Datos oficiales a partir de un relevamiento municipal
Más de 1.200 personas se alimentan en comedores populares de la ciudad
Según el listado que tiene el Gobierno, hay 17 comedores y merenderos que están en funcionamiento. Los Olmos y Nicolás Avellaneda son los barrios en donde hay más espacios populares. Cuál es la ayuda estatalSon alrededor de 1.200 las personas que reciben viandas o meriendas en los comedores y merenderos populares que hay en la ciudad, según un relevamiento realizado por la Secretaría de Inclusión Social y Territorio del municipio. Lo hacen en 17 espacios solidarios, que se encuentran en barrios alejados de la zona central de Villa María.
El Caritas Felices de barrio La Calera y el Niños Felices de barrio Nicolás Avellaneda están entre los de mayor demanda (ver recuadro: “El listado...”). En el primero se preparan 90 cenas de lunes a viernes, mientras que en el segundo el número es mayor (115), pero son cuatro días a la semana y no cinco. En este caso se brinda la vianda para el almuerzo.
Sobresale lo que ocurre en los barrios Nicolás Avellaneda y Los Olmos. Son las zonas en las que hay mayor cantidad de estas organizaciones solidarias y comunitarias, en las que numerosas mujeres y también varios hombres dedican muchas horas de sus vidas para ayudar a los que menos tienen, esencialmente a los niños, la población etaria más afectada por la pobreza y la exclusión en la Argentina.
Con la medida de aislamiento social, preventivo y obligatorio que rige en el país por la pandemia del coronavirus, todos estos espacios no pueden recibir a la gente en sus instalaciones, como venía ocurriendo hasta marzo. Pero, obviamente por la delicadísima situación social, la demanda no solo que persiste, sino que ha crecido, y entonces se preparan viandas para ser retiradas por vecinos, cumpliendo protocolos para reducir riesgos para la salud.
Desde el Gobierno encabezado por Pablo Rosso se asiste a un conjunto de merenderos y comedores comunitarios, los que funcionan en gran parte por la ayuda de organizaciones y personas de la ciudad, que efectúan donaciones o que se organizan para recolectar lo necesario para hacer de comer.
En el inicio de este mandato, en diciembre, el Ejecutivo realizó un relevamiento de cada uno de estos lugares, solicitando una preinscripción en la que constaran un conjunto de datos fundamentales para el diseño de políticas de asistencia alimentaria. Así, se recogió los datos de la cantidad de adultos y niños a los que asisten, la ubicación, la frecuencia de elaboración de alimentos, la modalidad de entrega, la situación ante la inspección general de personas jurídicas, entre otros elementos.
En una segunda etapa, la Secretaría a cargo de Celeste Curetti realizó un proceso de control de lo declarado por cada uno de estos centros populares mediante visitas acordadas y, posteriormente, visitas no acordadas en los diferentes días que los comedores y merenderos afirmaron desarrollar sus actividades.
Todo este proceso de evaluación y control se llevó adelante en febrero y marzo, prolongándose aun durante algunos días del mes de abril, según se informó oficialmente a El Diario.
De acuerdo a datos gubernamentales, en la primera etapa de preinscripción se relevaron 10 merenderos, 10 comedores y 13 organizaciones que declararon realizar ambas actividades, es decir 33 centros. De estas, tres son del barrio San Martín, dos del Carlos Pellegrini, cuatro de Las Playas, seis del Nicolás Avellaneda, seis de Los Olmos, dos de Las Acacias, dos en el Roque Sáenz Peña, cuatro en el San Nicolás, uno en el San Juan Bautista, dos en La Calera y uno en el Mariano Moreno.
En una segunda etapa trabajadores del municipio concretaron las visitas acordadas con los merenderos para relevar condiciones de infraestructura, cantidad de participantes y otros factores. En ese marco, se encontró que ocho no funcionaban y fueron dados de baja del listado del primer relevamiento. En ese contexto, se definió un universo de cinco merenderos, nueve comedores y 11 espacios en los que confluyen ambas comidas.
Finalmente, en la última etapa de análisis y diagnóstico se realizaron visitas aleatorias, sin acordar, a las 25 organizaciones, “a los fines de constatar si las actividades declaradas coincidían con la realidad”. El Gobierno precisó que se verificó que funcionan 17 de esos 25 comedores y merenderos.
Desde la cartera social del municipio afirmaron que, desde el principio de la gestión, se entregaron insumos y mercaderías a cada uno de estos centros comunitarios.
En enero dieron mercaderías a 33 comedores, la segunda entrega en febrero-marzo alcanzó a 25 comedores y este mes la ayuda fue para 17 espacios. “La supervisión realizada durante estos meses dio como resultado una disminución de la cantidad de comedores y merenderos, toda vez que se pudo comprobar que un conjunto de estos no tenía funcionamiento efectivo; pudiendo a su vez ajustar las cantidades de las mercaderías a los comedores que efectivamente realizan la actividad declarada”, dijeron desde el Gobierno local.
Entre los insumos brindados aparecen 930 unidades de fideos secos, 275 de arroz, 255 de puré de tomate, 195 de arvejas, 210 de flan, 225 de aceite, 90 de yerba, 66 de sal fina y 65 de condimentos. También, sal parrillera, choclos, lentejas, harina, polenta, azúcar, cacao, mate cocido, galletitas, té, pollo y leche.
El listado de la solidaridad
Los comedores y merenderos en funcionamiento, según los datos del municipio, son los siguientes:
• Caritas Felices, situado en Marcos Juárez 852 de La Calera. Elaboran la cena cinco días a la semana, para 90 chicos.
• Niños Felices, en Jujuy 2658, barrio Nicolás Avellaneda, con cuatro días de almuerzo y la elaboración de 115 viandas.
• Comedor Buen Samaritano, que se encuentra en Paraguay e Iberá de Los Olmos. Tres días da el almuerzo, elaborando 150 viandas.
• Potrerito de Malvinas, se encuentra en Los Abedules 358 de Las Acacias. Cuatro días con merienda, dos días con cena. Comprende a 70 niños.
• La Esperanza, de Salta 2610 en el Nicolás Avellaneda. Cinco días de merienda y dos días de almuerzo, para 70 chicos y 20 adultos.
• Biblioteca Eva Perón, en Aluminé 250 de Los Olmos. Dos días a la semana brinda la merienda y durante tres días, la cena. Abarca a 60 niños.
• Comida Calentita, de calle Aconcagua 2251 de Los Olmos. Dos días a la semana da el almuerzo a 200 personas.
• Pinceladas, en calle Mafalda Gili y Buenos Aires, en el San Nicolás, con cinco días con merienda (40 niños) y un día de almuerzo y cena, con 130 viandas.
• Pan de Vida, que está en calle Mercedario 2030 de Los Olmos. Durante cinco días a la semana, entrega la merienda. Y un día, da el almuerzo. Llega a 35 chicos y siete adultos.
• Niños con Poder, ubicado en calle Intendente Maciel 1180, en barrio Carlos Pellegrini. Brinda dos días la merienda y un día el almuerzo y la cena, alcanzando a 30 niños.
• Iglesia Evangélica "Mi amigo Jesús", en Figueroa Alcorta y P. Oviedo, de Los Olmos. Da un día a la semana la merienda para 40 chicos.
• Lugar de Amparo, en Salta y Seydell, en el Nicolás Avellaneda. Un día de almuerzo, dos días de merienda, llegando a 40 niños.
• El Arca, en Seydell 421, en el Nicolás Avellaneda. Un día de desayuno y almuerzo para 50 pequeños.
• Casita Eduardo Requena, en Jujuy y Humahuaca, en el Nicolás Avellaneda. Cinco días de merienda, para 25 pibes.
• La Unidad, situado en Salta 2578, del Nicolás Avellaneda, con cinco días de merienda para 40 niños.
• Nuevo Ciclo, en calle Ramiro Suárez e Italia, en el barrio Roque Sáenz Peña. Cuatro días a la semana con merienda, para 30 niños.
• Comedor La Esperanza, de calle Aconquija 2361, en el San Juan Bautista. Un día de desayuno para 50 niños.
Un cuadro agravado por la pandemia
De acuerdo a datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el número de personas que experimentan “inseguridad alimentaria moderada o grave” en nuestro país pasó de 8,3 millones en el período 2014-2016 a 14,2 millones entre los años 2016 y 2018, indica el texto del informe social de Villa María hecho por el municipio.
Para la ONU, las personas que experimentan una inseguridad alimentaria “moderada” son aquellas que afrontan “incertidumbres sobre su capacidad para obtener alimentos y se han visto obligadas a reducir, en ocasiones durante el año, la calidad o la cantidad de alimentos que consumen debido a la falta de dinero u otros recursos”.
“Esta hace referencia, por tanto, a una falta de acceso continuado a los alimentos, lo cual disminuye la calidad de la dieta, altera los hábitos alimentarios normales y puede tener consecuencias negativas para la nutrición, la salud y el bienestar. Las personas que afrontan una inseguridad alimentaria grave, por su parte, presentan una alta probabilidad de haberse quedado sin alimentos, haber experimentado hambre y, en las situaciones más extremas, haber pasado varios días sin comer, lo cual pone su salud y bienestar en grave riesgo”, apuntaron desde la Secretaría de Inclusión Social y Territorio local.
La subalimentación (proporción de la población que no cumple con los requerimientos energéticos diarios mínimos para llevar una vida saludable y activa), es el indicador tradicional que la FAO utiliza para hacer un seguimiento del hambre en el mundo. En el informe de este año se introduce un segundo elemento: la prevalencia de la inseguridad alimentaria moderada o grave.
Dicho indicador fue elaborado para complementar la información proporcionada por la prevalencia de la subalimentación y ofrecer una perspectiva más amplia sobre la dimensión de la seguridad alimentaria relativa al acceso a los alimentos.
Desde el municipio recordaron que en este marco, el presidente Alberto Fernández lanzó en el inicio de su gestión el programa nacional Argentina Contra el Hambre, que se propone como una respuesta ante la crisis económica y social que estaba viviendo la Argentina, y se agudiza en el presente contexto de pandemia-cuarentena, en la cual “el 60% de los menores de 18 años están por debajo de la línea de pobreza en el país”.
Crisis
Hay 2.900 Tarjetas Alimentar y 3.500 familias asistidas
Las cifras oficiales dan cuenta de que en la ciudad aproximadamente 2.900 familias perciben la Tarjeta Alimentar, la que habilita comprar todo tipo de alimentos, menos bebidas alcohólicas.
En este contexto, el Gobierno villamariense, a través de la Secretaría de Inclusión Social y Territorio, presentó cuatro proyectos de ordenanza que considera fundamentales para el desarrollo de la gestión y la lucha contra el hambre.
Se trata de la creación del Consejo Villa María Contra el Hambre, un “Programa de Seguimiento y Control de uso de tarjetas sociales”, el “Registro Unico de Organizaciones Sociales Territoriales” y el Programa de Seguridad Alimentaria Municipal “Villa María Contra el Hambre”. Los dos primeros fueron aprobados y se encuentran vigentes, mientras que los otros dos se encuentran en estudio por parte de los concejales.
Tal como informó El Diario la semana pasada, la Secretaría de Inclusión Social y Territorio indicó que asiste en la actualidad de una u otra manera a 3.500 familias de la ciudad, “llegando a la totalidad del territorio, sea a través de los MuniCerca, como a través del departamento de Trabajo social, con incumbencia en los barrios no descentralizados”.
