El último accidente le dejó inmovilizado un brazo y grandes hematomas

Tras sufrir varias caídas por el estado de las veredas, pide una solución

El vecino de 82 años señaló a El Diario que en un año tuvo cinco golpes fuertes a causa de tropezar con baldosas sueltas y rotas. “Llega un momento en que uno no puede más”, expresó
martes, 4 de febrero de 2020 · 11:00

Dante Bartolomé Constantino es un vecino de nuestra ciudad, de 82 años.

En diálogo con El Diario manifestó que ya “perdió la cuenta” de la cantidad de veces que sufrió caídas en la calle a causa del mal estado de las veredas y quiso hacer público su caso para pedir que se tomen medidas. Durante 2019 y en lo que va de 2020 sufrió cinco golpes en la vía pública.

No es la primera vez que vecinos de la ciudad se llegan a nuestro medio para dar a conocer las caídas que tienen a causa del estado de las veredas en Villa María.

“Basta con caminar por un par de cuadras para constatar que no estoy mintiendo con respecto a estas cuestiones. Es una vergüenza. Entre otras cuadras, no puede ser que la plaza Centenario tenga la vereda en ese estado”, señaló.

Constantino tiene hematomas en su cuerpo de más de 15 días por estas caídas y uno de sus brazos inmovilizado: “Me dijo mi médico, Ballarino, que tengo que ir a controles”.

“Después a los médicos le tengo que pagar yo y los dolores los tengo que padecer yo también. Caminando te trabás con los zapatos en las baldosas que están sueltas y rotas. Tengo 82 años y al perder estabilidad voy a parar al suelo. Llega un momento en que uno no puede más”, expresó.

El domingo pasado salió a comprar empanadas y sufrió la última caída, que le dejó el brazo muy limitado en sus movimientos: “En la vereda cerca del Círculo Italiano hay una bajada con un borde que no está señalizado con nada. Ahí me volví a caer. Me ayudaron las chicas que trabajan ahí. Esa fue mi última caída, pero tengo otras”.

“Frente a la confitería La Torre me rompí dos dientes. Hay una joyería al frente y ahí hay una rampa ancha y hermosa pero no están señalizadas, entonces uno no ve los escalones. Tienen las puntas en ángulo cuadrado. Había un auto mal estacionado por calle 9 de Julio con la cola sobre esa rampa, y yo salía con otro muchacho y veo que el auto se me venía encima, entonces me apuré para atrás y como esa rampa no tiene barandas, me fui para atrás al tropezar con el escalón”, relató sobre uno de los últimos episodios que vivió, que no solo dan cuenta del estado de veredas o rampas, sino de la irresponsabilidad y de la falta total de respeto a las normas de tránsito de los conductores villamarienses.

Constantino contó que son constantes los problemas para circular como peatón que se viven, y que “hay locales que arreglan adentro, ponen muchas luces y embellecen las vidrieras, pero no ponen un peso para arreglar las veredas. Es peligroso”.

El hombre se acercó hace unas semanas al municipio para intentar que alguien lo reciba y plantear la problemática, pero no tuvo éxito: “Fui a la Municipalidad y pedí hablar con el intendente (N. de la R.: cuando Martín Gill todavía estaba a cargo del Ejecutivo), pero me dijeron que no me podía recibir”.

“Lo único que pido es que se arreglen las veredas para poder caminar sin caernos y lastimarnos”, cerró.

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