El paso anual de las aves migratorias
El mensaje de las golondrinas
En momentos en que nos sobrevuelan tantas informaciones difíciles, la naturaleza nos envía una suerte de mensaje... Las golondrinas han venido como cada año a decirnos que se nos va el verano. Pero esta vez se quedaron por un poquito más de tiempo en nuestro cielo, nuestro ríoVolverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a tus cristales
jugando llamarán
Rimas: Gustavo Adolfo Bécquer
Nos dicen los ornitólogos locales que existen seis tipos de golondrinas. Nos explican que las que nos visitan anualmente lo hacen en migración fundamentalmente hacia tres puntos: el norte de Brasil, América Central y América del Norte... Se van hacia áreas cálidas, hacia otro verano... Como siempre. Aunque a diferencia de otros años, anduvieron revoloteando (todavía queda alguna) por nuestros paisajes cotidianos. En bandada aparecían por detrás del Anfiteatro, se lanzaban en picada, remontaban el cielo en torbellino nervioso... Desde la Catedral también aparecían de a cientos, de a miles, para bajar a las aguas del Ctalamochita y otra vez ascender.
El espectáculo se pudo apreciar una tarde y otra también. La zona de las compuertas del Balneario Mulinetti se convirtió en uno de los mejores miradores para el fenómeno de nuestros últimos atardeceres.
En ese punto se encuentra el indicador multicolor que señala que Roma queda a 11.338 kilómetros, París a 11.152 kilómetros, Bombay a 15.430 kilómetros, Sydney a 11.806 kilómetros, Madrid, a 10.173 kilómetros... Pero, no, las golondrinas, andorinas, no obedecían las señales; hasta les dio por anidar... Sí, nos dicen también los especialistas que desde otros puntos de la geografía cordobesa llegaron sus colegas para realizar avistamientos, seguimientos, porque “hasta les ha dado por hacer algunos nidos acá” (y no vamos a decir dónde exactamente, porque no va a faltar algún desaprensivo que nos arruine... la esperanza).
Aparentemente, se han quedado por aquí más de lo que se suele considerar normal debido al cambio climático: “Puede que se estén aclimatando; que necesiten más tiempo para recuperarse antes de seguir su viaje” continental, saltando de país en país, ignorando nuestras fronteras.
Y nosotros, que en estos días de tanta fragilidad ansiamos contar buenas nuevas, transmitir que algo bueno sobrevendrá al fin de cuentas, queremos ver en ese vuelo en unidad, decidido, una suerte de mensaje, una voz de la naturaleza que nos llama a actuar como una sociedad que tiene un norte, que agita sus alas para enderezar hacia un destino, un porvenir mejor dicho, donde anida la esperanza de que este no es un país de paso, sino una tierra que merece ser vivida por todos y cada uno de sus habitantes.
Sergio Vaudagnotto
