Pablo Saavedra - Psicopedagogo

Una voz por los excluidos en la Ley de Educación Sexual Integral

El licenciado, quien tiene un largo recorrido en la militancia de los derechos LGBT, planteó la necesidad de actualizar la normativa que fue creada en 2006 para hacerla más plural e inclusiva
lunes, 20 de julio de 2020 · 09:00

La Ley de Educación Sexual Integral (ESI) se sancionó en 2006, por lo que en la actualidad son muchos los que levantan la voz pidiendo por una actualización de la misma, con el objetivo de hacerla más plural y diversa.

Uno de ellos es el licenciado en Psicopedagogía Pablo Saavedra. El villamariense, además, tiene un largo recorrido en la militancia de los derechos LGBT. Planteó a El Diario su opinión al respecto, haciendo foco en que “la Educación Sexual Integral debería apuntar a que sea no binaria, porque es necesario incluir a otras identidades que todavía siguen siendo invisibilizadas en la ESI”.

“Convengamos que la ley tiene 14 años”, advirtió, por lo que en la actualidad “falta incorporar un montón de identidades” en la misma, más allá de que “no signifique que no haya personas, docentes, equipos, que trabajen en la temática, pero falta la sistematización y visibilización en cuadernillos, láminas, por ejemplo”.

Al respecto, resaltó que si bien se han incorporado temáticas de la diversidad sexual, todavía siguen excluidos grupos de identidades no binaria, género fluido, género neutro, “quienes siguen pidiendo la incorporación de su identidad en la ESI”. Es por eso que el profesional consideró que “la Educación Sexual Integral sigue siendo binaria”.

En la ley hay artículos que se refieren a varones y mujeres y es allí donde, indica Saavedra, “no están visibilizadas las identidades trans, por ejemplo”. De hecho, mencionó que las agrupaciones que trabajan con niñez trans “están pidiendo ser incorporados a la temática”.

Si bien reconoció que hay algunas escuelas en la provincia en donde se trabajan algunas temáticas y “hay muchos docentes comprometidos”, al mismo tiempo “hay mucho desconocimiento”. Por eso es que “estaría bueno que esté sistematizado, las leyes, con tantos años que tienen, siempre está bueno actualizarlas”.

Saavedra, quien está radicado hace cinco años en Córdoba trabajando en temáticas de educación sexual y diversidad sexual, hizo referencia a que en 2006, cuando se sancionó la Ley 26.150, “la perspectiva de género y de diversidad sexual no estaba tan desarrollada, de hecho, ni siquiera se hablaba”.

Incluso, remarcó que en 2010 se sancionó la Ley de Matrimonio Igualitario y en 2012 la de Identidad de Género, y “estas temáticas sí se incorporaron en las escuelas en los últimos años”.

“De 2006 a hoy todo cambió y lo que pretenden muchos grupos que siguen invisibilizados es que puedan escucharlos. Las personas no binarias piden que se trabajen todas las identidades y orientaciones sexuales, que se respete el uso de lenguaje inclusivo, respetando los pronombres no binarios”, ponderó el psicopedagogo.

 

Instituciones

heteronormativas

Por el trabajo de militancia de los derechos LGBT que realiza desde hace años puede asegurar que otro de los reclamos de estos grupos invisibilizados tiene que ver con que “la escuela, como la mayoría de las instituciones, siguen siendo heterosexuales y heteronormativas, no como algo negativo, sino que es así como norma, todo se da en base a la heterosexualidad, hay presunción constantemente de la heterosexualidad, incluso en el lenguaje que se utiliza, en la división de roles en un acto escolar, todo sigue siendo binario y heterosexual”.

A la vez, dijo que en algunas escuelas está arrancando un proceso de adecuación, pero que uno de los problemas es que “algunos grupos siguen planteando que esto es una cuestión ideológica de un grupo minoritario que quiere imponer al resto de la sociedad, cuando en realidad lo que se está pidiendo es ampliar el espectro de la diversidad y no quitarle a nadie lo que ya tiene, sino poder darles a otras personas derechos”.

En definitiva, el pedido de actualizar la Ley de ESI “viene a multiplicar derechos, no a quitarle nada a nadie”. “La Educación Sexual Integral no dice lo que un niño, niña o adolescente tiene que vivir, tiene que decir o tiene que vivir, no hay una doctrina en donde dice lo que está bien o mal”, resaltó.

El especialista, en esta instancia, trajo al diálogo un concepto denominado “Pedagogía queer”: “Poder vivir en una escuela desherosexualizada donde la norma no sea la heterosexualidad, donde se incorporen la identidades no binarias, eso apuntaría a una iniciación a la pedagogía queer. Esta pedagogía rompe con todos los esquemas de la norma. Incorpora a todos y la idea que sostiene es en un futuro poder romper con todas las categorizaciones de las identidades, orientaciones; tener una escuela donde naturalmente se pueda vivir libre, feliz, pero me parece que es casi todavía como una utopía”.

Más allá de todo, también sería necesario para poder lograr esto un profundo cambio “en la formación docente, en la formación del profesional de la salud”.

“Hay docentes a los que todavía les cuesta decir la palabra pene, clítoris, masturbación y no son culpables de eso, no hay que demonizar a los docentes, pero hay que empezar desde ese lugar, aceptar que cuesta eso, que no se está de acuerdo, pero que estaría bueno trabajarlo”, cerró.

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