UEPC - Acerca de los trabajadores y sus derechos
“Un camino sin retorno hacia la unidad”
Desde la necesidad de rendir homenaje a los mártires de Chicago hasta nuestros días. El análisis de la Delegación San Martín del gremio docenteLa conducción departamental de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC) emitió un documento con motivo de la celebración de los trabajadores con que se inicia este mes, en el que reivindicó “la historia de los hombres de trabajo que con su esfuerzo construyeron no solo el mundo, sino también la riqueza”.
“En ese encuentro del trabajo y el capital, se marcaron intensamente las diferencias entre el que trabaja y el que recibe la producción de ese esfuerzo y es el responsable de su distribución”, sostuvo Uepc, para indicar seguidamente que “esa simple relación trabajo-capital, (Plusvalía según, Carlos Marx), fue la fuente inagotable de las distintas corrientes ideológicas, políticas y de las luchas de los trabajadores en el mundo”.
El texto elaborado por el gremio docente afirmó que esas ideas y esas luchas persiguieron no solo “lograr los beneficios que se fueron concediendo, no tanto como derechos, sino más bien como una especulación de los dueños de la riqueza. Era mejor que el trabajador viviera más, para producir más y que no muriera prematuramente”.
Indicó que “nunca se pudo o no se quiso establecer cómo distribuir la riqueza que produce el trabajador y en esa dicotomía, estamos aún en el siglo XXI, y la pregunta del trabajador sigue siendo por qué y cuáles son los caminos”.
“Unos están y desean continuar con la tesis simple, con el manual de siempre, según el trabajo y la evaluación de ese trabajo por el patrón; los que siempre arreglan por migajas, pensando más en ellos, que en los que representan. Los otros plantean lo más compleja, tal vez para muchos más complicado, que es distribuir la riqueza por partes iguales”, consideró.
Aquella Encíclica
Recordó luego que “en septiembre de 1941, en su primera Encíclica Social, el Papa Pablo II, promulgó la Laborem Excercens, haciendo un llamado a la reflexión profunda sobre el significado del trabajo moderno, y no se puede dejar pasar esta intención, más allá de nuestra posición religiosa, porque el Papa pretendió encontrarle el punto medio a esa dicotomía que señalamos anteriormente y busca encontrar en el trabajo y el capital una raíz común a este importante dilema, que no solo ha dividido al mundo, también a los hombres y ha producido las tragedias que ha padecido la Humanidad”.
Luego de citar varios tramos de la encíclica mencionada, llegó al pasaje en el que Pablo II expresó que los medios de producción “no pueden ser poseídos contra el trabajo, no pueden ser ni siquiera poseídos para poseer, porque el único título legítimo para su posesión y esto, ya sea en la forma de la propiedad privada, o en la propiedad pública o colectiva es que sirvan al trabajo”.
Para el Papa, la primacía del trabajo respecto al capital “es un postulado que pertenece al orden moral social”.
El sistema ha quebrado
“Las circunstancias históricas que vive el mundo y nuestro país, han demostrado que el sistema económico y político ha quebrado en su propia esencia, en su propio poder, poniendo en evidencia la fragilidad del mismo y la necesidad de repensar en una sociedad en la que el protagonismo del pueblo tiene que ser más participativo e integrado a sectores que toman las decisiones que hacen a la vida de la sociedad en su conjunto”, afirmó Uepc.
El documento agregó que “los trabajadores no pueden seguir siendo los invitados para compartir cuando las decisiones ya se han asumido; tienen y deben apropiarse del compromiso real en el manejo del poder y en ese poder los trabajadores tienen que estar presente”. Y finalmente recordó “a todos los trabajadores y trabajadoras que no claudicaron al defender los derechos humanos, razón que en muchos casos y en distintos periodos de nuestra historia, en dictadura y en democracia, los llevó a entregar la vida por la dignidad de los que trabajan y por la sociedad”.
“El pueblo trabajador de la Argentina, levanta su potente voz compuesta de millares de desheredados, en demanda de la protección legislativa al trabajo y a los obreros... Unámonos al fin, levantemos en masa nuestra voz... Esta petición debe ser el primer paso en la unión de nuestras fuerzas”. Proclama obrera del 1 de mayo de 1890.
