Entrevista a Carlos Seggiaro - La economía argentina en la pospandemia y su impacto en la ciudad, la región y la provincia
“Viene un paquete de medidas como no hemos visto en muchas décadas”
El economista villamariense analizó con El Diario la recesión actual, marcó sectores que “se salvan” y trazó lineamientos a futuro, en base a un monitoreo propio con las primeras líneas del gabinete económico nacionalEscribe Sergio Vaudagnotto
De nuestra Redacción
-En nuestro último encuentro, a finales de 2019, estaba a la firma del gobernador su designación en el Directorio del Banco de Córdoba. Hablamos entonces del final del juego de la rentabilidad financiera, de los cambios necesarios... y vino la pandemia a machacar la vida y la economía...
-Veníamos de dos años de recesión, 2018 y 2019... Y ahora vamos a sumar el tercero, con una caída de una magnitud cuyo único antecedente sería la crisis de 2001 y 2002. El nivel de actividad económica, lo que llamamos el PBI, estimamos que este año va a tener una caída del 12%-13%. Y en 2002 la caída estuvo arriba del 10%. O sea, Argentina va a tener tres años seguidos de recesión, con una caída este año que tal vez sea la peor de la historia. Esto expresa que la recuperación va a ser compleja, muy compleja, por más que claramente hay diferencias sectoriales y diferencias que se traducen después en términos regionales.
-¿Como cuáles?
-Las cadenas de agroalimentos han funcionado todo el tiempo y, sobre todo, las que están relacionadas a la exportación, que no solamente que han funcionado, sino que además lo han hecho sobre un mercado que está mejorando en términos de precios. De manera que si uno mira la situación desde Ballesteros, desde Morrison, desde La Playosa..., la lectura que tiene la gente no es tan dramática. Es complicada, por supuesto, porque la economía tiene un montón de complicaciones, pero la lectura desde localidades de la Región Pampeana y del sudeste de la provincia de Córdoba no es la misma que tiene alguien en el Gran Córdoba o en el valle de Calamuchita, donde no vuelan ni los pájaros.
-Una provincia, dos realidades...
-Hay diferencias regionales importantes que están vinculadas con diferencias sectoriales, y uno diría que el sudeste de la provincia de Córdoba va a tener una capacidad dinámica para recuperarse después de esto. Pero pensemos que, por otro lado, existe una pérdida de poder adquisitivo en millones de personas o veamos el dato de Unicef de la semana pasada, diciendo que más del 60% de los chicos va a terminar el año en la Argentina por debajo de la línea de pobreza. O que el nivel de desocupación ya está en el 15%. Alguien dirá que bueno, que cuando se termine la pandemia esto se recupera rápidamente. No, no es tan así. Hay segmentos de la economía argentina que van a tener muchas dificultades para recuperarse después dos años previos recesivos y del golpe tremendo de este año. Además, hay ciertas cosas que están como en un freezer...
-¿A qué se refiere?
-Cuando se pongan en marcha nuevamente los Tribunales de manera normal, ¿cuántos pedidos de quiebra y convocatorias de acreedores van a caer? Miles. Frente a eso, el Congreso está discutiendo precisamente una reforma de la Ley de Quiebras para intentar que el proceso no sea tan traumático. Pero es así, hay ciertas cosas que no se están viendo, porque están freezadas en el marco de la cuarentena, como el hecho de que muchas empresas no pueden despedir o suspender personal, porque eso también está congelado. De tal manera que cuando uno mira esa tasa de desocupación del 15% debe pensar que tal vez la tasa suba en los próximos meses. Es decir, estamos ante una situación muy compleja.
-¿Por dónde imagina que está la salida?
-El Gobierno argentino ya preparó un paquete de 60 medidas para impulsar un proceso de reactivación de cara a 2021 y creo que ese paquete está elaborado, simplemente que no lo lanzan porque están esperando a ver cuál es el pico de la pandemia para analizar cuándo termina esto; cuál es el momento adecuado para anunciarlo. Pero me atrevo a decir que por supuesto que va a haber un rebote de la economía el año que viene.
-Habla como si conociera cada una de esas 60 medidas. ¿Qué sabe a ciencia cierta de ese paquete?
-En realidad, tampoco sé si serán exactamente 60 (bromea). No digo que me hayan consultado, pero sí puedo decir que hablo con gente que participa, lo que me permite monitorear y avizorar...
-¿Qué es lo que avizora?
-Un impulso a los negocios de exportación en cadena de valor que tal vez no hemos visto en décadas. Si alguien quiere exportar materias primas, están las condiciones actuales. Si va por la cadena de valor, le van a bajar las retenciones, le van a dar reintegros, va a tener desgravación impositiva para compras de bienes de capital, probablemente va a haber estabilidad en términos aduaneros. Por ahí va el paquete que va a ingresar al Congreso cuando pase la cuarentena; las medidas con las que se va a intentar impulsar las exportaciones; medidas que, repito, no hemos visto en muchísimos años.
-Y a partir de ello, el rebote de la economía del cual hablaba...
-Obviamente que lo habrá porque después de tres años consecutivos de recesión, está claro que la economía va a rebotar en términos positivos. Pero, cuidado, ciertos analistas dicen que para que la economía argentina recupere el nivel de actividad que tenía en 2017 tendrá que pasar mucho tiempo. ¿Cuánto tiempo va a pasar? Algunos consideran que en 2022 tal vez la economía pueda estar 10 puntos por debajo de 2017. Lo que pasa es que quien está en la cadena de agroalimentos no tiene una lectura tan negativa. Ellos mismos te preguntan si es tan así, porque ellos han seguido funcionando. Si se mira el margen bruto del sector manisero en esta última campaña, estuvo arriba del 30% en dólares.
-¿Y las usinas lácteas, tan presentes en nuestra región?
-En el caso de las usinas lácteas es más compleja la lectura, porque operan mucho con el mercado interno y ahí hay algunos que andan bien y otros que no tanto. Pero entre los que están más vinculados a la exportación, como el complejo sojero, por ejemplo, tuvieron un margen muy importante en dólares. Y son los actores que están empujando otros rubros.
-¿Como cuáles?
-Maquinarias agrícolas, por ejemplo. Hace cinco meses tenías a todas las fábricas de maquinarias agrícolas prácticamente paralizadas. Hoy le preguntás a cualquier fabricante de maquinarias agrícolas de Córdoba y Santa Fe y está sobrevendido hasta abril/mayo del año que viene. Es decir, se dio vuelta completamente la película en función precisamente de que el excedente agrícola está buscando un canal para jugar y está recuperando lentamente también el mercado inmobiliario. Esto ya se percibe en Villa María. Pero son segmentos muy acotados de la sociedad argentina.
-El Estado tiene que aportar lo suyo para reactivar los demás sectores...
-El Gobierno argentino está negociando con los gobiernos provinciales el tema de la obra pública para el año que viene. Por otro lado, el ministro Arroyo sostiene que el ingreso familiar de emergencia que hoy llega a ocho, nueve millones de personas tiene que eliminarse, pero el mismo Arroyo está diciendo que quedan tres o cuatro millones de personas a los cuales va a haber que seguir asistiendo con un ingreso universal o con una asignación más allá del nombre que lleve. Está claro que el año que viene el Gobierno argentino va a seguir aplicando políticas de reactivación y eso obviamente va a seguir conllevando déficit fiscal, que va a seguir siendo financiado con emisión. Particularmente creo que la inflación va a ser más alta que la de este año, porque cualquier política de reactivación incide en que el Estado esté impulsando gasto público de una manera importante. Y creo que, si bien el déficit fiscal este año va a ser de ocho, nueve puntos del PBI, un número tremendo, el año que viene el Gobierno va a intentar de alguna manera reducirlo, pero igualmente va a ser importante.
-¿Cómo incide en el panorama el acuerdo con los acreedores externos?
-Digamos que era algo necesario de cara a los próximos años. Era imprescindible que la Argentina no defaulteara. La negociación no terminó totalmente, porque el Gobierno tiene que negociar ahora con el Fondo Monetario Internacional y con los bonistas que están bajo jurisdicción nacional. Más de 40 mil millones con el FMI y casi 50 mil millones con estos bonistas. Pero lo más duro ya se resolvió y esto va a lanzar hacia adelante un horizonte de más previsibilidad.
Cuando el Gobierno argentino dice que quiere promover el proceso de cadena de valor, de industrialización para crear exportaciones, es porque efectivamente este acuerdo con los acreedores patea hacia adelante la cosa. Igualmente, si los acuerdos se dieran como se plantea, si se toma 2025/2035, esos 10 años que van a concentrar los pagos más importantes, el país tiene que destinar casi 17 mil o 18 mil millones de dólares por año al pago de intereses, una cifra tremenda, que expresa varias cosas. Una es que el futuro de la Argentina, sí o sí, tiene que poner un énfasis importante en lo que es generación de exportaciones e ingreso de divisas al país.
Por eso es que habrá un impulso muy grande a lo que es cadena de valor para exportación, porque no queda más remedio que ir por ese camino si querés pagar y no terminar defaulteando dentro de cinco años; más allá de que se tenga que volver por unos años al mercado de capitales, del cual estábamos ausentes. Entonces, ¿cómo va a hacer el Gobierno argentino para pagar la deuda en los próximos cuatro años? Un mix de crecimiento y relativo equilibrio de cuentas fiscales con una vuelta al mercado de capitales, para ir tomando créditos e ir pagando las deudas viejas, que es lo que hacen todos los países del mundo. Y de alguna manera situarse en un plano de normalidad dentro del contexto internacional.
-¿Y Córdoba en ese marco?
-Córdoba está anunciando la negociación de su propia deuda. Todas las provincias estaban esperando que la Nación acomodara sus cargas para tomar eso como punto de referencia. Y Córdoba tiene, sin lugar a dudas, una capacidad dinámica para jugar el partido incluso mejor que otras provincias. Aunque tiene un desafío inmenso a la hora de pensar en cómo recuperar por ejemplo el sector turístico en sus valles, tan golpeados y que necesitan apoyo para salir adelante.
-¿Qué papel le toca al Banco de Córdoba en ese escenario?
-Todos han tenido que responder en la emergencia como han podido, con muchas normativas del Banco Central, que ha ido orientando el crédito en la emergencia. Al comienzo para pagar sueldos, después a tasa cero para monotributistas, luego todo lo vinculado con resolver el capital de trabajo, igual que responder en las cuentas corrientes, porque hubo un proceso muy duro respecto al movimiento de los cheques... Ahora los bancos van saliendo lentamente de ese proceso de emergencia, pero con un desafío tecnológico inmenso, porque hay un cambio cultural muy grande. Todos los bancos tenían una lectura en términos de hoja de ruta acerca de lo que iba a ser el crecimiento de lo digital.
Yo diría que lo que los bancos pensaban que iba a durar años, ocurrió en cuatro meses. Lo mismo vale para sectores como el comercio y los servicios.... Está claro que hay cosas en las que no se va a retroceder: mucha gente que se acostumbró a comprar a través de la compu, el celular..., ver desde casa toda una colección de productos y apretar un botoncito y que a los dos días le toquen el timbre y le entreguen el producto. Esa gente tampoco va a retornar tan fácil a un local comercial a comprar presencialmente. Habrá que estar muy atentos desde las empresas a ese cambio cultural.
