve para todos los casos sino para “situaciones muy especiales”. Los pacientes tienen que cumplir diversos criterios para ser incluidos en el protocolo de selección para este tipo de intervenciones.

“Hasta ahora, el paciente viene evolucionando muy bien. Dependiendo de la misma, de acá a 20 o 30 días se empezará a trabajar con la neuromodulación, que es estimular de distintas formas las fibras que transmiten el dolor para que transmitan otro tipo de sensación”, ilustró.

 

Mejor calidad de vida

“Para una persona que convivió tanto tiempo con un dolor crónico, la posibilidad de atenuar o erradicar esa dolencia significa una mejora notable en su calidad de vida”, aseguraron, por su parte, Sebastián Cañas y Marcelo Gavira, quienes junto a Walter Gómez completan el plantel de neurocirujanos que encabezaron la intervención, que se extendió por tres horas.

De la misma también participó el médico anestesista Nicolás Alvarez Bengoa y las instrumentadoras Ornella Genta y Rebeca Marques.

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