Nadia Quevedo - Psicóloga

“Son tiempos de aprender nuevos modos de relación con el otro”

La profesional de la salud mental enfatizó que la angustia, la depresión y la ansiedad fueron algunos de los cuadros que más se repitieron durante la cuarentena. En el mismo marco, se evidenció un crecimiento en cuanto a la atención tanto pública como privada
lunes, 27 de julio de 2020 · 09:51

El aislamiento obligatorio ante la pandemia de COVID-19 abordó diversos campos y, obviamente, aquel que tiene que ver con nuestra salud mental ha sido uno de los más afectados ante la incertidumbre de no saber nada acerca del devenir.

En ese marco, Nadia Quevedo (MP 4.753), psicóloga que atiende tanto en el Hospital Pasteur como en su consultorio de manera privada, fue consultada por un periodista de El Diario y aseguró que las atenciones han ido en aumento durante los últimos días y los cuadros que tal vez más se reiteran son los que tienen que ver con “trastornos de estados de ánimo como cuadros de angustia, depresión y ansiedad”.

“Actualmente mi mayor carga horaria es en el Pasteur con trabajo de atención en consultorio y, por otro lado, en la parte privada lo hago con turnos presenciales o la psicoterapia online a través de videollamada ya que muchos pacientes se adaptaron a esa modalidad”, destacó.

En tanto, pensando en el futuro (o por lo menos lo que suceda luego de este momento histórico a nivel humano), distinguió: “La pandemia es algo nuevo que seguramente va a dejar secuelas y huellas. No podemos hacer una generalización de que a todos nos va a afectar del mismo modo; sino que tiene que ver con la fortaleza o con los recursos con que cada uno cuenta. Hablamos de esta capacidad de resiliencia… un concepto importante que influye un montón y está en la persona” (N. de la R.: la resiliencia es la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas).

 

Introspección

El hecho de percibirse o pensarse a uno mismo, fue una etapa que también más de uno abordó en estos días (y otros no tanto). En cuanto a tal tarea introspectiva recalcó: “Esto es algo que nos conecta mucho también con nuestra profesión. Uno cuando organiza un proceso psicoterapéutico (del tipo que sea) atraviesa siempre la situación, pero acompañando al paciente. Es el otro el que va atravesando esto del autoconocerse e ir sacando lo que está más adentro de uno”.

“De igual modo se puede generar también algo reacio, ya que no todos estamos dispuestos a hacer eso todo el tiempo. Nos encontramos con cuestiones internas propias, lo lindo y lo feo… y tal vez lo negativo sea lo que menos salga”.

 

Reconstruir y aprender

El tiempo compartido en el hogar fue otro de los cambios bruscos que se evidenciaron, en referencia a esto la profesional dimensionó que tal hecho fue desatado en las personas “de múltiples maneras”, y desarrolló: “Hubo que rearmarse y reconstruir vínculos. Aprender a tolerar mucho más las diferencias adentro de casa (sea el tipo de familia que sea o como esté constituida). Fueron tiempos para aprender nuevos modos de relación con el otro… los límites, lo interno y es un aprendizaje en relación a los demás”.

 

La incertidumbre

Lejos del pensamiento fatalista que suele replicarse en cuanto al futuro, la reporteada también afianzó que respecto a lo que se viene no hay certezas. “Estamos en una sociedad que tiene muy marcado el mandato de la felicidad. Pero sí uno sigue ese mandato y no la encuentra y la tiene como único objetivo (a la felicidad) va a ser frustrante”.

“Con respecto al futuro, obviamente es algo de cada uno va a elegir, pero uno también tiene que decidir qué quiere que esta pandemia le deje”.

“Es tiempo de valorar los vínculos de la solidaridad, construir, y aprender a apreciar (los vínculos) que ahora están en la ausencia y no se los puede abrazar”.

En dirección a las consultas, aseguró que las mismas “van creciendo”, y adelantó: “Creo que ya estamos como asistiendo en esto de la pospandemia, aunque a nosotros llegó mucho tiempo antes porque el mundo lo agarró más desprevenido y nosotros tuvimos tiempo a aprender”.

“Hoy es importante la contención, más que nada. Eso es lo que se busca en un profesional”.

“Creo que la pandemia puso mucho en boga la salud mental, lo que implica y lo importante de tener la salud mental y conservarla”.

“Siempre estuvo presente la profesión, pero ante las situaciones de crisis, cuestiones que traen ansiedad e incertidumbre, potencian más la necesidad de tener un profesional”.

 

La atención en la virtualidad

Otro punto no menor fue el hecho de las atenciones por medio de las videollamadas y la gran diferencia de escenario que esto conllevó: “En esto tuvimos que repensar nuestras prácticas porque el encuadre cambió: una cosa es tener el día fijo en el consultorio, sabiendo que es una situación privada y no hay posibilidades de ruidos, distracciones ni que nadie puede escuchar. Y otra es mudarlo a la casa, estando la familia. Es algo bastante difícil, pero algunos han podido adaptarse para privilegiar ese momento y las siguen manteniendo”.

Y ahora, apuntando a su profesión, narró: “Como profesionales tuvimos que ver nuevas formas de hablar y vincularnos con el paciente. Muchas veces, en algunas situaciones tenemos que contener y con esto de la distancia uno tiene que tratar de llegar al otro con la palabra… porque es la palabra lo que tenemos que priorizar. Es lo que nos puede ir manteniendo a salvo, de algún modo”.

Finalmente, la licenciada tomó un espacio del diálogo para recalcar y enaltecer la tarea de todos sus colegas en estos tiempos donde su tarea es de vital importancia.

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