Coronavirus y economía social

Un vendedor ambulante relata cómo lo afecta la pandemia

Hace más de dos décadas, Roberto Bodart se dedica a vender praliné y demás golosinas en una tradicional esquina céntrica. La pandemia, la baja circulación y los horarios han afectado directamente su economía personal
domingo, 13 de septiembre de 2020 · 09:00

Escribe: Daniel Rodríguez
DE NUESTRA REDACCION

Roberto Bodart (54) ha dedicado prácticamente la mitad de su vida al rubro de la venta ambulante, pero la actualidad lo tiene en una situación no menos que complicada. Todos los días el hombre parte desde su vivienda de barrio Malvinas Argentinas, con su motocicleta y el puesto, para ubicarse en la tradicional esquina de Buenos Aires y San Martín. Allí, en pleno centro de la ciudad (casi sobre la Peatonal), él es parte de la postal urbana con su espacio dedicado a la venta de su tradicional praliné, además de pochoclos y otras golosinas al paso.

Al ser consultado por El Diario respecto a la situación que le toca atravesar, Bodart dijo: “Todo esto ha afectado mucho el trabajo… está todo paralizado. Como empezamos a trabajar de nuevo en junio perdimos gran parte del invierno y esto nos ha costado demasiado”.

Algunas de las principales inquietudes del trabajador tienen que ver con respecto a los horarios en los que los comercios están habilitados para abrir durante la actual situación sanitaria. 

“Todo se mueve muy poco y con el tema del horario actual en esta temporada, durante la siesta la gente no sale y esas horas de venta son las más importantes. Por otra parte, cuando hace calor y la gente empieza a salir, el comercio cierra”.

En ese punto, el entrevistado sugirió que una mejor franja para trabajar sería “de 9 a 13 y de 16 a 20” (el actual es de 9 a 18).

“Ahora viene el verano, a la siesta la gente ya no anda. Yo antes trabajaba siempre a la tarde, de 17 a 21 y siempre trabajé bien… ahora empecé también a la mañana”.

Siempre enfocado en la situación actual, el reporteado comentó que no solamente los horarios mismos le han afectado. “Antes iba a todos los eventos. Iba al Anfiteatro, al Hipódromo… donde había algo, ahí estaba; incluso iba a las galas de las escuelas… pero este año me hice a la idea de que no va a haber nada de eso”.

 

Un poco de historia

Haciendo una comparativa de situación, el emprendedor que hace 22 años se dedica a tal actividad, destacó: “Empecé en el mundial 98. Y este año me fue bastante apretado, me recuerda justamente a 2001. La situación es complicada para mí porque con esto subsisto, solamente me dedico a esto y… a esta edad, buscar otro trabajo es imposible”.

Finalmente, respecto a las medidas de bioseguridad, aseguró, que siempre trabaja respetando el distanciamiento, colocándose su barbijo y utiliza guantes para atender. “No tengo miedo porque tomo las precauciones necesarias. Me echo alcohol en gel en los guantes (también hay disponible para los clientes) y siempre hay que tener cuidado porque en la plata también puede venir el virus”.

Vale la pena destacar que hace días atrás una fotografía de él fue publicada en este medio, pero lejos de querer alarmar a la población, solo se trató de una imagen que ilustra la realidad social, tal como esta nota.  

“Por lo menos este año no tuvimos que pagar el alquiler, ya que la casita es nuestra”, redondeó Bodart a modo de consuelo. Habló en plural porque durante la entrevista estuvo acompañado de su esposa Gabriela.

50%
Satisfacción
50%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia