Villamarienses varados en Ucrania - Una reacción solidaria tras una nota publicada por El Diario
“Fue un problema de dinero y yo podría haberlo solucionado”
Ricardo Fernández Núñez, villamariense radicado en Kiev, aseguró que él podría haber abonado un vuelo de traslado a Turquía para así lograr el retorno de los 30 argentinos varados, grupo del que forma parte una familia villamarienseEscribe:
Daniel Rodríguez
A veces, cuando una información sale al ruedo, el medio de comunicación puede no saber dónde replicará y de qué manera. En esta ocasión sucedió algo tal vez esperado, contrariamente a lo que tiene que ver con el ya conocido “efecto mariposa”. Esto se debe a que un suceso fue recogido por una mano solidaria que reunió cada voluntad, generó un relevamiento y transformó todo en un puño apretado que clama por algo tan universal como la solidaridad.
Ricardo Fernández Núñez, empresario villamariense que habita desde hace tiempo en Europa, más precisamente desde los 90. Ahora, en Kiev, Ucrania, donde posee distintos emprendimientos, se enteró a través de una nota de El Diario la situación de 27 argentinos, que ahora, tras un último contacto son 30 (N. de la R.: la nota fue publicada en la edición del pasado domingo 3) que permanecen varados en Ucrania debido al cierre de aeropuertos y la inevitable cuarentena impuesta por la pandemia de coronavirus.
En tal nota, María Pía Rodríguez y su familia solicitaban no caer en el olvido, ya que aquella zona de Europa del este fue poco visitada y varios argentinos necesitaban volver a pisar suelo de nuestro país. El cuadro, que es complejo, se completa con una beba de 2 meses sin seguro y un niño de 1 año (mientras otra pequeña aguarda por sus padres en la casa de una abuela, en Villa María).
En su momento se había deslizado una oportunidad a través un vuelo puesto a disposición mediante un alquiler, pero la cifra abonada (que era elevada) quedaba trunca ya que no cubría a todos los que la precisaban. Además, según afirmaron, los depositaría en un aeropuerto de otro país de Europa (como Francia, Italia o España) con un destino incierto al no saber cuánto tiempo deberían aguardar para tener alguna certeza. Según se supo, siempre es necesaria una escala tanto para ir como para volver del país ucraniano.
El gasto diario, las barreras lingüísticas y la incertidumbre al no saber la fecha de retorno, fueron algunos de los tópicos abordados tanto por esta familia como por todo el grupo de compatriotas que viajaron mayormente por cuestiones familiares que turísticas. En el caso de la familia de Villa María la razón era un proceso de fertilidad de alta complejidad conocido como “gestación solidaria”.
En este punto es vital dimensionar la desesperación en cuanto a un conjunto particular de familias dentro de ese grupo que permanecen en tal país de Europa del este con niños a su cargo (cinco grupos familiares tienen bebés y menores). Al haber terminado los contratos con las clínicas los gastos ya corren por cuenta de los mismos argentinos. Otros aseguran que también hay una cantidad similar de ucranianos en Argentina, por lo que se podría generar un “salvoconducto”.
Tras anoticiarse de tal cuestión, Fernández Núñez no dudó en generar un contacto con ella (y con todos los argentinos) para ponerse a disposición. Al mismo tiempo, emitió un comunicado para el director de Asuntos Consulares y a la directora de Argentinos en el Exterior, María Carla Biglieri, donde destacó no haberse enterado de que podría haber existido una posibilidad de auxiliar tal problemática y que él mismo no habría tenido problema en aportar la cifra monetaria que fuese necesaria.
El pedido
En su envío, Fernández Núñez destacó encontrarse “sorprendido” por la cantidad de argentinos que no han podido regresar al país “aun cuando se han inscripto en la Embajada para esos fines”. “Desconocía ese dato, y en consecuencia desconocía cómo se conforma el grupo humano formado por nuestros compatriotas. Ahora lo sé”, subrayó.
En ese sentido, adicionó estar consternado por distintas razones, entre las que destacó que él hace “70 días” le había hecho saber a la Embajada argentina en Kiev la disposición de “proveer los medios necesarios para solucionar estos problemas”.
Al mismo tiempo que certificó que conjuntamente a tal poder “intervino directamente” para “apoyar el traslado a Madrid de los argentinos que habían sido internados en cuarentena en Ucrania, luego de haber sido evacuados de Wuhan (China)”.
“El Ministerio de Relaciones Exteriores, por su intermedio, tuvo el sano criterio de aceptar mi colaboración para ese traslado (que se hizo el 6 de marzo de 2020, en un vuelo de Ukrainian Airlines, a mi cargo) con la supervisión de personal de mi organización”, dijo.
“Desde Madrid llegaron a Buenos Aires en un vuelo de Aerolíneas Argentinas (este tramo de AA fue pagado por el Estado nacional). Pude colaborar asimismo con otros argentinos en Dublin, Irlanda, para apoyar su regreso al país, y también se lo hice saber a ustedes en su oportunidad”, expresó.
(N. de la R.: Ucrania es el país donde los primeros argentinos que se habían quedado en China, pudieron aterrizar en tal aeropuerto y volvieron, tras la cuarentena a argentina).
“Jamás supe que hubiera argentinos en problemas”
Dentro del mismo envío, asegurando haber recibido correos de la Embajada “respecto al desarrollo de la cuarentena en Ucrania (donde me encuentro desde el 11 de marzo de 2020)”, lamentó jamás haberse enterado que “hubiera 27 argentinos que pueden estar en problemas de subsistencia (hablo de comodidad y contención, cuando pude haber solucionado algunos de los problemas materiales que ellos informan que padecen)”.
“Hay detalles conmovedores vividos por algunos de ellos en la soledad de una respuesta de un e-mail con direcciones de clínicas”, comentó.
En ese punto, el autor citó la nota realizada por El Diario, que realmente le resultó “estremecedora”.
En tal nota, vale la pena mencionar, Rodríguez comentó la posibilidad “de contratar un avión privado para trasladar a quienes viajarían a Estambul (Turquía) y de allí a Argentina”, cuestión a la que él mismo había asegurado ponerse a disposición materialmente para que tal vuelo se realice y así “posibilitar que mis compatriotas superen estas situaciones de casi un exilio involuntario, en un país donde el idioma es una barrera casi insuperable”.
Apuntando al vuelo de aproximadamente 30 mil dólares, Fernández Núñez enfatizó que él mismo “hubiera asumido con gran satisfacción” tal gasto “si con eso superaban mis jóvenes compatriotas la situación que manifiestan vivir en estas horas”.
Siempre siendo enfático, el empresario afirmó: “Fue un problema de dinero, me dicen estas familias, y yo pude haberlo solucionado”.
Al mismo tiempo, enfatizó que a él le comunicaron que tal vuelo a Estambul estaba disponible, y que él respondió que no necesitaba volver, pero no estaba enterado de que otros podrían haberlo tomado.
“Le contesté que no necesitaba volver a Argentina, pero desafortunadamente omitieron hacerme saber que había 22 argentinos que podrían haber volado en ese avión, a mi cargo, porque reitero que desde el principio puse a disposición de la Embajada los medios materiales necesarios para solucionar los problemas que se planteen respecto de nuestros compatriotas”, aseveró.
A nivel región, hay 30 argentinos en ucrania; 2, en Noruega; 70, en Suecia; 14, en Bélgica; 14, en Polonia; 2, en Suiza; 120, en Alemania, y 15, en Hungría (todos forman parte de un mismo grupo de WhatsApp que se unió tras un mismo objetivo).
Al mismo tiempo, el villamariense con domicilio en Kiev, cercioró que “se ha despreciado una oportunidad invalorable porque los argentinos estarían hoy llegando a Buenos Aires, y el Estado argentino tendría un problema menos que atender”.
Otro de los problemas descriptos es que nunca se tuvo un contacto directo con la señora embajadora, sino a través del encargado de Asuntos Consulares, Ariel Max Sánchez Sánchez.
Finalmente, solicitando la atención directa de tales funcionarios en tal problemática, quien escribió las líneas concluyó: “Me sensibiliza aún más esta situación porque se trata de un tema humanitario, y que se haya perdido la oportunidad es inadmisible”.
Según información a la que pudo acceder este medio, en las próximas horas (tras las gestiones que se van realizando y siguen avanzando), los argentinos en Kiev (incluyendo a los villamarienses) tendrían contacto con un diputado nacional.
“Ricardo es un empresario distinto, que tiene la solidaridad como bandera”, aseguró a este medio un amigo de tal empresario al ser consultado.
(Foto, Embajada argentina en Ucrania)
Símbolos y actividades nacionales: el busto de San Martín y la Casa Argentina
En el texto enviado a las autoridades, Ricardo Fernández Núñez también hizo un apartado para realzar la tarea de la Embajada en Ucrania a la que destacó a los trabajadores como “un equipo brillante”.
“Ellos fueron los artífices de eventos institucionalmente importantes, como el emplazamiento del busto del General José de San Martín en una plaza ucraniana, la apertura de la Casa Argentina, y los programas de difusión cultural argentina que aún se mantienen vigentes”.
“Lamento que este hecho pueda siquiera empañar la altísima calidad de esos profesionales diplomáticos y empleados administrativos. Seré el primer defensor de ellos”, aseguró.
