Pudieron regresar gracias al empresario Ricardo Fernández Núñez, quien costeó los pasajes
“La Embajada solo estuvo para la fotografía en el aeropuerto”
El matrimonio villamariense Rodríguez-Rusatti, que había quedado varado en Kiev, hizo llegar a nuestra Redacción una carta donde manifiestan agradecimientos y disconformidad con algunos funcionarios públicosEl pasado 3 de mayo El Diario difundió la noticia de que entre un grupo de argentinos varados en Kiev, Ucrania, se encontraba una pareja villamariense que luchaba por hacerse oír para volver a su hogar hacía dos meses. Finalmente, a través de las acciones de otro villamariense Ricardo Fernández Núñez, que se encontraba en la misma ciudad, se pudo articular una salida conjunta y él mismo costeó los pasajes para todo el grupo (que arribó el 31 del mismo mes). Tras varias semanas y desde Villa María, el matrimonio de María Pía Rodríguez y Alejandro Rusatti hizo llegar a nuestra Redacción una carta de agradecimiento.
El texto
“Ya regresados de Kiev , en casa y más tranquilos, me siento a escribir una carta… una carta de agradecimiento a todos aquellos que en más y en menos nos apoyaron, nos contuvieron, y nos escucharon e hicieron todo lo posible para nuestro regreso.
Agradezco especialmente a la persona que junto a un diputado y al director General de Asuntos Consulares ministro Plenipotenciario, movió cielo y tierra, para que un grupo de argentinos pudiéramos regresar sanos y salvos. Ricardo Fernández Núñez, empresario argentino del sector privado, nativo de Villa María, una persona con mucho corazón y solidaridad, que estando cumpliendo cuarentena en Kiev, nos apoyó desde el primer día, se contactó con cada uno de nosotros, sin conocernos, nos brindó su confianza, ayuda económica, (dejando en la Embajada dinero a nuestra disposición para cubrir necesidades de cada quien) apoyo, y contención. El ‘tío’ , llamado cariñosamente en el grupo, nunca nos abandonó. Es la persona que encendió la mecha para que la Embajada argentina en Kiev, comenzara a darse cuenta que tenían personas varadas en ese país, y empezara a perfilarse (de la mano de Fernández Núñez) una solución no solo para nosotros, sino también para las parejas que estaban varadas en Argentina, con sus niños recién nacidos en tierra ucraniana, problemática que da a conocer el ministro en charlas que tuvo con Fernández Núñez, para buscar la solución al problema.
Hasta el momento, pese a que cada uno de nosotros nos presentamos en dicha Embajada el primer día de la cuarentena e hicimos todos los formularios necesarios para ser repatriados, no se habrían dado cuenta en la Embajada que nosotros necesitábamos volver a nuestro país.
Un agradecimiento especial también a El Diario, que gracias a su nota, nos conecta con Ricardo Fernández Núñez, y ese día comenzó nuestra odisea y preparación para nuestro regreso. A Ricardo Kamienski, Renata Cravarezza, que fue quien me conecta con el periodista Daniel Rodríguez, al diputado Jorge Enriquez, que incansablemente al lado de Fernández Núñez nos defendió y pidió por nuestro regreso. Al director de Asuntos Consulares ministro Plenipotenciario Gustavo Dzugala que cumplió con su deber como funcionario público, de escuchar y solucionar el problema, por el que estábamos pasando. A mi familia, que cuidó de mi hija mayor, tíos y primas y a todos mis amigos y allegados, al padre Pedro, que rezó y pidió por nosotros, a todos los que se molestaron en juntar firmas para nuestro regreso y que nunca dejaron de preocuparse y preguntar por nosotros, y ofrecerse para lo que pudieran hacer por nosotros y ayudar. A Eugenia Gancedo y Alicia Peressutti, Martín Gill, Pablo Rosso, Gonzalo Yáñez, Silvina Vivo, Puntal, La Voz, canal C20, América TV, A24, El show del Lagarto y a Canal 10”.
“La no responsabilidad y la no acción”
“Por último, agradezco a la no responsabilidad y la no acción de la embajadora argentina en Kiev, Elena Leticia Mikusinski, que pese a que nos representa en Ucrania, nunca se enteró de nuestro problema, necesidad, ni desesperación que teníamos en un país extranjero para nosotros.
Nunca se presentó ante nosotros, ni nos llamó, ni nos atendió, ni nos contuvo, solo se limitaba a mandar e-mails diciendo que se estaba ocupando de nuestro asunto, y enviando soluciones inviables para nosotros, tampoco nunca contestó los tantos e-mails que le enviábamos ante esta problemática y preocupación que teníamos. Solo se limitó a que el secretario de la Embajada, cada vez que llamabas por teléfono, nos dijera: ‘Hay que esperar, estamos al tanto’. El tiempo seguía pasando, y se cumplieron dos meses y medio allí, con bebés y familias de por medio, con gastos que no teníamos previsto y con la angustia de no saber si volveríamos y cuándo... Gracias por la no acción y la no responsabilidad.
Lo más penoso es que son funcionarios públicos, que tienen la obligación de estar a nuestra disposición y atender nuestras necesidades y problemas, e intentar o en la mayoría de los casos solucionar problemas, y si no es para esto, yo me pregunto: ¿para qué están?, para llevar vida de embajador…. ¿Nada más? Ojalá algún día esa respuesta cambie.
La solución al problema llega de la acción del empresario, un diputado y un ministro, que priorizaron la necesidad de los ciudadanos argentinos varados allá en Kiev y acá en Argentina. La Embajada argentina en Kiev solo cumplió en este operativo, con la burocracia de los papeles, nada más… pero eso sí… sacarse la infaltable foto en el aeropuerto con nosotros ante nuestro regreso, pidiéndonos que le agradeciéramos a ellos, por hacer posible el regreso… cuando de ellos nunca surgió ni una sola sugerencia.
El 17 de julio, recibí un mensaje de Ricardo Fernández Núñez, donde me cuenta que junto con las parejas que hoy aún están allí, recogiendo sus bebés; él, con la aprobación de la embajadora, van hacer una placa con el nombre de todos los bebés nacidos en la pandemia COVID-19, en Kiev, seguimos agradeciendo a Ricardo Fernández Núñez, por su desinterés, solidaridad, y buena persona.
Gracias a todos”.
