Entrevista a Laura Foradori, especialista en ambiente y docente de UNVM
Por sus consecuencias, el incendio en las sierras es un “ecocidio”
Entrevistada por El Diario, dijo que “aun quemada, esa zona sigue estando protegida por la ley”La información es la que nos ayuda a entender, libre de prejuicios, los hechos que nos toca atravesar. De todo se ha escuchado sobre el incendio en la zona serrana de la provincia de Córdoba y por eso es que consultamos a una especialista en derecho ambiental. Se trata de la docente de la UNVM, Laura Foradori, quien dejó en claro algunos aspectos: uno es que hay coincidencia en que la mayoría de los focos fueron originados por el hombre; el otro es que la protección como zona roja o de máximo cuidado de los bosques sigue vigente aun después del fuego y la tercera que aunque lento y costoso, se puede intentar una remediación de los ambientes.
-¿Cuáles son las consecuencias ambientales de los incendios?
-Es importante aclarar que una gran parte del territorio quemado corresponde a la categoría de mayor protección de bosques nativos de la provincia de Córdoba, de los cuales queda menos del 3%.
Lo que se pierde son ecosistemas, bienes comunes irremplazables y los servicios ambientales que nos brindan. Se pierde mucho más que el bosque, el suelo, la flora y la fauna. El incendio provoca desertificación, el suelo queda desprotegido y se erosiona, lo que termina afectando también a las cuencas hídricas. Se trata de un “ecocidio”, de daños ambientales devastadores e inconmensurables, constituyendo los incendios uno de los problemas socioambientales más importante de la provincia de Córdoba.
Es importante dejar claro que las condiciones climáticas -la sequía prolongada y el estrés hídrico-, no son la única causa de los incendios, pueden constituir una variable que agrava la situación; pero de acuerdo con lo expresado por diversos especialistas, la gran mayoría de los incendios son -en principio- de origen antrópico e intencionales (cita en este caso un informe publicado en Página 12 con una entrevista a Guillermo Galliano, presidente de la Fundación Mil Aves, quien afirmó que está la mano del hombre detrás del fuego).
-¿Al perderse el bosque por los incendios, se puede dar otro uso a la tierra?
-Mucho se habló de los incendios provocados para el avance de la frontera agropecuaria y el desarrollo inmobiliario.
Aquí es importante aclarar -ya que se ha difundido información confusa e incorrecta- que conforme al marco normativo vigente no se pueden hacer cambios o modificaciones en el uso del suelo en caso de incendios de superficies de bosques nativos protegidos. Además de mantener su categoría de protección conforme al ordenamiento territorial, la autoridad de aplicación debe realizar las tareas necesarias para su recuperación y restauración.
Así lo establecen de manera explícita dos leyes de presupuestos mínimos (de Bosques Nativos Nº 26.331 y de Incendios Forestales N° 26.815) que rigen en todo el país, constituyendo un piso mínimo de protección ambiental inderogable para las provincias y municipios.
Por otro lado, la Ley Provincial 9.814 complementa lo anterior al manifestar: “En todos los casos de incendios se mantendrá la categoría de conservación del bosque que se hubiere definido en el ordenamiento de los bosques nativos provincial establecido por la presente Ley” (art. 30). Por tanto, si miramos el marco normativo, surge evidente que aún las zonas de bosques nativos que quedaran totalmente arrasadas por las consecuencias de los incendios, continúan gozando de la protección que les corresponde según la categoría del ordenamiento territorial; esto es zona roja (de máxima protección) donde no es posible autorizar ninguna de las actividades que mencionas (emprendimientos inmobiliarios, actividades agrícolas, etcétera).
-¿Qué viene después? ¿Hay que modificar leyes? ¿Remediar el ambiente?
-Lo primero sería cumplir la normativa existente, con políticas públicas concretas y efectivas de prevención de incendios; lo que implica un sistema de manejo de fuego con mayor presupuesto y recursos, que se implementen sistemas de alerta temprana y educación ambiental.
Para lo que sigue luego del incendio, es necesario pensar en un plan de reforestación con especies nativas, y que como comunidad estemos atentos a que efectivamente se restaure el bosque nativo y no se cambie el uso del suelo.
Por otro lado, la Justicia debe actuar, investigando las causas de los incendios, identificando a los presuntos responsables y en su caso la vinculación con la posible existencia de intereses en conflicto. En este sentido, es importante remarcar lo que está en juego, el bien jurídico protegido y la importancia de los bienes ambientales y de nuestros bosques nativos, tanto para las generaciones presentes como futuras.
Además, se debe actualizar el ordenamiento ambiental territorial de la ley de bosques provincial, a través de un proceso participativo que realmente involucre a todos los habitantes y respetando el principio de progresividad y no regresión. Algo que se viene postergando desde 2015.
Acacia
Laura Foradori es integrante de Acacia, una asociación civil en formación, integrada por un grupo de abogadas especializadas en materia ambiental y con un fuerte compromiso con la sustentabilidad. “Nos reunimos principalmente con el objetivo de brindar asesoramiento judicial y/o extrajudicial en cuestiones ambientales de índole individual o colectiva, como el caso que hablamos”, indicó Foradori.
“Es importante destacar que abordamos la temática ambiental desde una perspectiva holística, transversal, considerando las necesidades concretas de los vecinos, sus comunidades, los territorios y el análisis de las políticas públicas. Entre las áreas de trabajo destacamos: consultoría y asesoramiento general, investigación, educación ambiental, entre otras”, agregó.
