Día Mundial de Lucha contra el Cáncer de Cabeza y Cuello

Saber para prevenir

Conocer algunos detalles de la enfermedad es importante para consultar a un especialista y diagnosticar a tiempo una enfermedad potencialmente curable
lunes, 27 de julio de 2020 · 09:47

Escribe: Ariel Arias (*) / Especial para El Diario

El 27 de julio se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello. Es imprescindible conocer algunos pequeños y precisos detalles para prevenir la enfermedad. La posibilidad de instruir a la población ante síntomas o signos sospechosos se vuelve importante para que de este modo llegue a consultar a un profesional y así diagnosticar a tiempo una enfermedad potencialmente curable si es detectada de manera temprana.

¿Qué es el cáncer de cabeza y cuello?

Los cánceres de cabeza y cuello suelen comenzar en las mucosas (superficies húmedas), que recubren la boca, la garganta y la nariz. La mayoría de ellos son de un tipo llamado carcinoma de células escamosas, que comienza en las células escamosas planas que componen la delgada capa de tejido de la superficie de las estructuras de la cabeza y el cuello. Otros cánceres poco frecuentes pueden desarrollarse en las glándulas salivales o en la piel de la zona de la cabeza y el cuello. En esta oportunidad me referiré al carcinoma de células escamosas de cabeza y cuello.

Los cánceres de cabeza y cuello se categorizan, a su vez, de acuerdo a la zona de la cabeza o del cuello en la que se presentan. Estas zonas son:

Cavidad oral: comprende los labios, dos terceras partes del frente de la lengua, las encías, el revestimiento dentro de las mejillas y labios, el piso de la boca (debajo de la lengua), el paladar duro (parte superior ósea de la boca) y la zona pequeña de la encía detrás de las últimas muelas

Faringe o garganta, es un órgano tubular que comienza detrás de la nariz y se extiende hasta el esófago. Tiene tres partes: la nasofaringe (la parte superior, detrás de la nariz); la orofaringe (la parte central, incluido el paladar blando -la parte de atrás de la boca-, la base de la lengua y las amígdalas); la hipofaringe (la parte inferior).

Laringe: es un conducto corto formado por cartílago situado abajo de la faringe en el cuello. Contiene las cuerdas vocales, tiene también un tejido pequeño, llamado epiglotis, que se mueve para cubrir la laringe e impedir que los alimentos entren en las vías respiratorias.

Senos paranasales y cavidad nasal: Los senos paranasales son pequeños espacios huecos en los huesos de la cabeza localizados alrededor de la nariz. La cavidad nasal es el espacio hueco dentro de la nariz.

Glándulas salivales: la mayoría se encuentran en el piso de la boca y en la región preauricular.

Los cánceres de cerebro, de ojo, de esófago, de glándula tiroides, de cuero cabelludo, de piel, músculos y huesos de la cabeza y del cuello no se clasifican generalmente como cánceres de cabeza y cuello.

 

¿Qué causa el cáncer?

Beber alcohol y utilizar tabaco en exceso, aumenta el riesgo de padecer cáncer de cabeza y cuello. Es una patología cuya frecuencia de aparición aumenta con la edad. La mayoría de estos cánceres aparece en personas mayores de 45 años. Son más frecuentes en los hombres que en las mujeres.

Algunos cánceres de cabeza y cuello están relacionados con el virus del papiloma humano (VPH), el mismo que puede causar cáncer de cuello uterino y otros tipos de cánceres. En general, los tumores de cabeza y cuello causados por el VPH tienen un mejor pronóstico (o evolución) que aquellos que no fueron causados por este virus.

Lo mejor que puede hacer una persona para reducir el riesgo de padecer cáncer de cabeza y cuello es dejar de utilizar todos los productos tabacaleros, evitar el consumo excesivo de alcohol también reduce el riesgo y las vacunas contra el VPH pueden prevenir las cepas del virus que causa esta enfermedad. La vacuna es más eficaz cuando se administra antes de exponerse al VPH. En la actualidad, la vacunación se recomienda para muchos niños, adolescentes y adultos jóvenes. Además, una correcta higiene bucodental reduce el riesgo de padecer cánceres de cabeza y cuello, y esto comprende visita periódica al odontólogo.

 

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de cáncer de cabeza y el cuello pueden incluir: dificultad para tragar, dolor de garganta, cambios en la voz, una llaga (úlcera) que no se cura luego de 10-15 días en la cavidad oral, un bulto en el cuello.

Otras afecciones menos graves también pueden causar estos síntomas, por eso es importante hablar con su médico sobre cualquier síntoma nuevo.

 

¿Cómo se diagnostican y clasifican los distintos tipos de cáncer de cabeza y cuello?

Si el médico sospecha que el paciente puede tener cáncer de cabeza y cuello, lo primero es someterlo a un examen físico minucioso centrado en esa zona. Luego, según el criterio del médico y de acuerdo al órgano se podrá solicitar algún examen de imagen para complementar el estudio. Sin embargo, el diagnóstico solo se puede confirmar examinando una muestra de tejido bajo el microscopio, procedimiento llamado biopsia.

Los estudios por imágenes mayormente utilizados son  ecografía,  tomografía computarizada (TC), resonancia magnética, tomografía por emisión de positrones (TEP), que permiten determinar el alcance o diseminación de la enfermedad, llamado estadío. Conocer el estadio del cáncer ayuda al médico a tomar decisiones sobre el plan de tratamiento.

 

¿Cómo se tratan?

Es imprescindible que el paciente con esta patología sea manejado multidisciplinariamente, es decir por un grupo de profesionales que funcionan sinérgicamente, abordando la enfermedad desde distintas perspectivas y con una fluida y permanente comunicación para optimizar los resultados del tratamiento.

Para tratar la enfermedad se pueden utilizar cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapia dirigida e inmunoterapia. Es frecuente el uso combinado de estos tipos de tratamientos, por ejemplo, cirugía seguida de radioterapia o radioterapia combinada con quimioterapia.

 

¿Cuáles son los efectos secundarios del tratamiento?

Los distintos tratamientos pueden causar diferentes efectos secundarios. Aquellos relacionados a la radioterapia suelen ser fatiga, pérdida de peso y dolor al tragar. Los efectos no deseados de la quimioterapia pueden incluir decaimiento general, náuseas, alguna alteración a nivel de los análisis bioquímicos, etc. Algunos de estos efectos suelen desaparecer con relativa rapidez al finalizar el tratamiento, otros podrían tardar un tiempo prolongado y finalmente otros efectos secundarios podrían ser permanentes.

Es importante tener un equipo médico experimentado para manejar el tratamiento de este tipo de cáncer. Muchos profesionales médicos, incluidos nutricionistas, fonoaudiólogos, odontólogos, desempeñan un papel fundamental en el manejo del tratamiento de los efectos secundarios a corto y largo plazo. Los consejeros y los grupos de apoyo también pueden ser útiles. La rehabilitación será clave en el proceso de recuperación.

 

(*) Ariel Arias es un médico villamariense radicado en Córdoba

Médico cirujano. MP 32.494/4

Especialista en cirugía de cabeza y cuello ME 17.760

arielarias759@gmail.com

www.drarielarias.com

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