Barrio La Calera - Intensos días en el comedor Caritas Felices
Campaña por zapatillas: un gesto enorme y una crisis profunda
Cuando El Diario estaba en el lugar para visibilizar la necesidad de calzado, un empresario llamó por teléfono e hizo una gran donación. Igual faltaLa crisis socioeconómica agravada fuertemente por la pandemia de coronavirus y sus medidas caló hondo en barrio La Calera.
Pero pese a la profunda demanda en el comedor comunitario del sector, Caritas Felices, por una cuestión sanitaria se definió interrumpir la elaboración de los almuerzos durante la semana que pasó, aunque se reanudarán mañana.
Marisa Sánchez y Luisa Cabrera, impulsoras del espacio nacido hace ocho años, pertenecen al grupo de riesgo para la enfermedad y ante el panorama que se suscitó desde el domingo pasado (17 nuevos casos en la ciudad, con brotes en distintos puntos de la provincia), decidieron hacer una pausa por primera vez desde que abrió el comedor, ante el temor de contagios.
La popular ONG había interrumpido las cenas en el inmueble de calle Juárez Celman 842 en marzo pasado, cuando el presidente Alberto Fernández decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio. No obstante, nunca dejó de servir la comida: empezaron a hacer el almuerzo en vez de la cena, y lo entregaban en paquetitos en la vereda, para evitar la concentración en la sede comunitaria.
La semana pasada ya no elaboraron la comida, pero volverán a la cocina mañana porque “la situación es tan delicada que tenemos que hacerlo”, señaló Marisa a El Diario.
Tal como se publicó en varias ocasiones en los últimos meses, la demanda es mayor a la que existía en marzo, que ya era muy alta. Son más de cien las personas que tienen garantizada una comida diaria gracias a la labor solidaria de las mujeres del espacio, acompañadas por Walter, un joven del barrio.
Se piden zapatillas
De cara a la celebración del Día del Niño, el grupo que lleva adelante el Caritas Felices organizó una colecta de zapatillas.
Sánchez, en compañía de Belén Dichiara, quien junto a su padre colabora con el comedor, recibieron a El Diario para dar detalles de esta campaña, por la que se busca donaciones de pares nuevos de zapatillas “para que las niñas y niños puedan tener los pies bien calentitos”.
“Quisimos hacer algo diferente, no recibir juguetes porque por la situación lo que se necesita es calzado”, explicaron. Se piden zapatillas para nenas y nenes, de números del 21 al 44.
Cuando este cronista se estaba por retirar de la sede de calle Juárez Celman, sonó el teléfono celular de Marisa. Ella atendió y a los minutos se largó a llorar. Lloraba de emoción y de gratitud, ya que un conocido empresario de la ciudad decidió donar un centenar de calzados, para llegar a todos los chicos y chicas que son parte del Caritas Felices.
Belén corrió a abrazar a Marisa, quien tenía los ojos mojados, y mucha alegría.
No obstante, se decidió continuar adelante con la campaña, porque los chicos del sector presentan muchas carencias, y siempre el calzado es una necesidad.
Los días sin los peques
Desde marzo ya no hay mesas largas llenas de peques, ni gritos, ruidos, canciones ni compañerismo. Por la cuarentena motivada por el COVID-19, los chiquitos apenas llegan hasta la vereda para retirar las viandas.
“Es una época de mucha tristeza. El silencio, el no poder abrazarlos, el no poder contenerlos ni preguntarles qué les pasa, da mucha tristeza”, describió Marisa a este matutino.
Dijo que actualmente los ve muy poco, se cruza con algunos cuando circula por el barrio, y con otros tiene contacto por WhatsApp.
“No tenemos que bajar los brazos. La gente de Villa María quiere mucho al comedor”, comentó.
Respecto a la realidad de las familias de La Calera, apuntó que “está bastante complicada por la falta de trabajo” y subrayó que la Tarjeta Alimentar “se recibe una vez al mes, cuando antes el monto era por semana, y creo que servía más”.
“Nos piden leche en polvo, arroz, fideos. Antes eso no pasaba”, reflejó.
Desde hace tres semanas, en el comedor se reiniciaron los almuerzos de los días sábados, que hasta tiempo atrás eran llevados adelante por trabajadores de Cotreco.
Ahora lo posibilitan distintas mujeres desde el centro vecinal del barrio, que también conduce Marisa Sánchez.
Se esperaba más...
El Streaming Caritas Felices, que se concretó dos semanas atrás, no tuvo el eco esperado en cuanto a donaciones. “Recibimos dos cajones de mercadería, ropa y 1.500 pesos”, precisó Marisa.
Ese evento fue impulsado por distintos Djs de música electrónica. Se realizó de manera virtual, sin gente. El público podía acercarse a distintos puntos de recepción a dejar alimentos no perecederos.
Calzados. Para donar zapatillas, comunicarse a los teléfonos (0353) 154114971 (Marisa) o 156561004 (Belén).
