La UCR recordó al expresidente - Al cumplirse el 11° aniversario de su fallecimiento

Raúl Alfonsín, un político que se agranda con el paso del tiempo

El aislamiento social impuesto a raíz de la pandemia de coronavirus obligó a un homenaje distinto, este año el exmandatario fue recordado a través de las palabras del titular del comité de circuito Villa María y por el presidente de la Juventud Radical de la ciudad
miércoles, 1 de abril de 2020 · 09:00

“Raúl Alfonsín es seguramente la figura de un político que se agranda y jerarquiza con el paso del tiempo. Esta afirmación se apoya en el recuerdo de acontecimientos políticos argentinos que nos encuentran escuchando sus palabras y conceptos. Por aquellos años en que una de las dictaduras más cruentas azotaba al pueblo argentino sin distinciones partidarias, de credo, de género o de espacio social, embargaba a la ciudadanía un afán de democracia y libertad, por eso sus palabras nos resuenan hoy, quizás, con mayor fuerza que en ese entonces.

Lo recordamos recitando el Preámbulo de nuestra Constitución Argentina en una Plaza de Mayo colmada de jóvenes y no tan jóvenes, que deseaban fervientemente salir de la oscuridad impuesta por la dictadura. Lo recordamos recitando lo que él llamó el rezo laico y manifestado abiertamente: “Tenemos un método: la democracia para Argentina. Tenemos un combate: vencer a quienes desde dentro o desde afuera quieran impedir esa democracia”.

Su vida fue la política. Militó desde muy temprano en la Unión Cívica Radical. Se puede decir de él que fue abogado y escritor, pero fundamentalmente se convirtió en uno de los estadistas más relevantes de América Latina.

Ocupo importantes cargos partidarios y legislativos. Pero es de destacar que en 1972 participó activamente de la creación de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH), entidad que cobrará relevancia cuando, luego de 1983, se necesitó reconstruir la dolorosa secuela del genocidio que se iniciara en 1976. Dio forma a la Conadep y en setiembre de 1984 recibía de manos de Ernesto Sábato el informe titulado Nunca Más, declarando que era ese “un aporte fundamental para que de aquí en adelante, los argentinos sepamos cabalmente por lo menos, cuál es el camino que jamás deberemos transitar en el futuro. Para que nunca más el odio, para que nunca más la violencia perturbe, conmueva y degrade la sociedad argentina”.

Y en este contexto su gobierno le dio absoluta relevancia al rol de la educación. Precisamente desde acciones educativas se democratizarían las instituciones, no sólo las específicas, sino las que conforman otros espacios sociales. Le otorgó prioridad a la reducción del analfabetismo y a la inclusión educativa, para hacer ciudadanos formados para enfrentar los desafíos de la sociedad, convencido que la movilidad social ascendente, era la forma para acceder al estado de bienestar. Propició el regreso al país de científicos e intelectuales exiliados, abrió las puertas de las universidades, reorganizando a estas instituciones, imponiendo modos de gestión horizontales y participativas inspiradas en la Reforma Universitaria de 1918, así como promoviendo el ingreso irrestricto de estudiantes a sus aulas.

Pero también vale recordar que fue vilipendiado y atacado por algunos sectores sociales, acosado por el mercantilismo y soportando una seguidilla de huelgas y los embates de sectores del Ejército deseosos de regresar a estilos antidemocráticos de gobierno, se vio debilitado y un vacío de poder invadió su gestión.

Recordamos a Raúl Alfonsín en un nuevo aniversario de su fallecimiento acontecido a los 82 años el 31 de marzo de 2009. Lo recordamos en un momento muy difícil y complicado, no solo para nuestro país, sino para el mundo entero. Lo recordamos en un momento en que, como nunca, necesitamos de políticos probos, que no se dejen tentar por la corrupción y que sean capaces de identificarse con las necesidades de la gente”, escribió Marcelo Barotto, presidente del comité de circuito de la UCR de Villa María.

 

Un lugar en la historia grande de la Patria

“El 31 de marzo es una fecha que tiene una significación especial para aquellos que abrazamos las ideas y el obrar de mujeres y hombres que durante casi 130 años forjaron el primer partido político nacional y de masas de la República Argentina: la Unión Cívica Radical.

Un 31 de marzo de 2009, hace 11 años, dejaba el mundo terrenal Raúl Alfonsín, y digo el mundo terrenal porque en el ámbito del pensamiento, la historia y el sentir nacional nadie podrá soslayar la importancia de este hombre. Si hasta tuvo la lucidez, antes de dejarnos, de enseñarnos que había que seguir ideas, que la existencia del hombre es efímera, pero el poder de las ideas trasciende el tiempo y nos sirven como una antorcha que ilumina y nos guía en el obrar democrático.

Nacido en Chascomús en 1927, sería el año 1983 el que después de décadas de militancia y lucha le daría su lugar en la historia grande de la Patria. La Argentina salía de a poco de la peor oscuridad, de los años del terror, de la violencia entre ideologías extremas e intolerantes, del terrorismo de Estado y la represión ilegal que se iniciara de la mano de (José) López Rega y su triple A para volverse sistemática y de una crueldad inusitada a partir del 24 de marzo de 1976, con la última dictadura militar.

Una Nación desangrada, empobrecida y endeudada, que venía de perder una guerra, que tenía sus instituciones corrompidas y estaba rodeada de países gobernados por dictadores militares. Sin duda los argentinos necesitaban un líder que los tomara de la mano y los condujera hacia una luz al final del túnel, por pequeño que fuera el destello. Alfonsín le devolvió a su pueblo la esperanza y el orgullo de ser argentinos. Así como Hipólito Yrigoyen dijo que su programa de gobierno era la Constitución Nacional, Alfonsín esgrimió la Constitución y su Preámbulo como un rezo laico para recordarnos que nunca más podíamos permitir que se vulneraran la democracia y las instituciones de la República.

Raúl Alfonsín fue el primer presidente en 60 años que pudo concluir su mandato y entregar el mando a otro civil electo por la voluntad popular, terminando con el ciclo de irrupciones golpistas iniciado por el infame golpe de 1930.

Hablar de su ideario y su obra de gobierno requiere amplias consideraciones y análisis que exceden al motivo y espacio de este recordatorio. Lo que quisiéramos poner de manifiesto los jóvenes radicales es la importancia fundamental, sobretodo en tiempos de crisis, de dirigentes democráticos, tolerantes, honestos y con sentido social, como lo fue Alfonsín.

Hoy estamos viviendo una situación de crisis inédita en nuestra historia y deseamos desde lo más profundo que el ejemplo de Raúl Alfonsín y de su obrar pluralista sea el que prime, porque solo entre todos, reconociendo el esfuerzo de cada uno  y escuchando a todos sin mezquindades podremos decidir como sociedad el mejor camino para combatir el flagelo al que nos somete esta pandemia.

Por último, recordar a Raúl Alfonsín es recordar que las generalizaciones conducen indefectiblemente a errores, porque como él, hubo, hay y habrá políticos honestos y con vocación de servicio. En estos momentos donde nuestra libertad individual se ve cercenada por razones de fuerza mayor, tal vez podamos imaginar por un instante lo que habrá sido soportar años de dictadura y así los jóvenes entender de una vez y para siempre que no fueron ni las balas ni la indiferencia a quienes debemos la bendición de vivir en democracia, sino a la política. Raúl Ricardo Alfonsín nos sigue instando desde su ausencia, que no es tal, a jamás abandonar el barco de la buena política, de la política de las ideas y la militancia, a honrarla con decencia, porque ese es el barco que puede sacarnos a todos juntos de las peores crisis, soportando las peores tormentas sin naufragar en el mar de la intolerancia, la división y la opresión”, escribió por su parte Facundo Díaz, presidente de la JR de Villa María.

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