Primera operación de readecuación de cuerpo a una villamariense

Tras un largo peregrinaje, logró que se cumpla la Ley de Identidad de Género

Valeria es una mujer trans de 31 años y consiguió que su obra social le cubra una liposucción de la silicona líquida que tenía alojada en el cuerpo desde sus 17 años. El próximo paso es la reconstrucción de las mamas
martes, 4 de febrero de 2020 · 09:00

Escribe: Celeste Coschica
DE NUESTRA REDACCION

Tras un año y medio de peregrinar por hospitales privados y púbicos, obras sociales y médicos particulares, Valeria logró que se cumpla la Ley 26.743 que establece el derecho a la identidad de género de las personas.

Así, se convirtió en la primera villamariense que obtuvo la cobertura total de una operación para readecuar su cuerpo a su identidad de género autopercibida.

El martes pasado se le realizó una liposucción de la silicona líquida que tenía alojada en su cuerpo desde hace 14 años, momento en que no existía la ley y las personas trans utilizaban los recursos que tenían a su alcance para readecuar sus cuerpos.

“Cuando tenía 17 años tomé la decisión, junto con algunas amigas, de colocarnos silicona líquida para adecuar nuestros cuerpos a lo que queríamos ser. Yo siempre quise ser Valeria. En ese momento no teníamos acceso a la salud y menos a consultas médicas y nos colocamos eso entre nosotras. Por suerte no tuve complicación en el momento de ponérmelo, pero fue en condiciones malísimas, inseguras. Hicimos todo entre nosotras y tuve suerte porque he visto amigas morir por esto. Pero una quería dar este paso para tener el cuerpo que corresponde con nuestra identidad”, contó Valeria a El Diario, quien por estos días transita el posoperatorio.

Pese a los intentos de hacerlo en nuestra ciudad finalmente tuvo que instalarse unos meses en Buenos Aires, ya que ni en Villa María ni en Córdoba consiguió un médico que le pueda realizar esta operación: “No había médicos con la capacitación correspondiente para esta operación, que era muy riesgosa. Además sigue habiendo discriminación para las chicas trans y algunos no te quieren atender”.

“Hoy tengo 31 años y nunca me había hecho revisar el tema de la silicona. No había tenido problemas salvo un par de afecciones respiratorias, como neumonía, porque ese material está suelto en el cuerpo y va migrando. Cuando un médico me vio me dijo que en mi cuerpo esto era una bomba de tiempo y que me lo tenía que sacar cuanto antes. Me dijo que hasta el momento había tenido un Dios aparte”, relató sobre las primeras consultas que la llevaron a tomar la decisión de operarse.

Si bien en los hospitales públicos deben cubrir estas intervenciones los tiempo de su salud no acompañaban, por lo que Vali decidió obtener un monotributo para poder tener una obra social y “acceder al ámbito privado”: “Accedí, pero estuve un año y medio yendo y viniendo y hasta tuve que cambiar mi domicilio a la provincia de Buenos Aires para poder tener cobertura. La práctica que yo necesitaba era por salud, pero solo la podía hacer un cirujano plástico”.

“Una vez que accedí a la obra social Unión Personal el trato fue siempre con vueltas, usaban palabras difíciles y sentía que me querían cansar para que desista de mi decisión. No estaba pidiendo nada raro, era algo estipulado por ley”, agregó.

“Este médico no está en tu cartilla”, “este sanatorio no te cubre”, “la operación no fue autorizada en esta institución”, “no te van a poder operar”, fueron algunas de las decenas de respuestas negativas que recibió durante los 18 meses que tuvo que transitar entre trámites y reclamos antes de lograr que se cumpla la ley: “Ir y venir desde Villa María y estar viviendo sola en Buenos Aires fue muy difícil y sumó un desgaste físico y emocional a lo que ya de por sí era una preocupación, que era que mi vida estaba en riesgo. Me ilusioné muchas veces, pero todavía hay prejuicio y discriminación y piensan que es una cuestión estética”, destacó.

La palabra que utilizó Valeria para describir la espera hasta que finalmente le autorizaron la operación en el Sanatorio Itoiz (Avellaneda) y le dieron una fecha fue “miedo”: “Miedo de que me pase algo, miedo de que no se cumpla lo que establece la ley. Por suerte el doctor que me operó es una persona muy humana y comprometida y conoce la problemática de las chicas y chicos trans”.

Puntualmente se le realizó una liposucción de la silicona líquida en mamas y abdomen. Hoy sigue con el posoperatorio, que es doloroso porque tiene muchos puntos, pero el jueves ya podría volver a nuestra ciudad: “Ahora lo que espero es no quedar así. En un futuro, cuando me recupere, se avanzará en la etapa de prótesis”.

 

La importancia de la contención

“Creo que ninguna persona trans debería estar atravesando todas estas cosas para poder operarse. Le ley debe estar presente ante todo, fuera cual fuere el plan que tengamos. Es un reconocimiento a todos los años en donde nosotras no hemos sido nadie y donde nuestra perspectiva de vida no supera los 30 o 35 años”, manifestó Vali.

Aunque la ley nacional fue sancionada en 2012, ocho años después las personas trans siguen teniendo que luchar para que se cumpla y se las respete no solo a nivel institucional, sino personal. Prueba de ello es que Vali, como la conocen sus seres queridos, prefirió que no se publique su apellido por la cantidad de insultos, agresiones y discriminación que aún sufre, especialmente a través de redes sociales: “Hay agresiones muy fuertes y en este momento necesito estar tranquila y bien para recuperarme. La sociedad muchas veces todavía discrimina y no comprende el dolor de no ser aceptadas. Hay leyes, pero la sociedad aún quiere apartar a las minorías. Nosotras solo queremos vivir, tener un trabajo y formar una familia como cualquiera. A todos los humanos nos pasan cosas, pero las personas trans hemos atravesado muchas situaciones horribles generadas por la exclusión social”.

Para finalizar, Vali resaltó lo importante que fue para ella el grupo del Consultorio Inclusivo de nuestra ciudad e instó a las personas trans a que se acerquen a este tipo de lugares para interiorizarse y conocer sus derechos: “No solo hay un acompañamiento de igual a igual, sino de profesionales. Te ayudan un montón porque te sacan las dudas y la inseguridad. Te hacen ver que tu vida vale. Muchas veces una no tiene trabajo y piensa que la única opción es la prostitución, pero ahí te hacen ver que tenés alternativas, acceso a la salud, estudio y eso te llena de esperanza. Uno empieza a proyectar siendo grande un futuro que deberíamos haber tenido hace mucho tiempo atrás”.

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