Régimen de visitas - De lunes a lunes, de 9 a 18
Pueden ingresar adolescentes y niños con un mayor a la cárcel
Lo anunció el juez de Ejecución Penal, Arturo Ferreyra, y dijo que deben ser familiares directos. Además señaló que si bien tuvieron unos 30 casos de COVID-19, no se registró ninguna muerteEl ministro de Justicia y Derechos Humanos de Córdoba, Julián López, el lunes firmó con autoridades locales en el Centro de Promoción Familiar María Elena Walsh, un convenio para el desarrollo de una obra de mil metros cuadrados de adoquinado en calle Buchardo entre José Ingenieros y bulevar España, en barrio Belgrano, que harán internos del Establecimiento Penitenciario N° 5 de Villa María, a cambio de dinero. López dio su discurso y después, entrevistado por diferentes medios entre los que se encontraba El Diario, contó qué sucede en las cárceles: dijo que el regreso del régimen de visitas, hace unas tres semanas, “ayudó a descomprimir la tensión existente”. Podía esperarse: los presos no recibían a familiares desde mediados de marzo, cuando el presidente Alberto Fernández anunció el aislamiento por la pandemia de coronavirus.
Arturo Ferreyra es el juez de Ejecución Penal de Villa María, participó de la conferencia de prensa y también, terminada la misma, habló con la prensa: destacó, primero, que los internos y sus familias se adaptaron a la pandemia, aceptaron que el encierro se agrave: toleraron no ver a los suyos. Dijo que, a diferencia de lo que ocurrió en otras provincias, como en el penal de Villa Devoto en Buenos, en la ciudad no hubo levantamientos. “Acá estuvo todo muy bien, muy tranquilo”, aseguró. En esta dirección, asimismo, resaltó que todos cumplieron con las medidas de seguridad e higiene y comprendieron que “no era en contra de ellos”, sino a favor. Luego, dijo que el régimen de visitas fue flexibilizándose a medida que el confinamiento se apaciguaba. Ayer, telefónicamente, Ferreyra confirmó que ya se permite que menores de edad que sean familiares directos de los presos puedan entrar a la cárcel acompañados por un mayor.
No es poco. Algunos internos sólo habían podido conocer -o volver a ver después de años- a hijos y nietos por medio de videollamadas: López dijo que se hacían unas 500 diarias.
El servicio penitenciario, cabe añadir, les otorga tarjetas telefónicas a los internos que las demandan porque, por ejemplo, “necesitan más contacto” o “tienen algún problema afuera con un familiar”. Ferreyra indicó que, cree, son dos al mes y aclaró que también “hay gente que no llama”.
Las visitas se hacen de lunes a lunes, de 9 a 18, y se puede llevar mercadería. Antes de la pandemia se podía uno o, como mucho, dos días. Los que no fueron nunca deben presentarse con el Documento y hacer un trámite que corresponde a determinadas pautas del Servicio Penitenciario. Las reuniones ya no son en las celdas: ahora se encuentran en el sector de la escuela, la capilla y un patio que linda con Enfermería. “Para ellos es un sostén, una contención muy importante la familia”, sostuvo Ferreyra y detalló que ingresan de a grupos de 30 personas por el espacio con el que cuentan.
Por otra parte, para Navidad no se hizo ninguna actividad especial y para Año Nuevo se prevé lo mismo: siguen siendo prudentes por el virus en la cárcel.
Derechos, radio y cantidad de contagios
Ferreyra afirmó que en el penal local se están garantizando derechos básicos como la alimentación. “Por suerte, acá en Villa María, gracias a Dios, y creo que en toda la provincia, el gobernador (Juan Schiaretti) destina los dineros suficientes para que tengan todos su cama, su colchón y la comida”.
En segundo lugar, mencionó que al restringirse la asistencia a la escuela del establecimiento por la pandemia, promovieron una “actividad radial” a través de la Radio Municipal. “Martes y jueves tuvieron apoyo escolar. Fue una nueva herramienta y vamos a tratar de que el año que viene continúe”, expresó. En este punto, manifestó: “La regla, hoy, es la virtualidad. Nosotros no llevamos internos al penal, las audiencias (juicios) se hacen por videoconferencia. No se trasladan a ningún lugar, están protegidos”.
Posteriormente, Ferreyra recordó que con el anuncio del aislamiento, él dejó de concurrir a la penitenciaría el 19 de marzo. Al mismo tiempo, aprovechó para comentar que se organizaron de modo que en el establecimiento de barrio Belgrano trabaje la menor cantidad de personal, en correspondencia con el protocolo elaborado conjuntamente por el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) y el Servicio Penitenciario de la Provincia. Al respecto, subrayó que de la totalidad de los equipos técnicos, entre los que se encuentran psicólogos, trabajadores sociales y asistentes sociales, “quedó aproximadamente la mitad”.
Por otro lado, si bien señaló que actualmente no hay ningún preso con coronavirus, dijo que en la cárcel hubo unas 30 personas con COVID-19. En esta línea, explicó que los primeros de los que tomó conocimiento eran hombres que no habían podido ser hisopados en la comisaría “porque había mucha gente alojada”. Entonces, se los trasladó al Servicio Penitenciario como no positivos cuando, en realidad, eran asintomáticos. Finalmente dijo que en el penal de Villa María “gracias a Dios, no hubo ningún muerto” por el virus ni necesidad de trasladarlos a terapia. “Han sido gente sana, gente que físicamente ha estado en buena condición de salud y superó el virus en el ámbito de la enfermería”, cerró.
