Villamarienses varados en Ucrania - El gesto solidario sería para 22 argentinos
“Sigue en pie mi compromiso”
Ricardo Fernández Núñez ratificó su deseo de aportar en lo económico para que los argentinos varados en Kiev puedan regresar a la Argentina. La primera posibilidad de un vuelo hacia Frankfurt, Alemania, no pudo realizarse. Esperan otra posibilidad desde Cancillería, con el firme deseo de ayudarEl empresario villamariense Ricardo Fernández Núñez, que se encuentra momentáneamente en Kiev, donde posee una vivienda, destacó que se está a la espera que desde la Cancillería se anuncie un vuelo para que el grupo de argentinos (donde está incluida la familia villamariense Rodríguez-Russatti) pueda retornar al país.
Días pasados, según el mismo Fernández Núñez confirmó a El Diario, había conseguido la cotización de un vuelo privado que haría la ruta Kiev-Frankfurt (Alemania). El mismo, un avión Embaer 145 con 48 asientos (del que él se haría cargo económicamente) podría ser suficiente para iniciar la salida de los 22 argentinos varados (ya que para ir hacia tal espacio de Europa del Este es necesario hacer una escala. Pero, finalmente, tal transporte no podrá partir porque las plataformas no se encuentran operativas.
Asimismo, Fernández Núñez destacó que sigue firme en su compromiso de hacerse cargo de los costos para poder desenredar un poco esta situación que tiene a familias atrapadas en un país donde la diferencia lingüística es enorme. “Esta motivación también se destaca porque ellos no han venido por turismo, sino por cuestiones familiares y humanitarias”, reflejó.
Diario de esta historia
Esta tarea (ahora mancomunada) pudo llevarse adelante a partir de una nota publicada por El Diario en su edición del pasado domingo 3.
En tal crónica se comentaba el caso de María Pía Rodríguez y su familia, todos con domicilio en Villa María, que debieron viajar por un proceso de fertilidad solidaria de alta complejidad.
En tal país nació Sofía, quien ahora ya tiene dos meses de edad. Tras decretarse la cuarentena, quedaron varados conjuntamente a otro pequeño niño de poco más de un año. Mientras tanto, en Villa María quedó otra pequeña, al cuidado de su abuela. En tal país, la familia pudo formar un grupo de WhatsApp que persigue el mismo objetivo: volver.
“Pedimos que nos tengan en cuenta”, había destacado la familia a este medio, ya que la mayoría de los vuelos se estaban generando desde países de Europa central como Italia, Francia o España, y no así de aquel sector este.
Los gastos diarios y el hecho de que los insumos de salud (incluso las vacunas que precisa la recién nacida) tienen un costo elevado, vuelve dramática la situación.
Esta nota fue la misma que le llegó a Ricardo Fernández Núñez a través de la versión web de El Diario. El mismo, quien ya había colaborado para que otros argentinos desde Wuhan (China) puedan volver, no dudó y se comunicó rápidamente con nuestra Redacción.
Tras ponerse en contacto con el grupo, puso manos a la obra y se encuentra buscando alternativas, ya que él es uno de los pocos argentinos que posee una empresa en tal escenario y tiene contacto directo con la Cancillería y la Embajada.
Alta vulnerabilidad
Las acciones solidarias para con sus compatriotas comenzaron hace casi más de una semana, y se afianza el deseo de concretar tal anhelo colectivo.
Tras un contacto directo, el diputado nacional Jorge Enríquez realizó gestiones con el director de Asuntos Consulares de la Cancillería, el ministro Gustavo Dzugala donde se logró “que el grupo de Ucrania sea considerado de alta vulnerabilidad y prioritario”.
En tanto, frustrada la situación de un primer vuelo presupuestado (el de Frankfurt), el empresario le solicitó expresamente a la Embajada y a la Cancillería que le informen acerca de cualquier novedad o posibilidad para que quienes se encuentran varados puedan retornar.
Mostrando su soporte y empatía, un oasis en los dramáticos tiempos del Covid-19, el trabajador vitivinícola certificó su compromiso de hacerse cargo del costo del vuelo.
Perfil
Ricardo Fernández Núñez nació en Villa María. A los 14 años, debió mudarse a Buenos Aires, cuando su padre Isidro Fernández Núñez fue electo diputado nacional. Este nombre, el de Isidro, suena familiar porque el tradicional puente Negro lleva su nombre.
En tierras bonaerenses, estudió y se recibió de abogado, pero casi no ejerció la profesión porque comenzó a desarrollar todos los sistemas de ahorros previos para automóviles. En tal panorama, durante 1990, cuando cayó la Cortina de Hierro llevó esas acciones a Europa del Este. A partir de entonces, el hombre generó el desarrollo de su actividad comercial, luego se dedicó a otros negocios y hoy es productor vitivinícola y tiene bodegas en Mendoza, España e Italia.
Su hermano, Ernesto Fernández Núñez, es actualmente vicepresidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) y ambos permanecen con un nexo muy importante con Villa María, la ciudad que los vio nacer.
