El dolor de una familia golpeada por el coronavirus
Primer fallecimiento: del viaje familiar a la tristeza por la pérdida
Seis integrantes de una misma familia contrajeron la enfermedad en Europa o en el avión de regreso. La única de los seis que seguía internada murió ayerAl retornar de un viaje familiar a España, planeado largo tiempo antes para disfrutar de rincones de Europa con los afectos más cercanos, supieron que la pandemia del coronavirus los había atravesado: seis miembros del grupo contrajeron la enfermedad que tiene en vilo al mundo.
Ayer, la única de las seis personas que permanecía internada falleció en el Sanatorio de La Cañada de Villa María, justo al mes del regreso a la Argentina tras esas vacaciones.
Se trata de Gladys Noemí Yuon, una mujer de 67 años oriunda de La Playosa, como el resto de la familia con COVID-19. El destino quiso que su marido, el exintendente de aquella población, Aurelio Semenzín, fuera dado de alta el martes en la Clínica Marañón, reponiéndose de la enfermedad, y que en cambio ella no pudiera sortearla.
No sólo influyó la edad, que se enmarca dentro del grupo de riesgo, sino también el hecho de haber atravesado una enfermedad oncológica, que comprendió un tratamiento de radioterapia.
La primera víctima fatal de la región se encontraba muy delicada desde hacía varios días. Había ingresado al sanatorio privado ubicado en avenida Larrabure el pasado 16 de marzo, “luego del protocolo de triage de pacientes febriles, ya que además provenía de Europa, con un cuadro de neumonía, que fue confirmado COVID-19 a las 24 horas del su ingreso”, indicaron desde la clínica.
Estuvo internada en la Unidad de Terapia Intensiva “con asistencia mecánica respiratoria desde el primer momento”.
Se añadió que, como antecedentes, tenía hipertensión arterial y cáncer de mama controlado pero en tratamiento.
El parte firmado por el director médico de esa clínica, Darío Quinodoz, especificó que la causa del deceso fue una “complicación cardíaca en el contexto de una disfunción orgánica múltiple”. Naturalmente, el sanatorio no dio a conocer la identidad de la persona.
Gladys fue el primer caso registrado en el Departamento General San Martín. Además de ella, otras tres de las seis personas de esta familia con diagnóstico de COVID-19 estuvieron internadas en dos clínicas privadas de Villa María. Además de Yuon, fallecida ayer a las 14, otra mujer de su entorno también había tenido que estar en terapia intensiva, y “ya se encuentra en excelente estado”, de acuerdo a lo comentado por fuentes de este diario.
Las otras dos personas que no tuvieron que permanecer en centros sanitarios se encuentran bien, en sus domicilios, aislados y con pocos síntomas. Una fuente médica comentó ayer que uno de ellos experimentó una significativa pérdida de olfato, una de las señales que suele dar la infección.
Cremación
Por protocolo, las personas fallecidas por coronavirus son cremadas (ver página 2). Una fuente de la órbita de salud indicó ayer a El Diario que para evitar riesgos de contagios no hay velatorio en estos casos y la persona debe ser cremada. Sólo hay excepciones cuando se tiene un marcapasos.
Días atrás se ajustó a ese protocolo en el caso del fallecimiento de un hombre en un hecho que fue encuadrado como sospecha de coronavirus. Ante esto, hubo cremación. Luego se conoció el resultado del hisopado, que dio negativo.
Ayer fueron confirmados 128 nuevos casos en la Argentina, de los cuales seis pertenecen a la provincia de Córdoba, uno de esos en Villa María (ya son 11). Así, suman 2.571 positivos en el territorio argentino.
Del total de esos casos, el 32,8% son importados, 35,3% son contactos estrechos de casos confirmados, el 16,6% son casos de circulación comunitaria y el resto se encuentra en investigación.
En la víspera se registraron siete nuevas muertes. Fallecieron ya 112 ciudadanos y ciudadanas en el país desde el inicio de la pandemia.
La exposición del personal sanitario
Preocupación por lo sucedido en una clínica: 11 enfermeros aislados
En una clínica privada de la ciudad debieron activar todo un protocolo ante un sospechoso caso de coronavirus de una persona que se encuentra internada desde hace varios días, en principio con otro diagnóstico.
Todo comenzó el jueves pasado, cuando un hombre ingresó a un centro asistencial de Villa María con síntomas urinarios y fiebre y el antecedente de una cirugía por una biopsia renal. De acuerdo a fuentes de El Diario, el señor no tenía síntomas respiratorios.
El cuadro adquirió otros ribetes cuando en la noche del martes presentó falta de aire, teniendo dificultades para respirar. Sumado a que tenía fiebre, se definió practicarle una tomografía que reflejó la presunción de una neumonía bilateral.
Ante esto, el hombre fue hisopado para confirmar o descartar la presencia de COVID-19.
Ante este panorama, personal de salud quedó aislado. Es que, de acuerdo a lo que pudo conocer este matutino, en cinco días el paciente fue visto por 11 enfermeras y enfermeros, además de médicos.
Desde la clínica aguardaban ahora los resultados del hisopado, que se conocería hoy porque fue tratado con carácter de urgencia. Si da positivo, se hisopará a todos los que lo atendieron, algo que se debe hacer a tres o cuatro días del contacto con la persona enferma.
Luego de conocerse la sospecha de este virus, la clínica introdujo una serie de cambios en el trabajo.
En principio, varias personas dejaron de trabajar por estas horas a la espera del diagnóstico de dicho paciente.
