Empresaria - Sanatorio de la Cañada
Fuerte inversión para la seguridad de los trabajadores y pacientes
El Sanatorio de la Cañada diseñó un protocolo de bioseguridad que básicamente consiste en zonificar las áreas para que los pacientes con fiebre no transiten los mismos lugares que el resto de los que allí se asisten. Todo ese sistema demandó una importante inversiónUn equipo de El Diario recorrió ayer el Sanatorio de la Cañada junto al director médico, el infectólogo Darío Quinodoz; el gerente Martín Capitanelli y la referente de atención al cliente Mara Pérez, para conocer cómo prepararon las instalaciones frente a la pandemia por coronavirus.
“La idea es que haya zonas diferenciadas para los pacientes que ingresan con fiebre y los que no”, explicó Quinodoz.
Para ello, determinaron áreas representadas por el color verde para los pacientes generales y de color rojo para los febriles. “La gente que circula por la zona verde no se cruza en ningún lugar con los de la zona roja”, expresó.
No se trata solo de señalización, sino que debieron adecuar instalaciones. Como ya se informó en su oportunidad, alquilaron una carpa sanitaria con dos consultorios totalmente equipados que cuentan con una sala de espera que garantiza el distanciamiento social y hasta un espacio para que los médicos puedan cambiarse. “Es una inversión de 500 mil pesos por mes”, indicó Capitanelli al ser consultado por El Diario.
“Cuando el virus empezó en los países colindantes a Argentina nosotros comenzamos a tomar medidas. Y gracias a Darío que es infectólogo, nos equipamos antes que estuviera en el país. Trabajamos mucho y a contrarreloj”, agregó.
Pero volviendo al tema médico, Quinodoz explicó las condiciones que tiene esa carpa sanitaria para recibir a personas que tienen síntomas febriles. “Acá se hace todo, no solo la atención en el consultorio sino la cuestión administrativa, el laboratorio. Y si necesita un estudio de imágenes, hay un ingreso separado”, explicó.
Esto garantiza un acceso seguro por calle General Paz a todos los pacientes febriles y dejan el acceso por calle Larrabure para el resto.
Ese acceso principal del Sanatorio, presenta una primera señal del cuidado que ponen para pacientes y trabajadores, cuando Fabián, el empleado que está en el lugar, se ocupa de sanitizar y medir la temperatura a cada ingresante. Luego, el personal, con todas las medidas de seguridad y detrás de un vidrio, atiende las necesidades de los pacientes.
Lo mismo en el internado. Está cada área separada: la de los pacientes que se sospecha pueden tener COVID-19 y el resto. “En esta área del internado -dice Quinodoz al referirse a ese sector para coronovirus- tenemos 12 habitaciones con 24 camas”. Hoy, no hay nadie internado con sospecha de la enfermedad, pero tienen previsto que si se llega a dar, los médicos y enfermeras que atienden a ese sector no tengan que circular por las zonas verdes.
Un caso especial es la terapia intensiva. “Estas instalaciones ya tienen preparada un área aislada del resto. Lo hicimos antes del coronavirus, para evitar la transmisión de otras enfermedades, como las infecciones respiratorias o tuberculosis, por ejemplo. Hoy permitirán tener en espacios aislados a pacientes con coronavirus”.
Quirófanos
Llama la atención la preparación que dispusieron para el área de cirugía, a los fines de garantizar que las personas que tienen que tener una intervención quirúrgica programada o de urgencia, no estén en la misma área que otro paciente con COVID-19.
“Tenemos tres quirófanos y uno para personas con coronavirus que necesiten una intervención. Hemos elaborado un protocolo en esta pandemia para las cirugías electivas y no urgentes destinadas a pacientes no infectados con COVID-19. Se trata de minimizar la estadía, hacer los estudios prequirúrgicos en un solo día, se le pide al paciente que la semana previa a la operación esté aislado y cuando viene a internarse, se hace un triage (determinación del estado y gravedad del paciente) para controlarlo bien. El equipo médico también toma su precaución para no infectarse. En definitiva, aumentamos las normas de bioseguridad para la parte quirúrgica”, señaló.
“Por otra parte, tenemos un quirófano para pacientes con COVID confirmado. Si alguien que contrajo el virus y necesita operarse, digamos, de una hernia o una apendicitis, tiene un quirófano exclusivo”, informó.
“Trabajamos para hacer un sanatorio seguro. Esto no es una garantía al 100% y no quita que vayamos sumando cosas. Pero estamos muy enfocados en contar con todas las medidas de bioseguridad”, dijo Quinodoz.
“Esto le da la tranquilidad al que tiene que venir por una cirugía o por un síntoma que no incluya fiebre, de que no se cruzará con alguien que se sospecha, pueda tener coronavirus”, apuntó Quinodoz.
El trabajo y la inversión están destinados a que, en esta cuarentena, ningún paciente que necesita una consulta o prestación médica, deje de asistir a un centro de salud por temor al contagio. “La gente consulta menos que antes, pero es importante que aquel que tiene dolor abdominal, dolor de pecho, falta de aire, consulte. Lo que notamos es que no están viniendo las personas con enfermedades crónicas y que deben controlarse la diabetes, o una enfermedad dermatológica, por ejemplo”.
También “tratamos de estar presentes con todas las especialidades para que la gente que habitualmente se asiste con un médico de Córdoba capital, lo pueda hacer acá en este tiempo de circulación restringida”, planteó.
Teleconsulta
El Sanatorio de la Cañada puso en marcha un servicio de telemedicina que a largo plazo, prevé coordinar hasta internaciones domiciliarias. “Hoy empezamos por la consulta”, dijo. “La idea es llevar la medicina a la casa”, agregó.
El acceso es a través del 0810- 122-5800. Tras el análisis, se estudia si es necesario ingresarlo al sanatorio o si bien se puede evacuar de manera telefónica la consulta, para lo cual se pacta un turno y es el médico el que llama al paciente.
También implementaron la receta electrónica para que no tengan que ir mensualmente los pacientes a buscarla. “La podés derivar a la farmacia, si la necesita en la casa le mandamos un cadete o bien la puede venir a buscar”, concluyó.
Cuidado al trabajador
Mara Pérez explicó que cuando comenzó la pandemia, decidieron reorganizar los turnos laborales con el fin de que haya grupos que no se crucen entre sí. “Si se enferma uno de nosotros, se aisla a todo el grupo, pero queda otro grupo activo para continuar prestando servicios”, dijo.
“Por ejemplo, si estás de turno hacés cuatro o cinco jornadas de siete horas diarias y descansas la misma cantidad de días que trabajaste”, señaló Pérez.
Son en total cuatro grupos, unos abocados a la demanda específica de COVID-19 y otros para el resto.
