El municipio continúa sin pagar la ayuda mensual
Sin subsidio, Caritas Felices corre riesgo
“Si nos cortan los servicios vamos a tener que cerrar”, dijo una angustiada y preocupada Marisa Sánchez, una de las fundadoras del espacio comunitario de barrio La CaleraEl miércoles pasado hicimos pública la situación del comedor comunitario Caritas Felices, que desde diciembre no recibe el subsidio municipal con el cual abonan las boletas de los servicios de gas y energía eléctrica.
Marisa Sánchez, cara visible de este espacio, confirmó ayer que todavía no tuvo respuesta del Gobierno, y muy amargada advirtió que si el comedor sufre el corte de los servicios deberán cerrarlo.
“Es muy triste la situación. Todos saben que Villa María ayuda mucho al comedor, siempre hay donaciones de alimentos, la gente está cuando una pide, pero también sabemos que no podemos pagar la luz y el gas con comida”, señaló la dirigente social.
“Hablábamos con las chicas -en referencia a otras colaboradoras del lugar- sobre esta situación, pensamos que si nos cortan los servicios vamos a tener que cerrar el comedor y eso sería terrible, porque varios de los niños que vienen dependen de esta comida diaria”, remarcó Marisa.
Subrayó que el subsidio no se trata de un gran monto (orilla los $15 mil). “No es un millón”, ironizó. “Si no quieren darnos plata, no importa, que nos paguen las boletas. Nosotros les podemos entregar las boletas de los servicios para que sean abonadas”, sugirió.
La referente barrial apuntó que el grupo de Caritas Felices busca “mejorarle la calidad de la vida a los niños” y en ese sentido comentó que publicó en Facebook el pedido de una peluquera o peluquero para que acuda a cortarle el cabello a los pequeños, ante la proximidad del inicio de clases.
“Vino un peluquero, y volverá la semana que viene. Anoche (por el viernes) ya empezó y me pone feliz”, declaró.
“Eso nos reconforta, pero por otro lado me pone muy triste que el municipio no se esté haciendo cargo de lo que está ocurriendo”, agregó.
“Yo no molesto si no hace falta, no me gusta molestar, lo hago cuando realmente es necesario. Hay mucha necesidad, el comedor tiene que funcionar y para funcionar necesita la luz y el gas”, advirtió. Además recordó que con parte del subsidio mensual también adquieren carnes para la cena del centenar de nenas y nenes de La Calera que concurren a esta organización social ubicada en calle Juárez Celman al 800.
