Coronavirus - Las palabras de profesionales de la salud mental

“La vida no está solamente hecha del producir, también de silencios”

Lo dijo el psicólogo Pablo Arriaga. Sostuvo que toda crisis es una oportunidad y llamó a no ver este momento con desesperación. También advirtió que hay muchas realidades que dificultan el aislamiento
viernes, 27 de marzo de 2020 · 09:00

“Este aislamiento nos lleva a tener que ver cómo gestionar la ansiedad, cómo enfrentar los cambios. Para esto hace falta mucha riqueza interna”, subrayó el psicólogo Pablo Arriaga (MP: 4.818) al ser contactado por El Diario.

Primero, el profesional aclaró que no hay un solo tipo de aislamiento, sino que éste es distinto según la realidad de cada sector. Planteó no invisibilizar eso.

“Mucha gente tiene que atravesarlo sola, lo que hace todo más complejo. Hay personas que tienen alguna dificultad en su salud mental, otras con alguna discapacidad. Estamos hablando de muchos casos”, advirtió.

Arriaga indicó que el contexto externo que genera el aislamiento “marca un antes y un después, muy pocos se lo esperaban y eso influye”. “En psicología se usa el término evento disruptivo, son situaciones que se nos imponen, que son imprevistas, que no las esperamos. Además no sabemos con certeza hasta cuándo va a durar, ni qué otras medidas se van a tomar. Desde el conflicto son estímulos estresantes”, manifestó.

Marcó que para “muchos esto significó un quiebre en su rutina laboral” y que permanecer mucho tiempo adentro de casa “para muchos es una novedad, para algunos es una oportunidad y para otros un trastorno”. “Todo depende de los recursos y herramientas que se tengan para afrontarlo. Pueden ser una oportunidad o un suceso de crisis, y ahí viene lo que se puede hacer más allá de las condiciones que nos exceden”.

Arriaga habló de herramientas para el autogobierno. “Este aislamiento nos lleva a tener que ver cómo gestionar la ansiedad, cómo enfrentar los cambios. Para esto hace falta mucha riqueza interna. Nos ayuda mucho la introspección, que es la capacidad de mirarnos para adentro, de analizarnos, reflexionar. Es un ejercicio de retirada -momentánea- del mundo externo y de capacidad de reflexionar y pensar, considerar distintas variables y a partir de ahí emprender alguna acción transformadora hacia el entorno”, declaró.

“Hay gente que acostumbra a hacer, a apoyarse todo en el afuera, a reaccionar de acuerdo a los estímulos, y por ahí le cuesta hacer esta retirada”, aclaró. Consideró que podría ser una oportunidad para “desarrollar la creatividad, la fantasía, reconocer emociones y hacer algo para gestionarla, lo cual son habilidades muy importantes, que si la persona no las tiene puede ser un factor de vulnerabilidad, que los hará más propensos a que estas situaciones les generen más ansiedad”, describió.

 

Un punto y aparte

“A este aislamiento algunos lo relacionan como un punto y aparte de este capitalismo que gobierna desde hace cientos de años nuestras vidas. Días atrás nuestra vida era buscar un momento para el ocio, se veía cómo encontrar un tiempo para el encuentro con los seres queridos, y de repente muchos están hoy en la vereda contraria, preguntándose qué hago todo el día con tantas horas”, analizó. “En otra época no hubiese sido tan difícil como ahora, donde el mundo es tan vertiginoso, cambiante, de ir de acá para allá, resolver y producir. Los territorios personales son muy amplios, muchos tienen distintos trabajos y horarios, muchas actividades. Esas rutinas hoy se ponen en suspenso y nuestro psiquismo queda en el aire”, apuntó.

El entrevistado señaló que ve a toda crisis como una oportunidad. “Es una fortaleza saber disfrutar el ocio, la soledad, el silencio. La vida no está solamente hecha del producir, el crear, el resolver. También está hecha de las faltas, las ausencias, los silencios. Es un poco de cada cosa y a veces esa sociedad no nos daba mucho margen para vivir y aprovechar estos momentos de falta, soledad y ausencia”, dijo.

Además hizo referencia a la importancia de que una etapa vital nos prepare para la siguiente. “En la adultez mayor, es decisivo que se sepa afrontar el estilo de vida que implica, de mayor restricción en movimientos, en circulación, mayores conductas de autocuidado, una disminución de la red social de apoyo -algunos fallecieron, otros se han independizado-. Es bueno también prepararse para esa parte de la vida”, reflexionó.

 

No tomarlo con desesperación

El psicólogo convocó a “no tomar esto con desesperación, a sentarse a pensar también con otros cuál será la rutina, los hábitos saludables, las conductas preventivas que vamos a tener para que el aislamiento social no nos afecte negativamente en la salud”, añadiendo que “la salud no es solo el cuerpo, sino también es emocional, necesitamos sentir que podemos atravesar la situación de manera fortalecida”.

“Muchos sienten que la padecen, que no les queda otra, que la sufren, eso nos va deteriorando y afecta al sistema inmunológico. La salud es un todo integrado”, recalcó.

En cuanto a quienes tienen acceso a redes sociales, Arriaga consideró que “a veces se da una hiperconexión con lo virtual, que hay que saber manejar”. “Se crea un ambiente medio paranoico, hay mucha información destinada a generar alarma, pánico, con muchos supuestos, lo que genera un impacto emocional muy fuerte. Hay que protegerse de eso. Hay que controlar el tiempo en las redes, y sobretodo los adultos tener un rol mediador con los niños”, dijo.

En otro orden, mencionó el juicio moral que existe sobre la población que no acata la cuarentena. “A mucha gente le cuesta, es posible que muchos pongan excusas para salir, puede haber ahí atrás una necesidad de no cortar con la rutina, una resistencia de cortar con la rutina, por determinados motivos”. Criticó el juicio excesivo que se hace de manera general sobre quienes infringen esta norma, porque hay particularidades.

Analizó que hay personas que estaban haciendo un tratamiento psicológico que ahora se ve interrumpido y en ese sentido remarcó que muchos no se sienten cómodos con la terapia online. “Hay niños que pueden adaptarse a ese medio y otros no, no es lo mismo usar el celular para un juego que para hablar con un psicólogo. Además se da que las obras sociales están haciendo problemas para pagar esta modalidad”, reveló.

 

“Hay preocupación, ansiedad, malestar”

La situación en la cárcel

Arriaga trabaja en el Establecimiento Penitenciario Número 5, única cárcel de Villa María, en el área que responde a oficios sobre la libertad condicional.

“Los internos están muy preocupados. Aunque estén privados de la libertad, no es un ámbito totalmente aislado, porque entran y salen los empleados. Las visitas se suspendieron, pero no del todo. Hay preocupación, ansiedad, malestar. Desde la institución hay que tratar de aliviar y contener”, evaluó.

Respecto a su tarea particular en el penal de barrio Belgrano, dijo que el receso de Tribunales los afectó, ya que el equipo técnico que hacía las evaluaciones psicológicas de personas que están en fecha para obtener la libertad anticipada no está trabajando, por lo que entonces esta área de la cárcel tiene que hacer ese análisis, lo que los sobrecargó.

“Hay un ritmo muy vertiginoso en estos días, sumado a que compañeros con problemas de salud previo a este aislamiento no están yendo por prevención”, comentó.

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