Coronavirus - Tras las medidas anunciadas por el Concejo Deliberante
Cómo se movió la ciudad bajo el régimen de la emergencia sanitaria
Bares y restaurantes con 50% de ocupación, cadetes con importante incremento de trabajo, alcohol en gel por todas partes, reuniones al aire libre y boliches vacíos fueron algunas de las postales que pintaron la escenografía local luego de las disposiciones para prevenir la propagación de la pandemEl viernes por la tarde el Concejo Deliberante de Villa María decretó la emergencia sanitaria para la ciudad, a los fines de alertar y prevenir a la población ante el inminente avance de la pandemia del coronavirus.
En ese sentido, fueron dispuestas una batería de medidas obligatorias que tienen como principal coincidencia evitar grandes concentraciones de gente, tanto en espacios públicos como privados.
Algunas de ellas son: la suspensión de todas las actividades de alta concentración de personas y el ingreso a espectáculos deportivos, culturales, artísticos, de entretenimiento y esparcimiento; la suspensión de actividades que se desarrollen en establecimientos inscriptos y autorizados bajo los rubros de confitería bailable y/o discocteca, bares nocturnos, pubs, slots, casinos, bingos, teatros y cines; y la restricción de la capacidad ocupacional en un 50% para las actividades privadas en cafés, bares, restaurantes y comedores.
Ante esta situación, desde la noche del viernes y hasta las últimas horas del día de ayer, El Diario realizó un recorrido por las calles villamarienses, para informar de qué manera asimiló la sociedad local la implementación de dichas medidas.
Comenzando por el rubro gastronómico, bares, restaurantes y comedores implementaron diferentes métodos para garantizar que en sus establecimientos no se ocupe más de la mitad de sus instalaciones.
Así, por ejemplo, el viernes por la noche desde el clásico Comedor Torino se informó que se notó una importante merma en la asistencia de clientes, lo que generó, además, como efecto colateral, que se triplicara la cantidad de ventas por el sistema de delivery (envío a domicilio).
Eso generó que los cadetes se vieran beneficiados en cantidad de viajes realizados, especialmente en horario nocturno, dado que muchos de los que optaron por no acudir a bares o restaurantes eligieron pedir la comida telefónicamente para que le sea enviada a sus hogares.
Otros bares como, por ejemplo, Copella (Mendoza y bulevar Alvear), el sábado por la mañana optaron por trasladar mesas y sillas desde el interior hacia la vereda, donde muchos clientes se aprestaron a tomar un café y consumir algunos alimentos.
En tanto, aprovechando la agradable temperatura de la noche del viernes, en el Mar-Gut Bar el grueso de los clientes optó por ubicarse en las mesas ubicadas en la vereda, quedando así prácticamente vacío el interior del mismo.
Y hablando de reunirse en espacios abiertos, los jóvenes fueron quienes más eligieron esa metodología de reunión para no “extrañar” a los cerrados boliches y confiterías. Así, en la calurosa noche del viernes, se pudo observar a varios grupos de amigos reunidos en diferentes puntos de la costanera, siendo la bajada Entre Ríos el punto que presentó una mayor congregación de personas.
En muchas de esas reuniones, que se extendieron hasta altas horas de la madrugada, fue “figurita repetida” escuchar y bailar al ritmo de la música proveniente de varios autos ubicados a la vera del Ctalamuchita, con muchos de los pernoctantes ingiriendo alguna que otra bebida espirituosa.
En tanto, durante la tarde del sábado fue notablemente menor a lo habitual el movimiento en la zona céntrica, siendo notable la facilidad para poder estacionar en varios puntos habitualmente colapsados. A la vez, en los tradicionales bares, como Cristóbal de la Cruz (Entre Ríos y 25 de Mayo), se respetó la medida de no superar el 50% del factor ocupacional, panorama que se mantuvo en horas de la noche e incluso en los diversos horarios de la jornada de ayer, al igual que en comedores y restaurantes.
También en la zona céntrica, el Supermercado Top presentó el habitual movimiento masivo de los sábados por la tarde, demostrando así que sus clientes obviaron la recomendación general de evitar asistir a lugares que presentan gran concurrencia de personas.
En cuanto a los niños, quienes en épocas de ciclo lectivo suelen aprovechar los fines de semana para recrearse algunas horas más, y de manera diferente, a lo que suelen hacerlo durante los días de semana, no hubo medidas que impidieran su diversión.
Por ejemplo, en la tradicional calesita que funciona en Plaza Pedro Viñas, su concesionario nos contó: “Desde el municipio no me solicitaron que controlara la cantidad de niños que suben a la calesita en cada vuelta”.
“Solamente me pidieron que coloque alcohol en gel en diferentes puntos, para que quien desee pueda utilizarlo, y que periódicamente desinfecte las partes del carrusel con la que más contacto tienen los niños”, amplió.
Como contrapartida, SudCinemas, que funciona dentro del Paseo Libertad, suspendió todas sus funciones hasta nuevo aviso. Igual medida tomó el Teatro Verdi, recinto en el que algunos “findes” suelen presentarse espectáculos para los más pequeños.
Por último, cumpliendo con lo dispuesto por la emergencia sanitaria en la faz local, el casino permaneció cerrado. De todos modos, quien se haya dispuesto algunos minutos frente a sus instalaciones, como lo hizo un periodista de este medio, seguramente haya podido observar cómo algunos desinformados igualmente intentaron ingresar al lugar, notando la imposibilidad de hacerlo al encontrar sus puertas bloqueadas y leyendo posteriormente los carteles que informaban sobre los motivos que originaron el cese de la actividad en el lugar.
