Colegio de Psicólogos - Entrevista a Dayana García sobre el hostigamiento en la niñez y adolescencia

“El bullying deja una marca para siempre en quien lo padece”

La profesional sostuvo que en las escuelas debe abordarse estas situaciones y que hay que trabajar en el reconocimiento de la singularidad de los adolescentes
viernes, 11 de septiembre de 2020 · 07:02

El juicio por bullying que se realizó en Villa María, el primero en el país, puso en agenda el tema del acoso escolar y la falta de respuesta de las instituciones.

Más allá del caso particular expuesto en la denuncia que presentó Victoria Puccetti, quien ahora impulsa una campaña para que se incluya como delito específico en el Código Penal, quisimos conocer qué es y cuáles son las consecuencias del acoso escolar.

Para ello, consultamos a las integrantes del Colegio de Psicólogos de Villa María. La tesorera de la entidad, Dayana García, explicó que “desde la psicología, principalmente desde el psicoanálisis que es la óptica que aportamos, pensamos al bullying como un síntoma contemporáneo. Como un fenómeno social. Analizarlo como un síntoma, es una forma de decir que debe ser leído y no visto como un trastorno a eliminar.

Pensamos eso porque en el bullying imaginamos una escena que incluye a cuatro personas: el acosador, la víctima, los testigos y otro adulto, que puede o no estar presente como testigo, pero a ellos también se dirige este espectáculo. Nosotros consideramos que hay que romper ese escenario, hay que desarmar ese nudo.

Desde el psicoanálisis también puede ser leído como una falsa salida de la adolescencia, porque el bullying funciona muchas veces como un modo falso de salir de una etapa de la vida donde se produce la metamorfosis del propio cuerpo. Se busca manipular el cuerpo del otro a través de diferentes formas: ninguneándolo, burlándose, agrediéndolo. Es una forma de querer poner en resguardo el propio cuerpo.

Por eso siempre se elige a lo diferente, lo que sale de la norma, como un modo de minar esa diferencia. El otro, en este caso, la víctima, es tomado como un chivo expiatorio. Se intenta destruir esa diferencia que le imputan a la víctima y que para algunos deviene como algo insoportable. Es una diferencia que tratan de negar, por miedo a tenerla.

Las personas que son objetos de bullying son las que marcan una diferencia.

-¿Cómo deberían abordarlo las instituciones escolares donde se produce el acoso?

-Principalmente hay que abordar esas situaciones, porque muchas veces se hace silencio, dado que son hechos que muchas veces asustan a los adultos.

Hay que trabajar en el reconocimiento de la singularidad de los adolescentes, ese es también un modo de abordar estas cuestiones. Se tiene que explicitar que hay diferentes maneras de transitar la adolescencia.

-¿El bullying tiene consecuencias?

Claramente estas acciones conllevan a consecuencias a nivel psíquico, hay autores que hablan de traumatismo. Muchas veces, por vergüenza se guarda el secreto, otras veces porque hace falta un tiempo para poder dar respuesta. Eso tiene el trauma, lleva un tiempo asumirlo; pero por sobre todas las cosas, deja huellas.

El bullying, el acoso, la violencia o la crueldad es algo que angustia porque conecta a la víctima con lo más íntimo. Lleva a la víctima a un lugar de restos, de deshecho y por eso muchas veces puede terminar en tragedia, como hemos visto en algunos casos  que ha terminado en suicidio.

En cambio, el hostigador, sobre todo en la adolescencia, lo ve, como dijimos, con una falsa salida de ese período. Quizás con el tiempo, para el acosador puede quedar ese capítulo como un recuerdo más o menos culposo, a diferencia de la víctima, que va a tener una marca para siempre, concluyó.

 

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