La situación social en medio de la pandemia
Récord de solicitudes de viandas porque “no hay ni para comer”
El comedor popular Caritas Felices nunca tuvo tanta demanda como en estos días. Marisa Sánchez expresó su preocupación y tristeza por la situaciónLos últimos días fueron “terribles” en barrio La Calera según lo que se observó en el comedor comunitario Caritas Felices, en donde hubo cola de personas para retirar las viandas ante la falta de trabajo por la pandemia del COVID-19.
“Hoy es otro día muy duro, que vivimos con mucha tristeza”, reflejó Marisa Sánchez, la impulsora de este espacio, ayer al dialogar con El Diario.
En las últimas jornadas hubo entre 120 y 130 viandas, un número superior a la ya dolorosa cantidad de comidas diarias que se prepara en el lugar, en donde previo a la cuarentena cenaban entre 90 y 100 niñas y niños.
Con el aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto para evitar la propagación del virus, la mayoría se quedó sin trabajo, por lo que muchas familias no tienen para comer. Por eso la demanda en el Caritas Felices creció más que nunca. “Viene gente que nunca había venido. Las mujeres trabajan en tareas domésticas por hora y hoy no pueden trabajar, los hombres hacen changas, la mayoría son albañiles y hoy no hay construcción. Vienen hombres solos a pedir comida, muchos con vergüenza”, explicó Marisa.
Para describir lo que sucede, contó: “Ayer (por el jueves) pusimos 24 paquetes de fideos, luego pusimos otros cuatro más, seguía llegando gente entonces sumamos otros cuatro y después terminamos cocinando 34 paquetes de fideos. Calculá: comen cuatro personas por paquete. Además, cocinamos verduras y carne”.
Ayer hicieron cinco kilos de flan, como postre en un menú que contó con arroz y bifes.
“En los feriados nunca dábamos de comer, esta vez lo tuvimos que hacer”, advirtió. Y se preguntó qué van a comer todas estas familias mañana domingo, cuando no abra el comedor, que en estos tiempos entrega la vianda al mediodía y no a la noche, “para asegurar que la comida del día sea importante”.
Sánchez resaltó que en medio de este negro panorama, muchos vecinos y vecinas de Villa María están donando mercadería. “La gente trae té, azúcar, manteca, cacao, dulce de leche, entonces armamos bolsitas para entregar. Es que en el barrio casi nadie trabaja en blanco, casi todos son changarines y las mamás trabajan por hora”, describió la dirigente social.
También resaltó que desde el Abasto se ha brindado mucha verduras y frutas y que la Cámara de Panaderos les dará hoy 30 kilos de pan. “Y una persona nos viene dando 60 litros de leche los lunes, miércoles y viernes”, contó.
Dramas personales
Por otro lado, sostuvo que falta mucha ayuda estatal. Contó que una mujer con siete hijos no está recibiendo la Tarjeta Alimentar.
También comentó que un niño que está en silla de ruedas no tiene los medicamentos necesarios para su cuadro de salud. Marisa señaló que llamó a muchas personas para conseguir el fármaco, sin respuestas. Un vecino donó uno de los medicamentos, pero falta otro.
“El otro día estuve peleando para que una vecina tuviera su garrafa de gas. Los funcionarios se pasan la pelota unos a otros y no dan respuestas”, afirmó la militante social.
Más de 1.200 personas
El Diario publicó el miércoles pasado que en la ciudad los comedores y merenderos asisten a más de 1.200 personas, según los datos oficiales que maneja el municipio.
En el listado del Gobierno no figuraron los espacios Protegidos por María ni Un Rayito de Esperanza. Ante la consulta periodística, desde la Secretaría de Inclusión Social y Territorio explicaron que ninguno de esos dos centros solicitó ayuda estatal al menos en lo que va de este mandato.
Para colaborar con el Caritas Felices, el mismo se encuentra en calle Juárez Celman 842 de barrio La Calera. El teléfono de Marisa es 03534114971.
Apoyo de concejales a programa contra el hambre
Por unanimidad, el Concejo Deliberante aprobó el jueves (ayer no hubo diarios, por eso se informa hoy) la creación del programa de seguridad alimentaria Villa María contra el Hambre.
Mediante esta iniciativa municipal, se garantizará a las personas en situación de vulnerabilidad socioeconómica el acceso “a una alimentación nutricionalmente suficiente para garantizar su salud y calidad de vida”.
“El programa tiene por objetivos específicos realizar un aporte a las necesidades alimentarias del hogar, fomentar mecanismos de asistencia y promoción en el ámbito familiar y el fortalecimiento de redes solidarias en la comunidad”, se indicó oficialmente.
Según se señaló, se priorizarán familias con embarazadas, niños y niñas menores de 14 años, personas con desnutrición, personas con discapacidad, adultos y adultas mayores sin cobertura social y comedores populares.
La herramienta contempla la creación de un Registro Unico de Beneficiarios, condición necesaria para el acceso a los beneficios de este programa.
