Centro vecinal de barrio San Martín - Quejas contra el municipio
Reclama pagar facturas con dinero propio ante la falta de atención
El vecinalista Oscar “Tití” Suárez se mostró molesto ya que debió afrontar las últimas boletas de EPEC sin poder utilizarse el salón. Al mismo tiempo, reclamó que desde el Poder Ejecutivo jamás se comunicaron con él directamente y reclama que le reintegren lo que debió abonarDesde el inicio del aislamiento obligatorio frente a la pandemia de coronavirus, los centros vecinales tuvieron la orden de cerrar sus puertas ya que no podría desarrollarse ninguna actividad en tales espacios barriales.
Asimismo, algunas facturas siguieron llegando y, en el caso de barrio San Martín, Oscar “Tití” Suárez aseguró que debió hacerse cargo de tales cifras desde hace ya varios meses. El vecinalista se mostró disconforme por el dinero que ya debió abonar como así también por la falta de comunicación que, según él, destaca en los funcionarios municipales a cargo desde que Martín Gill partió tras su primera solicitud de licencia.
“Desde que empezó la pandemia, la Municipalidad nos dio la orden de cerrar el centro vecinal, y hasta el día de la fecha estoy afrontando la boleta de la luz de mi bolsillo”, confió Suárez en diálogo con El Diario, y agregó: “Eso sucede desde marzo, ya van cuatro o cinco boletas que pago y estoy esperando la de agosto”, enfatizó el presidente vecinal.
En ese punto, sabiendo que no pueden realizarse actividades, clama por la atención del municipio para que se hagan cargo de tal gasto y se lo “reintegren”.
En ese mismo tono, el entrevistado apuntó directamente con el área de territorio. “Con esta gestión que está ahora no hay diálogo, no te llaman para nada. Ya he hecho otras notas y dije lo mismo, con esta nueva gestión no hay diálogo, son solamente ‘ellos’”.
El hombre contrastó que anteriormente, cuando estaba Gill, había una buena relación con Lucas Pagliero. “Con él trabajábamos para los vecinos y no me voy a cansar de repetirlo. Cuando pasaban 10 días sin que yo lo llame, el mismo Pagliero me llamaba a mí”, aseguró. De igual manera, afirmó algo parecido con Seguridad Ciudadana.
Otra vez poniendo foco en la realidad del sector ubicado sobre la calle 17 de Agosto al 455, el trabajador afianzó: “Al no haber alquileres no entra dinero, y ¿cómo hago para pagarlo? No debería ser así. Me comuniqué, pero ellos me mandaron uno (empleado municipal) de tercera o cuarta línea preguntándome el tema, me pidieron fotos de la factura y hasta ahora no se comunicaron más”.
Asimismo, poniéndole números, el hombre aseguró que las dos últimas boletas en llegar promediaron los 500 pesos, pero las primeras fueron de 1.800 y dos mil pesos.
El actual presidente, que asumió hace cinco años la dirigencia de tal espacio con una lista “independiente”, cercioró: “Ellos (el municipio) son los que tienen que llamar a cada presidente. Con el dinero que había quedado en caja pagué, pero ahora estoy poniendo plata de mi bolsillo”, redondeó.
Por último, también reflejó que desde la llegada de los MuniCerca, los centros vecinales han perdido fuerzas en sus funciones. “Los presidentes de los centros vecinales no cobramos un sueldo, mientras los presidentes de los MuniCerca sí; no tengo un sueldo fijo, trabajo de fletero y mi mujer limpia casas por hora”.
“Si yo tuviera un sueldo fijo, no estaría pidiendo que se hagan cargo del centro vecinal, que es lo que les corresponde, me callaría. Quiero que me reintegren lo abonado”.
“Desde que Gill se fue a Buenos Aires, dejé de tener diálogo con la Municipalidad, nadie me dijo quién iba a estar al frente de esta área”, reiteró a modo de cierre.
