Organizaciones LGBT elaboraron un proyecto que fue ingresado en el Concejo Deliberante

Un paso más hacia la inclusión trans-NB

La iniciativa propone que un 2% de la planta laboral del municipio sea ocupado por personas trans y no binaries, además propone un descuento en tasas a empleadores privados que los contraten, entre otros puntos
miércoles, 22 de julio de 2020 · 10:45

Tener acceso al trabajo en blanco, a una vivienda digna, a la posibilidad de costearse una carrera que les prometa un futuro mejor, son algunos de los objetivos que se plantearon las organizaciones LGBT de Villa María cuando fueron convocadas por la Municipalidad. De ese trabajo en conjunto nació un proyecto de inclusión integral que comprende lo laboral, la salud y la educación, entre otras cosas, para personas trans y no binaries.

“El proyecto, si bien se presentó ahora, se viene trabajando antes de la pandemia, es muy importante que la gente sepa que las personas trans, y especialmente las mujeres, siguen teniendo un promedio de vida de entre 35 y 40 años, esa es la causa fundamental por la que pedimos este proyecto”, explicó ante El Diario Nelson Mamondez, integrante de una de las organizaciones que participaron de la elaboración del proyecto.

“Si bien hay chicas trans que han estudiado y tienen otro tipo de ingreso, la estadística marca que el 90% no finaliza el colegio secundario y algunas no terminan el primario. Esto viene arrastrándose desde la niñez, porque las echan de sus casas y eso hace que la mayoría termine cayendo en la prostitución, que es el sustento de vida de gran parte de esas mujeres”, señaló.

“Claramente esto las excluye de todo el sistema laboral, de salud, educativo, de vivienda. Las chicas trans, al ser trabajadoras sexuales no tienen recibo de sueldo, por lo que no tienen acceso a un alquiler medianamente digno”, agregó.

 

Público y privado

“La idea de este proyecto es que el Estado se empiece a hacer cargo del abandono que han sufrido por años las personas trans, pero además, que se fomente en lo privado. Creemos que la verdadera inclusión tiene que ir en lo público y en lo privado. Por motu propio, un privado no elige a una persona trans para contratar, así tenga un Currículum perfecto, por la estigmatización que existe”, consideró Mamondez.

“Lo que plantea el proyecto es que el municipio le descuente una alícuota en los impuestos, para fomentar la contratación laboral de personas trans en la parte privada. También se propone que el 2% del total de la planta municipal sean personas trans o no binaries, que serían alrededor de 27 a 30 personas”, precisó.

“Con respecto a las personas no binaries -que son las que no se identifican con el género masculino y femenino y lo transmiten en su aspecto- terminan pasando la misma situación que las trans a la hora de pedir un trabajo, como no se sabe dónde encasillarlas, las dejan fuera del sistema”, afirmó.

“No obstante, no es la misma problemática la de las personas trans que las no binaries, como tampoco lo es dentro de la población trans la de los hombres y mujeres, que son las más perjudicadas y tienen menos accesos que los varones. Por eso propusimos que se arme una lista de prioridades en base a lo socioeconómico y la edad, por el bajo promedio de vida”, indicó.

“Hay chicas trans que no han sido excluidas de su hogar y pudieron estudiar, pero son muy pocas, y aun a ellas les cuesta conseguir trabajo. Una de esas chicas es licenciada en la Universidad Nacional de Villa María, con un excelente promedio, y sin embargo, no puede tener un empleo porque a la hora de contratar eligen a una persona cis (que mantienen su género) heterosexual”, insistió.

 

Un antes y un después

“En realidad, el promedio de vida aunque es muy corto, aumentó después de la Ley de Identidad de Género, que fue un antes y un después en esta lucha. Anteriormente la expectativa de vida era de entre 25 y 30 años, después subió de 30 a 35 años y ahora es de 35 a 40 años. Antes, el promedio de vida bajo se debía a que al querer asemejarse a una mujer utilizaban materiales nocivos para el cuerpo, como siliconas inadecuadas, además de que al ser expulsadas de su casa desde muy jóvenes, terminaban prostituyéndose y muchas veces eran asesinadas. Son varios factores que hacen que su promedio de vida sea corto”, apuntó Mamondez.

“La marginalidad y exclusión en la que viven las chicas trans no se compara ni con la pobreza más extrema, no se trata de no tener para comer, sino de estar fuera del sistema de salud, de educación, de no tener amistades, ni un entorno sano, es un combo”, remarcó.

“En Villa María hay alrededor de 50 o 55 personas trans y no binaries, de todas esas, las que trabajan en blanco son cuatro, las demás no tienen recibo de sueldo porque trabajan en lo que pueden, y generalmente es en la prostitución”, reiteró.

Mamondez contó que la Municipalidad conformó una mesa de organizaciones LGBT y uno de los principales temas que se abordaron fue este.

“Las organizaciones elaboramos el proyecto y lo trabajamos con el municipio para pulirlo, que es el que se presentó. El proyecto es de inclusión integral porque no solo se refiere a lo laboral, sino a la salud, educación, en un punto habla de que personas que quieran seguir sus estudios puedan acceder a becas si no tienen empleo”, puntualizó.

Las organizaciones que participaron de la elaboración del proyecto son: Putos Peronistas, AMMAR, ATTTA, Villa María Diversa, Igualdad Evita, Varones Trans Orgulloses y Asamblea Abierta NB (ver más información en página 6).

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Indiferencia