Cumpleañero de un siglo
Manuel celebró sus 100 años con permisos en cuarentena
La familia de Manuel pudo acompañarlo en el especial festejo de cumpleaños. El centenario abuelo, que tiene guardados sus recuerdos de Galicia, escondidos sus pasos por la Guerra Civil española, suma una experiencia memorable más en el marco de la pandemiaEn medio de la cuarentena, y con las complejidades que suscita el caso, Manuel Campelo Torres celebró sus 100 años de vida.
Nacido el 24 de abril de 1920 en Santa María del Campo, una aldea de montaña cercana a Marín, provincia de Pontevedra (Galicia), había llegado a nuestro país a fines de 1949 junto a su esposa, una hija de 3 años y otra en camino que nació aquí. Manuel se casó en 1945 con su vecina Angelina, que conocía de toda la vida.
Antes de decidir venir a la Argentina, Manuel participó de la Guerra Civil española. Estuvo durante dos años en el frente de batalla.
Actualmente vive en barrio Centro, sobre calle Santiago del Estero, donde sus vecinos le organizaron una minicelebración de cumpleaños, por supuesto con las distancias aconsejables en este contexto mundial.
Su hija mayor y su esposa fallecieron hace 20 años. Tiene seis nietos y siete bisnietos.
Una breve historia de 100 años
Su memoria de España se mantiene impecable, siempre recordando sus historias en la montaña y el mar de Galicia, remarcaron sus familiares.
Manuel Campelo Torres, nació el 24 de abril 1920 en Santa María del Campo, una aldea de montaña cercana a Marín, provincia de Pontevedra (Galicia) y llegó a Argentina a fines de 1949 junto a su esposa, una hija de 3 años y otra en camino que nació aquí. Llegó de una España devastada económicamente. A los 17 años le tocó participar de la Guerra Civil española, durante dos años en el frente de batalla y ya finalizada la guerra, después de 1939, estuvo al servicio del Ejército en reserva, ya que en Europa comenzaba la Segunda Guerra Mundial. Herido y enfermo de neumonía volvió a su pueblo, a los 21 años. Sin embargo, España nunca lo reconoció como veterano de guerra, contaron sus familiares.
Una de sus descendientes contó que “siempre dijo que no le gustaba recibir órdenes”. Y recordó que “sin embargo, inició su trayectoria trabajando como empleado de panadería y tenía un molino para moler cereales”.
Torres llegó a la Argentina en los 50, una tierra donde la comunidad gallega era muy grande. Con tíos que ya estaban instalados por estas latitudes, arribó a la ciudad de Córdoba, donde trabajó como empleado de panadero hasta que abrió su propia panadería, en diferentes barrios de la capital provincial.
La realidad de 1976, el golpe de Estado cívico-militar e inicio de la dictadura, lo decidió a venirse a Villa María, donde su hija más chica ya había formado familia. Aquí trabajó en la venta mayorista de alimentos. Manuel Torres Campelo comparte su breve historia de un siglo en un marco extraordinario de aislamiento por la pandemia, distanciamiento social que no lo encuentra solo a la hora de celebrar.
