La crisis social en tiempos de pandemia

Hay unas 2.300 familias con extrema o alta vulnerabilidad

Son cifras oficiales. Miles de personas que viven del día a día no pueden trabajar. La ayuda estatal, punto por punto
jueves, 23 de abril de 2020 · 09:53

Escribe: Diego Bengoa

De nuestra Redacción

Durante la cuarentena la demanda de la Secretaría de Inclusión Social y Territorio del municipio creció, atento a la situación de una importante porción de la población que se encuentra en un cuadro de alta vulnerabilidad al no poder salir a trabajar. Miles de personas viven del día a día, con changas, trabajos precarios, informales, labor en negro y presentando características familiares de fragilidad.

El Gobierno está ayudando a aproximadamente 3.500 familias, según la data oficial.

“Se ha puesto especial énfasis en llegar a todas aquellas familias que habitualmente o por estas circunstancias particulares padecen diferentes grados de vulnerabilidad. En este contexto se ha acentuado la planificación y la organización, toda vez que el área cuenta con menos personal por las restricciones propias de esta etapa”, señalaron desde esta cartera municipal.

El Diario solicitó, en un par de ocasiones en las últimas semanas, datos oficiales sobre lo que se estaba haciendo desde el Gobierno local ante esta coyuntura. Ayer accedimos a un informe, que reflejó que la ayuda se canaliza en cerca de 3.500 familias de todos los barrios de la ciudad, incluyendo la zona central.

Dichos hogares reciben “por lo menos uno de estos beneficios sociales: AUH, pensión/jubilación; Tarjeta Alimentar, módulo alimentario (sea común, para diabéticos y/o celíacos), módulo de carne, garrafa social, leche, bolsón de verduras, Tarjeta Social de la Provincia de Córdoba”, especificaron desde el área que conduce Celeste Curetti.

Se informó que se elaboró un cronograma de prestaciones tanto nacionales como provinciales y municipales, que en conjunto con el trabajo territorial de los MuniCerca y el Departamento de Trabajo Social, le permite a la comuna “conocer en profundidad la realidad de las familias, su situación alimentaria y el estado de sus ingresos”. “De esta manera, y mientras dure la crisis vinculada a la pandemia, hemos podido organizar la asistencia de manera semanal previendo los pagos nacionales de AUH, de IFE, de Tarjeta Alimentar, de Tarjeta Social de la Provincia y la asistencia alimentaria directa en términos de módulos alimentarios o leche, carne y verduras”, indicaron.

Con esa base, se determinó un conjunto de familias en situación extrema de vulnerabilidad de derechos básicos, que “por diferentes motivos están fuera de cualquiera de las prestaciones del Estado nacional y provincial”. Se trata por lo general de hogares unipersonales masculinos, ancianos, población trans o familias extendidas de muchos miembros que perciben algún beneficio pero su número de integrantes hace que lo percibido sea muy escaso.

También incluye a familias inscriptas en condiciones territoriales de extrema precariedad tales como las que viven en la ribera del río en el barrio Villa del Sur, en un asentamiento en el barrio Las Acacias, asentamientos en barrio Las Playas y viviendas precarias en San Martín Norte y otros barrios de la ciudad.

Se contaron aproximadamente 300 familias en extrema situación de vulnerabilidad de derechos básicos.

Por otro lado, la Secretaría de Inclusión Social y Territorio indicó que también asiste a un conjunto de familias en situación de “alta vulneración de sus derechos básicos que, si bien reciben prestaciones del Estado nacional y/o provincial, por sus características sociodemográficas requieren asistencia del Estado municipal”.

Son por lo general familias extendidas, o con miembros con alguna discapacidad o enfermedades crónicas, con mujeres como jefas de hogar imposibilitadas de trabajar por realizar tareas de cuidado de sus hijos, configurando un universo de aproximadamente 2.000 hogares en todos los barrios de Villa María.

Y además informaron que hay 1.200 familias que “requieren asistencia estatal municipal, aunque esta no es permanente ni estructural”.

Este número se incrementa día a día “por la reducción del trabajo informal, que es casi del 100%, generando que los ingresos derivados de esas tareas hayan prácticamente desaparecido”. En este punto, se dijo que se los asesoró en la inscripción para percibir el Ingreso Familiar Extraordinario, y se brindó ayuda alimentaria.

En cuanto a los comedores y merenderos, el Gobierno dice que se entregan los insumos para que puedan elaborar la comida, “en un contexto de estricto control”, mediante la modalidad de viandas.

Y se dispuso una estrategia de logística para las donaciones, integrándolas a las diferentes ayudas alimentarias. Ya se distribuyeron, según la información oficial, 600 kilos de quesos, 3.500 bolsas de choclos, 1.500 paquetes de fideos secos, 1.500 kilos de carne de cerdo y gran cantidad de ropa, entre otras donaciones.

Consultada ayer por El Diario, Marisa Sánchez, referente de barrio La Calera y cara visible del comedor popular Caritas Felices, contó que “todo está muy bravo, muy triste”. “Hay una chica que viene reclamando la Tarjeta Alimentar y no le ha llegado, se hicieron todas las consultas y gestiones y sigue sin recibirla. La gente tiene hambre, tiene necesidad, faltan garrafas. En el sector final del barrio nadie tiene gas, no pueden comprar lavandina, pañales para los chicos, papel higiénico”, precisó. “En La Calera falta mucho más, porque no se puede salir a trabajar, por lo que se lo está pasando muy mal”, subrayó.

 

Personas en situación de calle

A través del Centro de Atención a Personas en Situación de Calle, el Gobierno detalló que se dio acogida a 16 personas en situación de calle, trasladando a su vez a 10 de ellos a sus lugares de origen. “En este contexto hemos trasladado aproximadamente a otras 25 personas a sus residencias originales”, indicaron oficialmente.

En tanto, conjuntamente con la Universidad Nacional de Villa María, “se traslada todas las semanas a la ciudad de Córdoba a diferentes pacientes con tratamiento oncológico”.

También se comentó que se trabaja “en todos los bancos de la ciudad en los días de cobro de jubilaciones y pensiones y AUH, asistiendo a todos los vecinos que fueron a cobrar sus haberes o beneficios, haciendo cumplir el distanciamiento social, acercando sillas o alcohol, ayudando en los trámites en cajeros automáticos para hacer más rápidos y llevaderos los diferentes trámites”.

 

Incremento sustancial de la violencia machista

En el informe de la Secretaría de Inclusión Social y Territorio también se hizo referencia al Polo Integral de la Mujer, el espacio ubicado en barrio Carlos Pellegrini que permanece cerrado desde el inicio de la cuarentena, aunque con permanente abordaje de mujeres. En ese sentido, se ratificó que las denuncias se incrementaron “sustancialmente”.

Desde el inicio del aislamiento general, El Diario publicó en dos ocasiones lo relativo a la demanda que viene teniendo este lugar, ubicado en calles Independencia y Ramiro Suárez.

“El Polo de la Mujer ha permanecido en guardia permanente durante la cuarentena, manteniendo el contacto con todas aquellas mujeres que ya permanecían en los diferentes programas y trabajando con las nuevas denuncias, las cuales se han incrementado sustancialmente, mostrando que las situaciones de violencia de género se encontraban latentes y la situación de confinamiento derivada de la cuarentena las ha agudizado”, advirtieron.

Por otra parte, se apuntó que se siguió trabajando con las personas con alguna discapacidad que “se encontraban en alguno de los programas del área, transfiriendo la asistencia a través de los MuniCerca”.

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