Historias de vida - Se estima que el tiempo de viaje será de entre dos y tres años
Desde Ushuaia hasta Alaska en Combi
Dos experiencias dolorosas decidieron a una villamariense y su pareja a dejar todo para vivir y disfrutar de un largo viaje a lo largo del continenteVivir y disfrutar el momento fue la consigna que movilizó a la villamariense Ivana Donato y a su pareja, Marcio Santolín, a dejar todo para emprender la aventura de unir Ushuaia con Alaska en una Combi Volkswagen del año 86.
La joven pareja viaja con Ron, un caniche de 6 años, y desde mediados de abril pasado partieron de Oliva, de donde es oriundo Marcio, hacia Ushuaia para desde allí emprender el viaje hasta Alaska.
“A fines de mayo pasado salimos de Ushuaia por la ruta 3, recorrimos la carretera Austral en Chile y subimos por la ruta 40. A principios de octubre de 2019 volvimos a Oliva para hacer unas reformas a la Combi, y también para saludar a la familia, porque cuando empezáramos a subir ya no íbamos a volver”, contó Ivana a El Diario.
“Estuvimos unos meses haciéndole reformas a la Combi y hace casi un mes que salimos de nuevo a las rutas de viaje, pero tuvimos que volver a Villa María por una cuestión familiar. La idea es partir en estos días, vamos a ir a Mendoza y desde allí empezar a subir”, explicó.
“El motivo del viaje tuvo que ver con situaciones traumáticas que vivió cada uno, la pérdida de un amigo y la enfermedad de una hermana, que nos hizo dar cuenta de que hoy estamos y mañana no, y que por eso debemos disfrutar la vida, vivir de manera distinta, más tranquila”, señaló.
“Marcio me lo planteó una vez y le dije que no porque estaba muy comprometida con mi estudio, hasta que me tocó vivir una situación fea, entonces me decidí. Lo empezamos a planear y desde que compramos la Combi hasta que salimos pasaron alrededor de dos años”, indicó.
“No es un proyecto que se hace de un día para otro, hay un proceso a nivel personal, porque hay que estar dispuesto a cambiar de vida, y material, porque hay que comprar un vehículo, acondicionarlo”, aclaró Marcio, por su parte.
“Esta es una experiencia de vida, para vivir el ahora porque en este momento estamos bien y podemos hacerlo. Hoy estamos, mañana no sabemos”, agregó.
“Vamos en una Combi porque cuando surgió la idea del viaje vimos que la mayoría de los viajeros anda en este tipo de vehículos, también es porque en todo el continente se pueden encontrar los repuestos. Además que es accesible y nos permite tener todo ahí adentro, como una especie de motorhome”, precisó.
En cuanto a cómo se solventará este viaje, Ivana dijo que una persona que tiene fábrica de granola en Oliva les dio para vender a cambio de publicidad.
“También viajamos con una máquina de coser para hacer cartucheras, neceseres, vinchas, pintamos mates para vender. Van surgiendo un montón de cosas y hacemos un poco de todo. Ahora incorporamos una cocina con horno para hacer pastafrolas y tortas para vender”, afirmó.
“Le vamos buscando la vuelta, si algo de lo que hacemos no funciona, cambiamos. Hacemos trabajos temporales y trabajamos en lo que haga falta”, añadió Marcio.
Sin tiempo
“Creemos que para llegar a Alaska necesitaremos entre dos años y medio y tres años, porque es más o menos lo que les lleva al resto de los viajeros y porque es lo que tardaríamos en un vehículo como el nuestro, que es lento. Pero vamos sin tiempo para disfrutar todo el camino, no es nuestro objetivo ir corriendo hasta Alaska. La realidad es que estamos dispuestos a que el viaje dure mucho más si hiciera falta, lo iremos viendo en el camino”, apuntó.
“Yo me recibí de abogada y escribana y estaba trabajando en un estudio, y él era empleado de una empresa de transporte y logística durante 12 años. Dejamos todo en nuestra vida para hacer este viaje y estamos dispuestos a que sean los años que tengan que ser”, remarcó Ivana.
“Al principio fue una decisión dura, es difícil desprenderse de un trabajo de tantos años, pero hoy no nos arrepentimos de hacer esta pausa y dejar algo que fue muy importante para nosotros”, aseguró Marcio.
“Cuando salimos lo hicimos con muchos miedos, porque rompimos estructuras y nos fuimos a la incertidumbre total de no saber qué iba a pasar mañana, viviendo en una Combi. Después de unos días nos empezamos a adaptar, a acomodarnos y las cosas se fueron dando distinto”, admitió Ivana.
“Hasta ahora, la experiencia superó nuestras expectativas”, subrayó.
“Tenemos todo lo básico para vivir dentro de la Combi, excepto una ducha y algo para lavar la ropa, pero por suerte la gente es solidaria, se acerca y nos ofrece lo que necesitamos”, agregó.
Finalmente, la pareja que hasta ahora lleva recorridos unos ocho mil kilómetros, contó que en un principio tenían definida la ruta a Alaska por Mendoza, pasando por el norte y por Bolivia, pero que por algunos conflictos en Latinoamérica se va a ir variando de acuerdo a la necesidad.
“Trataremos de ir siempre bordeando el Pacífico, pero es difícil programar un viaje tan largo, decidiremos la ruta a medida que vamos avanzando”, concluyeron.
