Educación en tiempo de coronavirus

“Hay chicos que no pueden acceder”

El director del Manuel Anselmo Ocampo indicó que a la institución asisten al menos a 80 alumnos (de una matrícula de 950) que no tienen teléfonos ni computadoras y se les complicaba estudiar desde casa. Al mismo tiempo, valoró el funcionamiento del espacio virtual que posee la institución
domingo, 12 de abril de 2020 · 08:31

En medio de la pandemia, una de las primeras medidas tanto provinciales como nacionales fue suspender el dictado de clases. Ante este panorama, las escuelas debieron adaptarse a los tiempos que corren.

 Más allá de las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs) y la idoneidad del cuerpo docente, existe otra problemática: la accesibilidad de cada alumno a dichos elementos. La situación económica y social atraviesa el escenario y muchos no tienen en su hogar una computadora desde la cual acceder (y en muchos casos, tampoco un celular).

Marcelo Coppari, director del IPET 147, Manuel Anselmo Ocampo (MAO), dialogó con un periodista de El Diario sobre las tareas que realizan en los tiempos que corren.

“Nosotros nos vimos ante la necesidad de armar una plataforma en 48 horas (hecho que sucedió hace 20 días). Esta misma incluye 950 alumnos y 140 profesores. En la misma tenemos también 29 aulas virtuales… Armar todo eso llevó más de 12 horas por día”, explicó el directivo del IPET 147.

En referencia al nuevo escenario en el que se encontraron, Coppari explicó: “También empezamos a encontrar las ventajas, las desventajas, las carencias y las virtudes que tiene el sistema”.

“Es que están quienes pueden hacerlo, quienes buscan la manera de acceder; incluso abrimos una fotocopiadora en el centro de la ciudad donde bajaban los archivos, pero también sabemos que tenemos muchos chicos en estado de vulnerabilidad que no pueden acceder y la escuela se hizo cargo de repartirles el material. Son 80 chicos que asistimos con los apuntes directos. A esto lo autogestiona la escuela y se lo entregamos”. 

Detallando aún más la cuestión, el entrevistado aportó: “Son chicos que no tienen un teléfono y no tienen una computadora… les cuesta acceder a Internet”.

“Conociendo esta situación de vulnerabilidad, creamos una red de trabajo con los coordinadores de curso, preceptores y el equipo técnico, y empezamos a detectarlos”, puntualizó, para agregar que “por día vamos sumando chicos y siempre hay una necesidad que atender; hablamos de 3 o 4 alumnos diariamente (que se agregan al sistema escolar)”.

“Hay días en los que comenzamos a trabajar a las 8 de la mañana y terminamos a las 11 de la noche”, aseguró.

La plataforma elegida, a la postre, es el Classroom de Google, espacio en el que los docentes interactúan y pueden visualizar las consultas de los asistentes y realizar sus devoluciones.

Al mismo tiempo, en ese campo virtual también se han “subido” materiales explicativos en formato de video, agregándole aún más dinamismo a la tarea didáctica. 

 

Primer año

En referencia al primer año, a los ingresantes, el desafío en un primer momento fue aún mayor: “Le abrimos el aula a los chicos de primero. Ellos salen de una etapa de escuela primaria... No alcanzaron a los 15 días y ahora se encontraron con esto”.

“En primer término, ellos tenían un cuadernillo, que se les terminó; entonces le dimos la primera actividad y hoy vemos que, de más de 210 alumnos, en 48 horas entraron 130”, dijo.

“Es algo que tenemos que construir. Hay chicos que por más que tengan destrezas, hay cosas esenciales que se le van... Nos estamos autoevaluando semanalmente”, deslizó.

“Primero nos pasó que no encontrábamos los alumnos, porque el chico podía entrar, pero en alguna parte se perdía; algunos después aparecieron y a otros no lo hemos encontrado en un primer momento y después lo recuperamos”.

“La virtualidad es un instrumento que se solidariza con el aula, pero es un instrumento; nosotros estamos en una crisis en donde desarrollamos un instrumento que tiene que resolver por sí mismo una cantidad de cosas en la que no estamos del todo preparados, si bien venimos hablando de esto hace varios años”, redondeó.

De igual manera, todas las instituciones comparten algo: aquellas tareas que no pueden compartir fuera del entorno áulico, como las de laboratorio o las que requieren la utilización de herramientas (en el caso de los colegios técnicos que utilizan un taller), pero eso es otra historia que pronto se resolverá y el MAO por estas horas celebra la asistencia y la buena respuesta de toda una comunidad educativa que se articula mancomunadamente. 

Para los alumnos que todavía no han podido tener contacto con el Aula Virtual del MAO,  pueden hacerlo buscando el perfil de la escuela a través de la red social Facebook.

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