Es facturante hace cinco años - Trabajaba en el sector de limpieza

Despidieron a una trabajadora del área de Educación del municipio

Hace una semana se presentó a trabajar y no la autorizaron a entrar. Mirta Almada contó a El Diario que el 20 de enero tuvo un problema familiar y la habían autorizado a tomarse los días que necesitara para solucionarlo, pero luego la dejaron sin su única fuente laboral por esas ausencias
jueves, 27 de febrero de 2020 · 10:33

El lunes 17 de febrero Mirta Almada fue a trabajar a la Secretaría de Educación de la ciudad de Villa María, que funciona en San Martín y bulevar Sarmiento, y le comunicaron que no estaba autorizada a realizar sus tareas.

“Me presenté a trabajar y no me dejaron entrar”, manifestó la trabajadora, que realizaba tareas de limpieza.

Angustiada, Mirta contó a El Diario que fue abuela hace 15 días, que su nuera y su nieta viven con ella y su ingreso era el único del hogar.

“Ahora iba a hacer cinco años  que trabajaba en la Municipalidad. El 20 de enero tuve un problema con mi hijo. El quedó detenido. Desde ahí empecé a estar muy mal, sin fuerzas, con tratamiento psicológico y también fui al psiquiatra. Él está preso, fue papá y todavía no pudo conocer a su hija. Por eso me duele tanto que en este momento tan difícil me hayan dado la espalda cuando yo nunca les fallé. Trabajaba prácticamente gratis. Cobraba $13.650, pero $3.000 eran para pagar el monotributo, por siete horas diarias de trabajo. Siempre les hice el trabajo como correspondía, nunca tuve una queja de mi trabajo”, manifestó.

Mirta contó que hacía tareas de limpieza y el desayuno y almuerzo cuando Margarita Schweizer era la secretaria de Educación: “Si había eventos en otros lados yo iba y hacía los desayunos. Cuando entré hace cinco años me ocupé que Margarita desayune, almuerce. Pero ahora no es más ella la secretaria de Educación y entró Rafael Sachetto. Cuando pasó lo de mi hijo hablé con él y le dije que estaba muy mal y no me sentía bien. Sachetto me dijo que haga todo lo que tenga que hacer para estar con mi hijo y que me dedique a él, que me quede tranquila. Me dio los días y cuando quise volver, su secretaria me dijo que no podía hacer mis actividades hasta que no hable con Gabriela Cabello. Esa mujer me trató re mal y me dijo que la facturación de enero iba a ser por $2.000. Además de los días que falté por lo de mi hijo, me quería descontar los días previos que estuve de vacaciones. Iba a cobrar $2.000 y solo de monotributo pago $3.000. Me estaba descontando los quince días de vacaciones que me correspondían.  Si solo me hubieran descontado los días que yo realmente había faltado, la facturación debía ser por algo más de $9.000”.

 

Sin respuestas

Después de lo ocurrido con su hijo Mirta se presentó a trabajar en otras oportunidades, pero el lunes pasado no la dejaron entrar: “Yo realmente no estaba en condiciones de ir a trabajar. Llamé a mi exjefa y me dijo que haga la facturación por el monto que correspondía, pero al otro día llegué y me esperaban con un documento para que firme donde me hacía cargo de que renunciaba a mis tareas y que la Municipalidad me pagaba más días de lo que me correspondían. Yo les dije que no les iba a firmar eso porque era una mentira y me llevé una copia. Ahí fui a un abogado, Gastón Nicola, y enviamos una carta documento. En la carta pedimos que me reintegren al trabajo y que me paguen las horas extras que he trabajado con ellos. La mandé el jueves pasado pero al día de hoy no me han contestado. Además a todos mis compañeros le han depositado lo correspondiente al mes de enero y a mí nada”.

Almada relató que durante los años que trabajó le “hicieron hacer un montón de horas extras con la promesa de que algún día las iban a pagar”: “Pero ni las gracias me dieron nunca. Por eso me duele mucho todo lo que me están haciendo. Si no hubiera pasado lo que pasó con mi hijo, yo no hubiera faltado ni un día a trabajar”.

Consultada sobre si intentó hablar de nuevo con Rafael Sachetto, Mirta expresó que quiso pero no pudo: “Lo llamé pero me dijo que no me podía atender porque estaba ‘a mil’. Me dijo que hable con Gabriela (Cabello) porque él ya le había dejado las instrucciones de lo que tenía que hacer conmigo”.

Almada considera que su “error” fue haber hecho las cosas “de palabra”: “Yo podría haber sacado una carpeta psiquiátrica, podría haber pedido los certificados a la psicóloga y a la psiquiatra, pero confié en su palabra y no lo hice”.

Mirta manifestó también que durante los años que trabajó allí, también recibió maltrato laboral: “Hubo una persona que ya trabajaba ahí cuando yo entré y me hizo la vida imposible, me robaban cosas, me sacaban las llaves. Muchas cosas. Después Margarita intervino y por un tiempo me dejaron tranquila”.

Mirta contó que empezó a trabajar en la Municipalidad con la gestión de Martín Gill. El la conocía porque Almada trabaja en limpieza en la Universidad Nacional de Villa María cuando él era rector y cuando fue elegido intendente la convocó al municipio porque confiaba en cómo hacía sus tareas: “El siempre me ayudó un montón”.

“Mis días hoy son estar pendiente de mi hijo, ir a visitarlo a la cárcel, llevarle comida y en el medio pasó todo esto. Ya no siento fuerzas, lo único que me impulsa un poco es mi nieta. Yo lo único que quiero es que me devuelvan el trabajo”, finalizó Almada.

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