Tercera licencia de Gill - En un documento, la UCR volvió a rechazar el nuevo permiso otorgado al intendente
¡Es la República, estúpidos!
Para el radicalismo, quien fue elegido para conducir el Ejecutivo traicionó la voluntad popular y el mandato fue ultrajado, además, consideran que “por intereses mezquinos” ha sumido a la ciudad en “una anarquía política”Parodiando la famosa frase de la campaña electoral de 1992 de Bill Clinton, pero con una leve modificación, la UCR de Villa María, conducida por Marcelo Barotto, envió un documento titulado “¡Es la República, estúpidos!”, rechazando la tercera licencia obtenida recientemente por Martín Gill.
Cabe recordar que el último miércoles, el intendente consiguió un nuevo permiso por seis meses -y no por tiempo indeterminado, como había solicitado- para permanecer al frente de la Secretaría de Obras Públicas de la Nación, con los cinco votos del oficialismo y dos del bloque escindido Somos.
“Quienes entienden a la política como una herramienta para el cambio de la realidad del conjunto, suelen sostener que el mayor activo que tienen los actores políticos es su palabra, y en el caso de ser elegidos para administrar la cosa pública, el cumplimiento del designio de la voluntad popular y lo propuesto en campaña, siempre dentro del marco de la ley.
Consecuencia lógica de esto es que quien pone su futuro al escrutinio de la comunidad, es para cumplir con lo que esta manda y no para someterse a los intereses de un grupúsculo, que usan a la política para hacer negocios.
Hoy en Villa María se vive una situación donde ese mandato ha sido ultrajado. Quien fue elegido para conducir el Poder Ejecutivo de la ciudad ha traicionado por completo esa voluntad popular. En cumplimiento de los deseos personales, intereses mezquinos, del grupo de los pocos que lo rodean, ha dejado la ciudad a la buena de un regente -que ni siquiera estaba en línea de sucesión- que la ha sumido en un caos económico y una anarquía política. Ha dejado la ciudad librada a las internas de unos pocos, que ante la falta de mando se creen con permisos de hacer lo que quieren y han tomado al municipio como botín. Estamos siendo testigos de un desgobierno de proporciones astronómicas, y con un desenlace que todavía no es posible dimensionar. Quien debía conducir se preocupa más por pervertir la Carta Orgánica local, vivir en la gran ciudad del puerto y asegurar el futuro de los que lo rodean, que de dirigir el municipio para el que ha sido elegido y ordenar el caos que ha generado la acefalía, por culpa de su insidiosa partida.
Crítica aparte merece la interpretación que sus acólitos hacen de la Carta Orgánica Municipal. No solo es totalmente contraria al espíritu de esta, sino de clara violación a los principios de representatividad popular asentados en la Constitución provincial y nacional. Es tan grave la transgresión a la voluntad y a la palabra empeñada con el pueblo de Villa María, que ya consumado el perjurio estará en la comunidad discutir qué acciones va a tomar.
A esta altura ya poco se puede esperar del intendente en uso de licencia, es difícil que haya por parte de él un gesto de hidalguía. Pero está en los ciudadanos reclamar con la mayor de las fuerzas que se cumpla la voluntad popular. No se puede permitir la naturalización de las acciones que violenten las normas y debiliten las instituciones de la República. Se cumplieron 37 años de la recuperación de la democracia, pero hay algunos que no aprendieron nada”, expresa el texto completo del documento enviado por la UCR Villa María a nuestra Redacción.
