Crónica de un Día del Amigo en cuarentena

Un festejo que llenó bares, marcado por un “es lo que hay” generalizado

La mayoría hubiese preferido juntarse en casa, comer un asado o compartir una tarde de mates. Sin embargo, ante la imposibilidad de realizar esto, fueron muchos los que eligieron los locales gastronómicos como punto de encuentro para celebrar la amistad en este contexto de pandemia
martes, 21 de julio de 2020 · 08:51

En la puerta se saludaron con un beso. Se pusieron el barbijo, e ingresaron a la confitería céntrica. Se habían bajado de sus autos particulares un puñado de metros más lejos. Recorrieron el escaso espacio que separaba el afuera de una mesa vacía, se sentaron, se retiraron los tapabocas, y comenzaron el flexibilizado festejo por el Día del Amigo. La imagen de este grupo de amigas fue una postal repetida ayer en la ciudad.

Jóvenes y adultos eligieron espacios gastronómicos para celebrar la amistad

Sin lugar a dudas que los principales protagonistas de la jornada en la que se celebró la amistad fueron las confiterías, bares, restaurantes. El temor que había por parte de las autoridades municipales y sanitarias de que la costanera, Parque de la Vida o Parque Pereyra y Domínguez fueran centro de reuniones, se fue apagando poco a poco al notar que, más allá de algunos casos muy aislados, nadie se vio motivado a acercarse a estos lugares, seguramente, en parte, producto de que el sol perdió la pulseada con las nubes, dejándole al frío las condiciones óptimas para que haga de las suyas.

En algunos espacios el movimiento fue importante durante toda la jornada

Es así que muchos eligieron acercarse a los espacios cuya actividad está flexibilizada desde el 11 de junio en nuestra ciudad.

“La verdad es que nosotras todos los años para el Día del Amigo nos juntamos a tomar un café y comer torta, así que pese a todo lo que está pasando, pudimos festejar como lo hacemos siempre”, reconoció Olga, poniéndole voz a todo su grupo de maduras amigas, de esas que peinan canas.

El recorrido que hizo un cronista de El Diario por diferentes locales gastronómicos arrojó postales similares en todos los espacios, más allá de tener más o menos mesas ocupadas.

 

Antes y después de los comercios

En realidad, la jornada de ayer podría dividirse simbólicamente en dos: antes y después del cierre general de los comercios.

Temprano, hubo espacios en donde permanentemente hubo sillas disponibles para quienes se dispusieran a merendar. El movimiento se vio incrementado después de las 17, horario en el que muchos culminaron con su día laboral, y aumentó considerablemente pasadas las 19, según apuntaron algunos gastronómicos.

También hubo sitios que se vieron rebosantes durante buena parte de la jornada. Fue allí donde quedó más en evidencia que no todos les prestaron especial atención a las medidas recomendadas, principalmente el distanciamiento social.

“En condiciones normales y sin pandemia, hubiésemos comido un asado en la casa de alguno, pero acá estamos. Preferimos venir a un café y no violar la cuarentena, más allá de que se sabe que muchos lo hicieron”, referenció Mateo, un joven que junto a sus amigos esperaban su pedido en la mesa del bar de una estación de servicio.

La referencia que hace no es casual. Lamentablemente reuniones hubo y no exclusivamente a comer un asado, sino también por la tarde. Bastó con dar un paseo virtual por las redes sociales para dar cuenta de que algunos no solo no cumplen con lo establecido y las prohibiciones, sino que tampoco tienen problema en mostrarlo.

 

Peor es nada

“Nuestro festejo hubiese sido cenando en alguna casa. Ya van tres cumpleaños que no pudimos festejar. Es lo que hay”, resumió un grupo de mujeres.

Para algunos, más vale así, que nada. Otros, siguieron cuestionando que se pueda ir a un bar lleno de desconocidos, pero no reunirse en el hogar propio con un par de amigos.

“No me parece lógico que hoy estemos acá, con por lo menos 30 personas como mínimo, yendo al mismo baño todos, cruzándote con la gente cuando entrás y cuando te vas. Y no poder hacer esta misma juntada, nosotras tres, en nuestra casa”, reclamó una chica de veintitantos planteando lo que muchos repiten.

Más allá de todo, la pandemia nos sigue robando el festejar como antes, a los abrazos, con grandes comidas, compartiendo un mate… Pero, al menos, esta vez dio algo de tregua con reuniones en locales gastronómicos. Al menos así lo expresó la mayoría. A cruzar los dedos… O no. En realidad, a respetar las recomendaciones, para que los casos que han aparecido en la ciudad y la región no nos lleven marcha atrás.

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