Cuarentena y economía - Romeo Benzo opinó sobre el operativo de control

“Hay que pensar en un desarrollo en convivencia con este problema”

El concejal consideró que hay competencia desleal porque hay comercios que pueden vender de todo y los específicos no, cuando todos tienen los mismos inconvenientes para afrontar los gastos
lunes, 20 de abril de 2020 · 09:00

El concejal de Vamos Villa María Romeo Benzo consideró que empiezan a aparecer los “defectos” de la cuarentena en torno al tema económico, lo que inquieta sobremanera a quienes tienen un comercio o industria, ya que se hace difícil afrontar los pagos.

En ese sentido, opinó sobre el operativo que la FPA realizó el viernes pasado en la vinería Valfré y sostuvo que hay una competencia desleal, “porque hay comercios abiertos que tienen una amplitud de rubros para vender, mientras que los que se dedican a uno solo de esos rubro deben permanecer cerrados, cuando los problemas para afrontar gastos son los mismos para todos”.

A la vez, señaló que nadie quiere endeudarse con créditos para pagar sueldos con una tasa del 25% porque no se sabe cómo va a seguir adelante la situación.

“Hay que empezar a pensar en un desarrollo económico en convivencia con este problema, porque si no nos vamos a convertir en lobos de nosotros mismos”, apuntó.

El concejal acompañó sus palabras con una nota que envió a El Diario. 

 

No enfermarse, sin caerse del sistema

“En réplica consecuente de las medidas que tomara la Nación para frenar la expansión del coronavirus -la cuarentena obligatoria o aislamiento social-, y en una economía que ya arrastraba dos años de estanflación, es un hecho más que evidente que las empresas privadas muestren significativas caídas en las ventas y la producción, lo que repercute en la distorsión de precios por falta de oferta y demanda, la especulación, y un impacto negativo sobre las obligaciones financieras y la capacidad para pagar salarios a sus trabajadores.

Pero hay algo que empieza a destapar la emergencia sanitaria por la pandemia de COVID-19, es que en la crisis hay que navegar en la tormenta, muy atentos a los cambios de escenario y con decisiones que se toman día a día, evaluando y sopesando el impacto de cada medida tomada. Los grises no son pocos. Lamentablemente, la extensión de los días de encierro comienza a resquebrajar la actividad económica, y en la ciudad las molestias se apilan como sacos de harina.

Al estar excepcionados aquellos comercios dedicados al expendio de alimentos, las grandes superficies (supermercados o hipermercados, maxiquioscos, despensas u otros), corren con ventajas sobre aquellos negocios que tienen rubros especiales y que también son opción de góndola en los centros de mención.

Quien va a un supermercado habilitado puede comprar vinos, productos de bazar, zapatos, ropa, electrónica, productos de perfumería, sábanas, colchones, muebles, implementos deportivos, lo que ocasiona a las claras una total competencia desleal con aquellas casas de los rubros no alimentarios y que deben estar cerrados por no estar dentro del artículo 6 del decreto presidencial N° 297/2020.

Quedó a la vista con el operativo realizado en la vinería Valfré, por el que la obligaron a cerrar por no exhibir habilitación, cuando la autoridad a las claras debe tener previsto quienes por lógica están comprendidos en el decreto de mención. Una desprolijidad semejante genera confusión social, bronca, y un sabor a autoritarismo que no ayuda en estos momentos. La injusticia no solo la genera una mala o inadecuada intervención, la que además puede encender una chispa muy inconveniente en un momento de estados alterados como el que vivimos, y la doble preocupación de protegerse de no enfermarse sin caerse del sistema, al mismo tiempo.

He aquí el problema, el cual creo que las autoridades lo ven, lo piensan, pero no hay modo de ver acciones que intenten implementar correctamente una cohesión para hacer frente al virus y la economía. El factor económico debe funcionar conviviendo con el problema. No puede esperar. No hay margen. Hay cheques para cubrir, salarios que pagar, y no hay ingresos. Los bancos tienen un clearing confuso, que tiendo a pensar que no haya un corralito encubierto.

El Estado nacional, a través de la reunión con los gobernadores de hace unos días, preanunció no tener capacidad de pago, quita del 60% de los intereses y 5% del capital, y empezar a pagar en 2023 a los tenedores de bonos. Esta posición podría fácilmente tener cualquier empresario Pyme y decirle lo mismo a la AFIP, ya que la situación no se soluciona conque el Banco Central garantice créditos a una tasa del 25% para pagar sueldos (más deuda hacia la incertidumbre).

Lo grave también es que cualquier Estado, en este caso el municipio de Villa María, hace 20 días que no tiene flujo de ingresos por el pago de tasas, lo cual ha desvirtuado en gran proporción la pintura virtual que es el Presupuesto municipal 2020, y si no hay ingresos, peligra el pago de empleados municipales, y ni hablar de todo el personal afectado a la salud. Por ello la importancia de la rueda económica y la cadena de pagos funcionando. La actual gestión no tiene ahorros, está al día, y corremos el riesgo de un default a nivel municipal. Por lo cual es urgente la habilitación de cajas de pago rápido o aplicaciones alternativas.

Por último. Estamos ocupados en el tema pandemia, hay denodados esfuerzos para que nos roce lo menos posible este flagelo, pero sin lugar a dudas nos alteró el sistema de vida por completo. El desafío es repensar todo el sistema, pero con este problema. Los discursos sobre buenas intenciones no alcanzarán, será indefectiblemente con la participación de una mesa de autoridades, empresarios, trabajadores, que deberán poner a disposición las ideas y el diseño de iniciativas que encastren este rompecabezas, para ver cómo seguir adelante”, escribió Benzo.

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