Entrevista a Gustavo Farías, el empresario que tomó a los cesantes de una manisera que cerró

“Los 10 van a dormir tranquilos porque siguen teniendo trabajo”

Gustavo Farías, de Movimientos Logísticos, decidió emplear a todos los trabajadores que quedaron cesantes de la manisera que cerró el martes último para trabajar en su Pyme, productora de maní El 32
viernes, 26 de junio de 2020 · 07:00

Una llamada oportuna el miércoles a la noche desató una cadena de esperanza para la decena de trabajadores que un día antes vivieron la angustia de ver la empresa en la que venían trabajando desde hacía años cerrada definitivamente.

Esta cadena de esperanza comenzó cuando Fernando Páez, secretario general del Sindicato de la Alimentación (STIA), llamó a un joven empresario local, Gustavo Farías, y le planteó el problema: “Te llamo porque estamos muy preocupados. Hay 10 personas que quedaron sin trabajo por el cierre de la manisera”, le dijo.

“Dejame ver”, le contestó Farías y a las pocas horas le avisó que sí, que iba a emplear a todos.

“Ya había llamado a muchos empresarios del sector del maní, también hicimos gestiones en el Ministerio de Industria de la Provincia y lo hablé con todo el arco político para buscar una solución”, dijo Páez a El Diario.

Recordó que el martes último se desayunaron “con la triste noticia de que se cerraba una empresa local, con más de 30 años de trayectoria en el mercado local y especialmente en Buenos Aires”, dijo, en referencia a Maní Mingo, abocada a proveer al mercado gastronómico que, como se sabe, está prácticamente sin funcionar desde el inicio de la pandemia.

“Hablé con los dueños, pero nos dijeron que ya era irreversible la situación”, dijo, en referencia al diálogo con Eduardo Simonetta, dueño de Maní Mingo, la empresa cerrada. “Ellos ya venían golpeados del Gobierno anterior y estaban esperanzados con remontar con este Gobierno, pero la pandemia los dejó muy mal”, señaló.

“Pero lo más preocupante es que dejaba a 10 personas en la calle, la mayoría con muchos años de antigüedad”, dijo.

“Empezamos a buscar alternativas, golpeamos varias puertas, pero no salía nada favorable. Por eso, valoro mucho la actitud de Gustavo Farías, que tiene una Pyme y decidió apostar por la generación de empleo”, señaló Páez.

 

El 32, número de la suerte

Gustavo Farías es un empresario que está al frente de Movimientos Logísticos, una empresa familiar dedicada principalmente a la producción de maní y también de productos de copetín.

Comenzó hace más de 10 años “porque mi suegro estaba en el sector”, dijo. Después de trabajar en una manisera, decidió comenzar por su cuenta. “La primera inversión de Movimientos Logísticos fue de 50 pesos argentinos, cuando compramos un camión, no de maní, sino de chala de maní para alimentar ganado que se lo vendimos a Paredes Cereales”, recordó. Hoy se dedican a la siembra de maní, lo entregan a fasón y luego le agregan valor vendiendo a granel y produciendo el maní envasado con la marca El 32, el que, seguramente a partir de ahora, será el número de la suerte para la decena de trabajadores que en medio de la cuarentena lograron conseguir un trabajo después del cierre de Maní Mingo.

Actualmente, Movimientos Logísticos tiene tres locaciones y cuenta con cinco camiones (con sus cinco choferes), 14 empleados en el sector de producción y siete en administración. “A partir de hoy, tenemos 10 más”, dijo.

En diálogo con El Diario, Farías expresó que cuando recibió la llamada de Páez lo debatió con la familia y decidió aceptar el desafío.

“Tenemos una planta de producción de palitos y conitos para copetín y estamos por empezar con los chizitos. Ibamos a iniciar la producción de los chizitos con lo que tenemos, rotando el personal. Pero cuando me llamó Páez, no lo dudamos”, dijo.

Ayer a la mañana, cuando fueron nueve de los 10 exempleados de Maní Mingo a conocer la propuesta de su nuevo empleador, se los presentó al gerente comercial. “Fue una sorpresa para él, y le dije que a partir de ahora teníamos 10 empleados nuevos, por lo que teníamos que acelerar la puesta en marcha de la planta para chizitos, que estará funcionando, estimo, en 15 días”, relató.

“Sé que parece que vamos al revés. Que cuando todos dicen que no hay que invertir, nosotros invertimos para la nueva planta; cuando todos dicen que no hay que tener tantos empleados, nosotros sumamos 10. Pero me parece que tenemos que entender que en esta pandemia todos estamos pasando malos momentos. Nosotros mismos vendemos menos, pero creo que hay que trabajar con más ganas, pagar los sueldos y saber que este año no vamos a ganar plata. A mí eso no me preocupa. Me preocupa que todos coman, porque de ésta, tarde o temprano vamos a salir”, dijo.

“Para mí, lo grave es no poder dormir porque no tenés trabajo, eso es grave. Estoy contento porque sé que esta noche, los 10 van a poder dormir tranquilos porque siguen teniendo un empleo”, planteó.

Durante la pandemia, “veo que hay empresarios que se apuran por comprar dólares, para salvarse solos. Creo que con más razón en esta situación tenemos que saber que si no nos ayudamos entre todos, no se va a salvar nadie”, concluyó.

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