Enviarán una nota al intendente interino para solicitar una reunión
Dueños de hoteles alojamientos, al borde de la desesperación
Uno de los propietarios de moteles dijo que solicitarán a Rosso que se reabran los establecimientos, porque mientras permanecen cerrados las facturas e impuestos siguen llegando para acumular deudasLos propietarios de los hoteles alojamientos presentarán mañana una nota al intendente interino, Pablo Rosso, solicitando una reunión para que se analice la posibilidad de reanudar la actividad, paralizada desde el inicio de la cuarentena decretada por la pandemia de Covid- 19.
“Nos estamos fundiendo”, aseguró Gustavo Caranta, propietario de uno de los nueve hoteles alojamientos que hay en la ciudad, al exponer su situación ante El Diario.
“Somos el grupo de hoteleros, moteleros y albergues transitorios de la ciudad que necesitamos hacernos escuchar, porque la situación ya no se soporta más”, agregó.
“Hasta ahora en la Municipalidad no nos escucharon. Nos atendió Valeria Suárez, que está en Habilitaciones, quien nos anticipó que hasta julio o agosto no vamos a poder abrir. Para ella es fácil decirlo, porque cobra un sueldo, pero si nosotros no trabajamos, nadie nos paga”, remarcó.
“Con esa respuesta, tuvimos una reunión con el gremio, en la que participamos algunos hoteleros de la ciudad, y enviamos un protocolo al COE Central, pero todavía no tuvimos respuestas. Ahora vamos pedirle una reunión a Rosso”, adelantó.
“Somos un rubro muy discriminado y nadie piensa en nosotros, cuando las probabilidades de contagio en nuestros hoteles son infinitamente menores que en un supermercado o en un gimnasio debido a la cantidad mínima que se hospeda en una habitación. Lo nuestro es privado, con mucha higiene, tiene menos riesgo que un hotel común en donde hay más movimiento e interacción entre personas. En los moteles la gente llega en su auto, ingresa en la cochera y en su habitación, el contacto es telefónico y luego se retira”, graficó.
“Pero además, nos podemos amoldar a los protocolos de higiene y seguridad que nos exijan. Estamos llenos de deudas y detrás de cada uno de los hoteles alojamientos, hay familias y empleados que dependen de esta actividad, estamos hablando de 30 a 35 personas por cada establecimiento. La verdad es que la estamos pasando muy mal, casi al borde de la quiebra”, subrayó Caranta.
“A mí me siguen llegando las boletas, de luz debo 150 mil pesos, a los impuestos municipales también los sigo recibiendo. Antes de cerrar no tenía deudas, ahora debo entre 300 mil y 400 mil pesos”, añadió.
“Yo estoy viviendo en el hotel para que no entren a robarnos y va la gente a preguntar si está abierto, entonces quiere decir que hay circulación y no hay controles”, finalizó.
