¿Nueva normalidad? - ¿Existe? ¿Ya comenzó? ¿Cómo se la define?

Pons: “No hay vuelta atrás”

Así lo afirmó la presidenta de la delegación local del Colegio de Psicólogos, y negó que la pandemia pueda quedar en el olvido porque “no hay vuelta atrás”. Dijo, además, que habrá nuevas rutinas, en el marco de “microsociedades” que buscarán nuevos modos posibles para acostumbrarse a estos días
lunes, 7 de diciembre de 2020 · 08:30

Hubo un primer momento: la noche del 19 de marzo, desde Olivos y en conferencia de prensa, el presidente Alberto Fernández lo dijo sin rodeos: “Nadie puede moverse de su residencia”. La pandemia de coronavirus dejaba de ser una advertencia y comenzaba a instalarse en el discurso, en los cuerpos: se volvía cercana, se levantaba inevitable. Después, lo que se conoce: los casos -la suba de casos-, las muertes -y más muertes-, el uso de barbijo, el distanciamiento. Y mientras, la incertidumbre: el aislamiento como un eco sinfín. Ya transcurrieron unos nueve meses y algunas cosas cambiaron: entre otras cosas, las preguntas. Hace pocos meses se menciona una nueva normalidad. ¿Ya comenzó? ¿En qué consiste? ¿Es normalidad?

Silvana Pons (matrícula 4.816) es la presidenta de la Delegación Regional A del Colegio de Psicólogos y analizó aquellos días, estos y los que vendrán. Acerca de las circunstancias en las que el presidente hizo el anuncio, señaló: “Eso se presentó como una irrupción de algo inédito, de algo abrumador que nos dejó perplejos, porque habíamos escuchado a través de los medios que algo pasaba, que algo sucedía, pero se vivía, en términos sociales, como algo ajeno, como algo lejano que nunca nos pasaría”.

Ella indicó que, por prevención, se generaron restricciones de las libertades individuales que incidieron en los hábitos, en las rutinas. “Me parece que es importante rescatar que comenzamos a incorporar nuevos términos: hablábamos de virus, preguntábamos cuánto duraba, de qué manera nos podíamos contagiar, cómo se transmite; todos términos más sanitarios que empezaron a ser comunes en el ámbito social”, manifestó. Y agregó: “Empezamos a hablar de confinamiento, le sumamos una profunda crisis económica y social, amenazas de contagio. Todo eso nos pone en escena la enfermedad y la finitud de la propia vida”.

Por eso, expuso Pons, la importancia de que el discurso no patologice, etiquete ni generalice. Asimismo explicó que la pandemia debe entenderse como un fenómeno masivo que atravesará -y atraviesa- no solo a la Argentina, sino al mundo. Y expresó que los profesionales del campo de la salud mental tienen que agudizar la mirada desde el campo disciplinario en el que se desempeñan para “construir a través de la escucha” y comprender cuáles son “los efectos singulares” que un fenómeno universal como el COVID-19 “provocó en cada sujeto”. En este punto, hizo hincapié en detenerse: en observar qué sucede con cada individuo.

Luego hubo otro momento: el del cansancio, el de una fatiga que desbordó los días. “Se empezaron a presentar diferentes posturas respecto del aislamiento, diferentes formas, se empezó a presentar un tiempo más complejo me parece”, reflexionó. En relación a las consecuencias del aislamiento, Pons hizo una salvedad e insistió en que ella, al igual que los demás profesionales de la salud mental, tiene el deber de no “patologizar” porque “el sujeto es uno a uno” y que “la construcción de una respuesta posible frente a algo que se nos presenta en nuestra vida es diferente, nunca va a ser igual de uno a otro”. En este sentido, comentó: “No sería correcto decir que aumentaron las depresiones, que eso generó más ansiedad”.

Por el contrario, sí afirmó que la certeza de que el virus era algo transitorio se volvió frágil y lo constató con lo que sucedía, por ejemplo, en los consultorios de cada uno de los psicólogos. “Empezamos a vivir un tiempo mucho más complejo, donde se presentó la incertidumbre de un diagnóstico posible, de la enfermedad cercana de un familiar, afectados también por la muerte de alguien cercano”, describió. Y, seguidamente, subrayó que se habita un “tiempo sensible” al que se le debe prestar atención por la singularidad de los procesos que se desarrollan en este contexto.

 

“No va a haber normalidad”

“La pandemia no se va a olvidar de ninguna manera porque no hay vuelta atrás. Nada va a ser como era. Eso es algo que sí hay que decirlo y me parece que es importante rescatar y transmitir. Estamos en una transición y esta transición nos va a modificar subjetiva, social, económicamente. Hay un montón de parámetros que se van a ver modificados, con lo cual no se puede volver a hablar de nueva normalidad porque no va a haber normalidad”, dijo. Y especificó que, por lo tanto, sería “contradictorio” pensar en una nueva normalidad.

Posteriormente expuso que habrá, en cambio, nuevas rutinas. “Van a ser construcciones pequeñas, de pequeños mundos, de pequeñas familias, de pequeñas microsociedades que van a encontrar nuevos modos posibles, singulares y particulares de acomodarse a esto que ya no va a ser igual”, profundizó. A la vez, dio un ejemplo: algunas personas ya no visitarán a sus familiares todas las semanas. Ahora, tal vez, lo harán una vez por mes.

Por último, se refirió a la naturalización del riesgo y se mostró preocupada porque las consecuencias pueden vincularse a “respuestas no solidarias, respuestas individualistas”. Y cerró: “Nuestro acto individual tiene un efecto inmediato sobre la prevención y sobre la transmisión del virus. Naturalizar es lo más preocupante”.

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