Entrevista - Sonia Calvo, una mujer que busca a su madre biológica
“Me gustaría conocerla y darle gracias por la vida que me dio”
Una mujer que nació en Villa María hace casi 50 años busca a su mamá biológica. Cuenta la historia para que, en caso de que puedan reconocer sus datos, tomen contacto con ellaEn 1970, Villa María tenía otra fisonomía y otras costumbres. Un día antes de que se aprestaran a celebrar el aniversario de la ciudad, en la Clínica Blancuzzi (hoy Fusavim), nacía una niña saludable. “Se que nací a las 13.30 del 26 de septiembre de 1970”, dice Sonia Calvo a El Diario, dando a conocer uno de los pocos datos certeros que tiene acerca de su identidad biológica.
También sabe que el médico fue el propio Blancuzzi y que la partera que asistió su nacimiento se llamaba Ada Taltavull de Innocente. Hoy, ambos fallecieron.
Creció en el seno de una familia amorosa, que la adoptó y la llevó a su casa a los pocos minutos de su nacimiento. Su presencia, como pasa en muchos casos, hizo que esa infertilidad que acompañó al matrimonio Calvo por 20 años desapareciera y así pudo tener a su hermano, un año menor que ella.
Tal como fueron las costumbres de esos años, los padres quisieron evitarle un dolor y le ocultaron que era hija adoptiva. Pero, la verdad llega.
“La primera noticia que tuve fue por una carta anónima, muy desagradable, que llegó más para cuestionar a mi madre que para darme a conocer una verdad”, dijo Sonia. Tenía, en ese entonces, 20 años y decidió quemar aquella carta.
La vida siguió y hace “tres o cuatro años, no estoy muy segura bien del día”, conoció la verdad por una amiga. “Ella atravesó una situación particular, porque adoptó a su hijo y con el acompañamiento psicológico siempre le dijo la verdad sobre su origen. Cuando hablaba con la psicóloga pensaba en mí, ella sabía y creía que era importante que yo también supiera”.
Así, la noticia que llegó con amor y amistad, permitió abrir la puerta a infinitas preguntas y a una búsqueda que hoy tiene un nuevo capítulo a través de esta nota.
“Lo primero que hice cuando supe fue preguntarle a mi mamá adoptiva. Ella me dijo que nunca me contó nada para evitarme un dolor, y además, que tampoco quiso saber mucho sobre mi mamá biológica”, dijo.
La mujer que se ocupó de darle un hogar y una familia es ya mayor y muchos de los recuerdos se esfuman. “Solo me dijo que recordaba a mi mamá biológica como una mujer muy joven, de 15 a 16 años. Se acuerda que era bajita y rubia”, señaló.
Buscó también documentación, pero en la Clínica no queda nada de aquellos años. Habló con gente, con vecinos y otras personas que pudieran conocer su origen. “Tengo muchas versiones, pero no puedo decir nada que no haya confirmado”, señaló.
Sí supo un dato muy importante: “En esa época, por si las mamás que daban a sus hijos en adopción se arrepentían, le daban datos falsos para que nunca identificaran a quién habían dado a luz”, señaló Calvo. “Es así que supe que a mi mamá biológica le dijeron que había tenido un varón y que me habían dado a una familia de Córdoba capital”.
“Si ella me buscó, seguramente buscó por Córdoba y a un varón, por eso hago pública esta búsqueda”, señaló.
Búsqueda
“Solamente las personas que somos adoptadas podemos entender las razones de esta búsqueda”, dijo Sonia. “No quiero causar ningún problema a mi familia, que me dio todo el amor, una infancia feliz. Crecí rodeada del cariño, no solo en mi casa, sino de mis primos y toda la familia extendida. Pero necesito saber sobre mi origen, sobre mi familia biológica”, agregó.
Asegura que llega un punto en que siente que falta algo. Llega un día en que mira los parecidos entre los familiares de sangre y piensa si se pudo cruzar, algún día cualquiera en una calle cualquiera, con un familiar biológico.
“Por eso quiero encontrar a mi mamá. Le pido, si lee esto, que me busque. Estoy con mi nombre en Facebook y solo quiero conocerla, agradecerle por la vida y también porque en cierta forma siento que se aseguró que me criara una buena familia. También le doy gracias por eso”, señaló.
“No quiero interferir en la vida de nadie, si la encuentro vemos qué pasa. Estoy preparada aun para el rechazo”, agregó. “Tampoco quiero juzgar a nadie. No sé si la obligaron a darme porque era muy jovencita o si ella quiso. No me interesa juzgar, quiero alguna respuesta”, planteó.
Entiende que ese saber, ese esperado encuentro es vital para cerrar una etapa de búsqueda que inició cuando supo la verdad.
