Los primeros 500 barbijos realizados por internos ya fueron al Hospital Pasteur
La solidaridad salta los muros de la Unidad Penitenciaria
La actividad fue coordinada por dos Rotary Club de la ciudad. Comenzaron a realizarla tres mujeres. Ahora ya son 25 los internos que participan. Se necesitan más máquinas de coser“Los tapaboca están perfectamente confeccionados, con la tela más gruesa de las recomendadas y puesta de manera doble. Pueden ser utilizados por quienes ingresan al Hospital Pasteur, como por algunos de los empleados del centro de salud”, explicaron ayer los rotarios, al dar a conocer la entrega de los primeros elementos de protección elaborados por internos de la Unidad Penitenciaria Número 5, de barrio Belgrano.
Roberto Marcos, vicepresidente del Rotary Club Villa María Este, explicó a El Diario: “Nosotros no somos una asociación de beneficencia. Intentamos apoyar proyectos sustentables y, en este caso, se trata de acompañar la inquietud de personas que necesitan sentirse útiles, que se están preparando para reinsertarse y que en este caso aportan algo de suma utilidad en el marco de la pandemia”.
Marcos destacó el trabajo mancomunado de la institución a la que pertenece, presidida por Conrado Shuk y con el Rotary Villa María encabezado por Marcelo Bonino, para realzar la participación que también tuvieron “facilitando las cosas”, tanto el juez de Ejecución Penal, Arturo Ferreyra, como el Servicio Penitenciario. La voluntad de todos hizo posible que se pudiera materializar la intención expresada inicialmente por tres internas. Representantes de esas instituciones estuvieron ayer en el primer acto de entrega de barbijos, que en este caso fueron recibidos por el vicedirector del Hospital, Pablo Valle.
El origen de los recursos
La entidad madre de los Rotary hizo una donación. Con ese dinero, los rotarios locales realizaron una gran compra del alcohol en gel a granel a la fábrica Porta, para luego fraccionarlo y venderlo entre sus colaboradores solidarios a un precio más bajo que el de mercado. Inclusive los envases llevaban el sello de las instituciones y la leyenda “no negociable”. Con el dinero recaudado se compró la tela indicada por las autoridades sanitarias y se les entregó a las tres internas que tenían proyectada la fabricación.
Buena cantidad de los recipientes con alcohol en gel también fue donada ayer al Hospital.
“En cuanto a los barbijos, eran tres mujeres, inicialmente, y ahora ya son 25 mujeres y varones los que participan en la fabricación. Hoy entregamos 500 y esperamos llegar a los 1.300”, comentó Marcos en su diálogo con un periodista de este medio. Y señaló que “por ese nivel de aceptación que tuvo la propuesta están haciendo falta más máquinas de coser eléctricas; mejor si son del tipo industrial, aunque todas sirven”.
