Pandemia - El sexo en tiempos de crisis sanitaria

Sujetos de deseo, también durante la cuarentena

Gabriela Uzal es médica sexóloga, oriunda de Hernando. Escribió sobre el sexo durante la cuarentena y analiza cómo serán las relaciones después del aislamiento, en esta nota especial para El Diario
sábado, 16 de mayo de 2020 · 08:50

Escribe  Gabriela Uzal (*)

ESPECIAL

Si entendemos a la sexualidad como un “proceso”  y algo más que un aspecto aislado del ser humano que no se reduce exclusivamente al sexo, entenderemos que hablar de ello en tiempos de cuarentena e imprevisibilidad es un complejo laberinto con muchas variables de la vida sexual individual y de relación.

Sabemos que los animales en cautiverio presentan trastornos sexuales, de la alimentación y de la conducta tales como tristeza, claustrofobia, obsesiones, adicciones, depresión, insomnio.

Los seres humanos no estamos ajenos a los trastornos de stress agudo, ira, frustración, aburrimiento, incertidumbre financiera, angustia y miedo a la infección generada por  un “enemigo invisible”.

Una encuesta realizada por la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana,  reflejó un aumento del deseo sexual en los primeros  días de la cuarentena, pero esto cambió pasados los 30 días de permanecer en el hogar.

No es lo mismo si alguien vive con su pareja o solo, si tiene espacio de privacidad o no, si practica sexo grupal o si es asexual.  No es lo mismo tener una u otra creencia, juventud o avanzada edad, estado de salud/enfermedad, tolerancia a la frustración, capacidad de resiliencia, etcétera. 

 Algunas parejas encuentran tiempo para disfrutar de la sexualidad, otras en cambio ponen en evidencia problemas ya existentes y que se agravan en la crisis.

Los niños en casa tiempo completo, la convivencia, la disminución del presupuesto, cambios en los hábitos cotidianos,  el temor al virus, el teléfono celular que invade  nuestras vidas permanentemente sin que se lo pidamos y sin darnos cuenta, los ruidos externos de la comunicación mediática excesiva y mucho más, hacen que nuestra atención se disponga a esas prioridades. Estamos  en un estado constante de alerta básica, poniendo, casi involuntariamente, en segundo plano al deseo sexual.

Otros,  pueden encontrar en la autoestimulación una forma de experimentar el sexo, utilizando la gran variedad de recursos tecnológicos con los que hoy contamos, o aprovechando sus fantasías para descubrir y recrear sutilezas de su erótica que estaban pendientes.

 No pocos hombres y mujeres transgredieron la cuarentena para encontrarse sexualmente, los swinger y poliamorosos vieron resentidos sus encuentros o tuvieron que optar, además de encontrar espacios virtuales para reunirse.

 

“En movimiento constante...”

La sexualidad  transita en movimiento constante, es dinámica, ecléctica, diversa y política.

Hay un cambio en el concepto de cuerpo, de su percepción, y de su manera de entenderse. Es muy probable que pasada la cuarentena haya dificultad para relacionarnos de la forma que conocíamos.

Se habló mucho estos días de sexualidad virtual, la cual es una modalidad más de vivir el sexo, de técnicas y de “tips” para el goce, de recetas para amantes y de pócimas e invenciones para amar.

Hay muchísimos consejos en las redes que indudablemente son aportes a la arquitectura /descubrimiento de nuestras eróticas. (Esas que suelen estar dormidas o despersonalizadas). Hablamos de Cyborgs,  de teledildonics,  nos cruzamos con  Harmonys en Tinder  y los adolescentes sex-tinean en Snapchat. Somos contemporáneos de la inteligencia artificial e  interactuamos con avatares digitales todo el tiempo, y esos avatares/emisores  generan en nosotros sensaciones de excitación sexual tanto o más intensas que las del sexo real.

Es una época de “meterse para adentro” en muchos significados, tiempo de aprovechar la educación sexual en familia para la cual hoy contamos con  buen material didáctico, tiempo de comunicación, de ejercitar la tolerancia, el reconocimiento de las emociones y ubicarlas en nuestro cuerpo. Tiempo de escuchar el miedo, aceptarlo, racionalizarlo dejando que pase paulatinamente,  tiempo de   evaluar nuestras violencias, de ser solidarios,  de reestructurarnos aun siendo imperfectos.

Tal vez  podamos flexibilizarnos con nosotros y/o con nuestra/s pareja/s, teniendo una perspectiva positiva, desarrollando el compromiso, la confianza en el otro, admirando, amando, acercándonos, alejándonos.

Tiempo de descansar, tiempo de ejercicio, tiempo de prestarnos atención. (Aunque sea solo un ratito).

Eso es lo que sugiero a las personas que viven juntas. Diseñar pequeñas metas comunes, propósitos de colectivos o individuales,  ocuparnos del arreglo personal, ordenar  rutinas, sumando las normas de prevención que todos ya conocemos.

¡Cuidado con el teléfono y las noticias!  ¿Si les asignamos un horario? También es tiempo de SI y de NO.

La sexualidad es para mí  una totalidad que abarca múltiples fachadas a lo largo de la vida del ser humano,  y esta complejidad incluye al sexo, a la identidad, a la genitalidad, a la orientación sexual, a los roles de género, a la reproducción, a la salud, al erotismo, al placer,  a la intimidad. Es una manera de ir siendo en el mundo, dependiendo de las subjetividades en permanente dinámica, complejidad, caos, construcción, y esteticidad.

Los invito a re-danzarse en tiempos de cuarentena, a disfrutarnos responsablemente sin olvidar que este presente no es de ficción y que no somos omnipotentes.    Solo de nosotros depende como individuos y ciudadanos cuidarnos social, sexual y afectivamente.

Los invito a pensarnos como “sujetos de deseo” en libre albedrío. ( Sí, también en cuarentena).

* Médica de familia, sexóloga. Su página es: https://abc-sexologia-cordoba.webnode.com/

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